4 de febrero de 2023

¡Vendida!, una historia de vida impactante

TEXTO FRANCO GIORDA

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¡Vendida! de Nicolás Jozami (Eduner, 2022) puede leerse en diferentes claves. Es una obra que por su riqueza compositiva resiste distintos modos de ser decodificada. El propio autor la presenta como las memorias de Cosia Zeilón, una inmigrante rusa víctima de la trata hacia fines del siglo XIX y principios del XX. El escritor afirma haberse entrevistado con la protagonista y luego escribir en primera persona del singular su historia, recuperando la voz de la mujer. No hay razones para dudar de sus palabras. Sin embargo, también puede leerse como una novela en la que el escritor apela a algunos artificios para darle verosimilitud y dramatismo a la trama. Al mismo tiempo, es factible de ser abordada como una suerte de antecedente, dado su carácter de pieza híbrida que aporta información reveladora, de lo que, treinta años después, será conocido como «nuevo periodismo» en el que descollaron, por ejemplo, Rodolfo Walsh y Truman Capote, y en el que algunos recursos literarios sirven para contar una historia verídica, basada en información cierta.

Sea como sea, se trata de una obra terrible y significativa que cuenta el funcionamiento de organizaciones mafiosas dedicas a la explotación sexual de mujeres, en el mencionado contexto en el que los barcos llegaban repletos de europeos y europeas para hacerse la América.

Originalmente la obra vio la luz por entregas el diario El País de Montevideo, luego fue reunida en un tomo por editorial Tor en 1930 y recientemente fue reeditada por la Editorial de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Eduner) con la excelencia y rigurosidad que caracteriza a todas las producciones de este sello universitario. Anteriormente, en 2013, esta editorial había publicado, del mismo autor, Poemas a las cosas de la calle sucia, una joya de la poética negra y urbana de la Paraná de las primeras décadas del siglo pasado.

 

 

Nicolás Jozami nació en la capital entrerriana en 1905. Vivió poco, escribió mucho (como literato y periodista) y supo andar entre los márgenes de Paraná, Rosario, Buenos Aires y Montevideo. Dejó una huella que trascendió su tiempo en este mundo. Un halo de misterio ronda las circunstancias de su muerte en 1932, a los 26 años.

En la prosa destacada y directa de ¡Vendida! logra una clara y contundente representación del marco histórico y al mismo tiempo aporta datos específicos sobre las organizaciones del crimen organizado como Varsovia, Asquenasum y Zwi Migdal. En este marco, explica los métodos utilizados para traficar mujeres desde el viejo continente, las vicisitudes del viaje, el modo de ingresar a la Argentina y el papel de Entre Ríos en esta trama del contrabando de personas para la explotación de sus cuerpos.

El robo de la identidad, el terror aplicado a las víctimas, los traslados por distintas provincias, el aislamiento y las rutinas de la expoliación son contadas con las palabras de la protagonista. La escritura desenmascara procesos sistemáticos y aporta nombres propios de los máximos responsables de este negocio ilegal y los domicilios donde tenían sede sus infamias.

Es la voz autobiográfica de Cosia Zeilón la que cuenta todo y que, en las garras de la mafia y para ejercer la prostitución, su apelativo fue cambiado por el de Esther Jadzikoba. «Pero Cosia y Esther son una: la prostituta de estas memorias. Yo la conocí hace algún tiempo. Y lo que he escrito a manera de prólogo me lo dijo ella, una noche tranquila como un camalote, mientras sus memorias se reían sobre la mesa de luz y bebíamos café…», escribe Nicolás.

La protagonista había nacido en Odesa y mediante el engaño fue traída a la Argentina. Su caso, si bien particular, es la evidencia del destino de una innumerable cantidad de mujeres arrancadas, bajo la influencia de mentiras y falsas promesas, de ámbitos rurales y empobrecidos de Rusia y Polonia, para llegar a este territorio a prostituirse sin su consentimiento.

Al momento de dar la entrevista, Cosia/Esther tenía 44 años. El encuentro entre el autor y la narradora, protagonista del libro, tuvo lugar en Rosario. Una vez recabada la información, cuenta Jozami, la escritura fue realizada en Paraná. Según el escritor, el acuerdo entre ellos fue que las memorias se publicarían una vez que la protagonista dejase el país en busca de otros horizontes menos riesgosos.

