6 de diciembre de 2022

Una escuela con participación política

TEXTO MAPA DE LAS ARTES

 

 

Escuela Normal es el primer largometraje documental (ficcionalizado) de Celina Murga. Fue realizado en 2010 con motivo de los festejos del Bicentenario de la República Argentina y tiene como escenario casi exclusivo a la Escuela Normal «José María Torres» de Paraná, institución fundada por Domingo Sarmiento en 1871, que depende de la Universidad Autónoma de Entre Ríos.

 

 

Como se refiere en Mapa de las Artes, Celina Murga sitúa la cámara dentro de este colegio público con el objetivo de mostrar el funcionamiento institucional, a la vez que pone el acento sobre el interés los y las estudiantes con participación política. En el transcurso de un año, la directora y su equipo registraron la vida cotidiana de estudiantes durante varios viajes a Paraná, asistiendo a las clases y presenciando momentos de la campaña por las elecciones del nuevo centro de estudiantes. El aula, la relación con docentes, los pasillos, el recreo, la salida del colegio, los deseos y expectativas de los y las adolescentes, las discusiones políticas que se plantean para mejorar el lugar de todos (como por ejemplo intentar crear una biblioteca o bajar los precios de la cafetería), son algunas de las escenas expuestas en Escuela Normal. Pero también el esfuerzo de la contención institucional, expresado en el personaje de «Macacha», la jefa de preceptoras, que intenta ordenar el caos juvenil de todos los días.

«Tenía ganas de filmar en la escuela, que es donde cursé todos mis estudios, desde el jardín hasta el secundario; o sea que pasé casi 15 años de mi vida ahí adentro. Tenía la fantasía y el deseo de volver a habitarla de alguna manera, las ganas de estar, permanecer. Me da mucha curiosidad esa cuestión física con los espacios y saber qué pasaba hoy ahí, cómo era ser joven en la escuela en 2010», le contó Murga a Mapa de las Artes.

A pesar de que prácticamente todo transcurre dentro del establecimiento, la realizadora logra una presencia no invasiva con su cámara, convirtiendo al alumnado en protagonistas aparentemente despreocupados del registro audiovisual, beneficiando al relato con frescura y naturalidad. Para este trabajo, la directora se inspiró en la película Ser y tener, en la que Nicolás Philibert se ocupa de la conducta de las infancias de una escuela primaria francesa, y también en un viejo documental de Frederick Wiseman: High School, de 1968.

«El proyecto buscaba dar cuenta de lo histórico, pero poniendo en valor el presente y sobre todo la juventud de hoy. En ese momento tenía la sensación de que había una mirada bastante negativa en torno a ella, considerada apática, desinteresada, sin curiosidades ni inquietudes. Creo que algo ha cambiado ese discurso con las luchas de los últimos tiempos, sobre todo con el feminismo, donde les jóvenes han sido tan activos. En general se cree que necesitan ser alimentados, iluminados -la misma palabra alumno quiere decir “sin luz”-, en realidad creo que tienen mucho saber del cual aprender», comentó Murga. «Hice un casting muy similar al que hago en la ficción, que tiene que ver con charlar con quienes van a ser las y los posibles protagonistas y con tocar temas relacionados con la película. Buscábamos estudiantes de cuarto y quinto año, que atravesaran una etapa de la escuela secundaria en la que estuvieran vislumbrando el futuro, proyectándose hacia alguna salida, y que eso pudiera traer al documental ciertos temas o debates sociales que hablaran de sus intereses, miedos, conflictos», agregó.

Durante el año lectivo que tomó la producción se conformaron listas para las elecciones del Centro de Estudiantes, lo cual le dio una orientación determinada al largometraje. “En el día de filmación lo que hacíamos era seguir a alguno de elles y a Machaca, que es uno de los pilares que permite la mirada sobre la institución, con ella transitamos los pasillos y coyunturas diarias. Surgió la formación del centro que no sucedía desde hacía años, muy rápidamente esa cuestión organizó el rodaje y el montaje. En el rodaje lo intuí y en el montaje confirmamos que la estructura y el quehacer de cada lista que se estaba formando hacia el objetivo de las elecciones era una estructura muy atractiva para ordenar la película en torno a eso y escuchar a los chicos y las chicas, que era lo que yo quería. Así fue como nació lo que la película terminó siendo: el relato de jóvenes y de su incursión en el mundo sociopolítico de su micro universo, el ámbito escolar», concluyó la directora.

Escuela Normal fue ganadora de un concurso del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) con motivo de los festejos del Bicentenario, y antes del estreno en los cines Gaumont y Malba, se proyectó en el BAFICI 2012 y participó del Festival de Berlín, donde obtuvo una mención especial del Premio Caligari en el Forum del Cine Joven. Este miércoles 23 se podrá ver en el marco del 4° Festival Internacional de Cine de Entre Ríos, a las 16:30 en la planta baja del Centro Provincial de Convenciones, como parte de la muestra de Cine Entrerriano.

 

 

Sobre la directora

Celina Murga nació en 1973 en Paraná. Es guionista y directora de cine; se formó en la Universidad del Cine. Entre sus cortometrajes se destacan Interior-Noche (1999) y Una tarde feliz (2002). Fue asistente de dirección en Sábado (2001), Sólo por hoy (2001) y El fondo del mar (2003). En 2002 filmó su primer largometraje, Ana y los otros. El segundo, Una semana solos es de 2007. En 2009 obtuvo una beca Rolex para estudiar durante un año con Martin Scorsese. Realizó el documental Escuela Normal (2012) y la ficción La tercera orilla (2014). En 2019 y 2021 fue directora artística del Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (FICER).

 

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