En definitiva, sea como sea leído el texto, el resultado es el develamiento de un sombría y naturalizada realidad. De esta manera, siguiendo la mejor tradición del periodismo, dio a conocer públicamente algo que los poderosos involucrados no querían que se conozca.

 

Retrato de Jozami incluido en la edición de la Eduner

 

Digresión

Con alguna licencia y pensando en la gestación de la obra como una pieza que podría inscribirse en el vasto territorio del periodismo es sugestivo el modo en que se enteró Jozami de la existencia de Cosia / Esther. Lo curioso es que asemeja a la manera en que Walsh tomó conocimiento de los fusilados sobrevivientes a la masacre de los basurales de José León Suárez. Ambos autores relatan una noche como tantas, en el café que frecuentaban – uno en Rosario, otro en La Plata –, en la que alguien les pasa un dato que los interpela, los obsesiona y los lleva a escribir un texto revelador.

Entonces, tanto Walsh como Jozami dan a conocer verdades a partir de una información puntual que alguien le desliza y de la cual luego ellos despliegan con maestría periodística y literaria una trama en la que descubren aquello que el poder o la mafia no quieren que se conozca, que salga a la luz y que sea de conocimiento público.

Operación Masacre cambió la vida de Walsh y del periodismo para siempre, ¡Vendida! impactó en su época y aún hoy sigue generando admiración; a su vez, puede haber sido el motivo de la muerte de Jozami. Según refiere Edgardo Cozarinsky, en la introducción titulada Palabras para Nicolás Jozami de la edición de la Eduner, una de las hipótesis de su fallecimiento sostiene que este no fue producto de «una enfermedad cruel y divorciada de la ciencia» como se refirió en un notable obituario que pinta con vivacidad a Jozami, publicado en El Diario el 2 de julio de 1932, sino que fue producto de una paliza recibida por quienes se sintieron desenmascarados por sus investigaciones de los submundos del hampa.

 

Patriarcado

Pasado un siglo de los acontecimientos, y a la luz de los Estudios de Género originados a partir de mediados del siglo XX y consolidados en el siglo XXI, la lectura de esta pieza cobra un valor excepcional. Visto desde esta perspectiva, se trata de una temprana denuncia que consiste en evidenciar cómo las mujeres son reducidas a objetos y mercancías que se pueden usar, comprar, vender y descartar. Los elementos presentados permiten detectar el modo más primario de las relaciones sociales que configuran a la sociedad patriarcal.

 

Portada original de la obra publicada en 1930, incluida también en la edición de la Eduner

 

Características de la narrativa

La voz de Cosia / Esther avanza y vuelve sobre lo dicho. De este modo, se remarcan datos, sensaciones, recuerdos y, al mismo tiempo, logra una cadencia propia de la oralidad. Algunos rasgos de esta oralidad son resaltados también a partir de frases inconclusas o del énfasis expresado con signos de admiración.

Por otro lado, en la descripción de personajes, situaciones, comportamientos y acciones se pueden detectar arquetipos del tango y de la literatura de aquellos años. Por nombrar solo a uno, puede emparentarse con los ambientes sórdidos de los cuentos de Roberto Arlt.

La edición de la Eduner cuenta, en su interior, con una reproducción de la tapa de la primera edición de ¡Vendida! Allí se aprecia el estilo promocional de los folletines. La ilustración y el texto de aquella portada tiene las características típicas de la venta de un informe periodístico escandaloso o de una novela efectista. Otro elemento valioso de la novedad editorial de la UNER es que también se adjunta la nota Unos papeles garabateados que fuera publicada en El país, el 23 de julio de 1930, y en cuyo título e introducción presenta al autor como «el periodista autor de las memorias de Cosia Zeilón».

Allí, Jozami habla de la heroicidad de esta mujer al dar su testimonio como sobreviviente del infierno de los varones y, señala en términos jurídicos – emparentados con los que luego también utilizaría Walsh – que en sus palabras «había un alegato contra los tratantes de blancas». Por cierto, también pueden verse en el paranaense rasgos de heroicidad al publicar una historia de vida, que representa a muchas, asolada por explotadores de mujeres y asesinos.

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