19 de julio de 2024

Un ritual bisagrero

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS AILÉN AGUILAR

 

 

La Bisagra, radio abierta y andariega del Hospital Escuela de Salud Mental, invitó a una nueva edición de su Peña Bisagrera, que se realizó el pasado viernes 8 de diciembre a las 20. Cumbia, una feria, una radio abierta, y música en vivo de la mano de la banda Nuevo Estilo, fueron parte de esta convocatoria.

El patio de Radio Barriletes, en Courreges al 418, esperaba a la gente que se iría arrimando a lo largo de la noche. En un inicio, los presentes sumaban alrededor de 20 personas; pero la mayoría se comenzaría a acercar luego de las 22. Una brisa fresquita y delicada movía las guirnaldas de friselina que colgaban sobre los más expectantes de que por fin comenzara la fiesta. Ellos bailaban con los brazos en el aire al ritmo de una cumbia que sonaba no tan fuerte, mientras otros pispeaban la feria montada en la puerta. Junto al portón se encontraba la mesa de entrada que cobraba el bono contribución de 700 pesos con numeritos para sorteos, y vendían stickers, postales y fanzines.

 

 

Sobre la pared del lado izquierdo estaban colgadas las remeras de Ponete La Camiseta, un proyecto que es tanto una alternativa económica para usuarios del servicio de salud mental, como de sensibilización que la abarca desde los ojos del Hospital Escuela. Quienes recorrían sus dedos por el algodón, se encontraban con frases como «¿Cuántas maneras de ver el mundo?», «Salud mental es poder amar sin miedo», y «Que otros sean lo normal», diseñadas por diversos ilustradores de la ciudad. También feriaba el Proyecto Toda Persona, con fanzines de decenas de poetas.

Unos vestían las remeras oficiales de La Bisagra; otros, las opciones de Ponete La Camiseta. Algunos más usaban ropa liviana y veraniega, quizás no esperando que durante la noche refrescase bastante.

En las paredes del patio había dos banderas colgadas. Una de ellas decía en letras azules: «Los derechos se defienden». La otra, algo más larga y colocada en el fondo, expresaba con palabras de distintos colores: «Salud mental es que todxs encontremos nuestro lugar en el mundo».

Mucha gente estuvo involucrada en la realización de la Peña Bisagrera. En su Instagram comentaron que dentro de los objetivos estaba reivindicar la alegría como una forma de resistencia, en medio de la incertidumbre y fragmentación ocasionadas en el contexto sociopolítico del país. También «visibilizar lo que hacemos usualmente por nuestra salud mental. Y difundir información, que hoy es algo que escasea o está controlado por los medios hegemónicos de comunicación. Necesitamos algo para expresarnos y ser nosotros mismos», añadió el bisagrero Norberto Rubén González (o Norber, como lo llaman sus amigos).

 

 

Carla Pedroni, coordinadora de La Bisagra, charlaba con algunas personas mientras esperaba la llegada del público. A las 21 en punto, se disculpó y corrió desde el portón hasta el fondo del patio: la radio abierta estaba por comenzar. Ocho personas se acomodaron detrás de una mesa. En ella, dos micrófonos y una computadora. El tema del día: rituales y supersticiones en las celebraciones.

 

«La Bisagra atraviesa las paredes del hospital»

La Bisagra nació hace 18 años como un taller de radio que funcionaba al interior del Hospital Escuela de Salud Mental (el cual está cumpliendo su sexagésimo aniversario en 2023). Al nombre lo eligió Mariela Elizalde, quien fue de las viejas bisagreras. Carla Pedroni relató: «cuando pensó ese nombre, que luego se votó, tenía que ver con el pivotear entre el adentro y el afuera de una institución total, como lo era el Hospital en aquel momento. Pivotear entre el interior y el encierro, con lo que podía enlazar este dispositivo con el afuera».

A La Bisagra la compone una docena de personas de distintas edades y recorridos. Algunos son usuarios, otros son comunicadores o estudiantes. A todos ellos, sin embargo, los une la pasión por la comunicación comunitaria, el desafío de defender la Ley Nacional de Salud Mental, y el entender la afectividad como un medio de transformación de realidades. El Manifiesto Bisagrero expresa que son un «espacio radial pluritemático, con perspectiva de salud mental comunitaria y de derechos humanos». A su vez, su página oficial de Facebook reza: «No somos un programa de espectáculos, ni de política, ni de deportes… ¡somos todo eso!».

 

 

Han compilado producciones en CDs y servicios de streaming como Spotify. En vivo, el programa se transmite desde 2017 en Radio Comunitaria Barriletes 89.3, los jueves de 17 a 19 horas. Este año también se emitió el primer jueves de cada mes de 14 a 15 horas por LT 14 Radio Nacional General Urquiza. Se describen como una radio «abierta y andariega», una propuesta dinámica. Carla explicó: «no estamos en una emisora fija. Ahora estamos en Barriletes, pero hemos pasado por otras. Además, tenemos nuestras instancias de trabajo en distintos espacios, como la Casa de la Cultura o la Universidad Nacional de Entre Ríos. Vamos andando por distintos lugares de la ciudad. Y somos una radio abierta por la posibilidad de que pueda entrar y salir gente, y demás movimientos que se produzcan».

La radio abierta de la noche comenzó con una introducción, agradeciendo a los presentes y planteando la consigna «¿Qué rituales o supersticiones tenés para las celebraciones?». Un par de niñas se encargaron de distribuir unos papelitos con la pregunta y algunos bolígrafos; papelitos que se leerían en vivo y luego participarían en un sorteo por unos fanzines del Proyecto Toda Persona. Se podía escuchar a la gente reír cuando leían las respuestas, quizás porque resonaban con sus propias experiencias, o quizás porque podían identificar que eran sus palabras.

En el segundo segmento, «Hablemos sin Saber», los mismos locutores de la noche también mencionaron sus rituales. Algunos contaron que toman como ritual el juntarse con sus amigos para festejar la Navidad o Año Nuevo. Una de las chicas, Agustina, relató que el suyo es maquillarse con música «para entrar en mood». Walter, otro de los locutores, afirmó con inmensa alegría que, para él, un ritual son las Peñas Bisagreras; lo cual le daría el marco perfecto a la noche. Aplausos y palabras de aliento llenaron el espacio casi hasta que terminó el bloque.

Luego del corte vendría un segmento más, el literario, donde se leyó un poema de «Su fuego en la tibieza» de Alberto Szpunberg; y «Poesía Express», de mano de Norber. Esta última generalmente consiste en enviarle unas palabras aleatorias, para que en pocos minutos él realice una poesía que las incluya. Esa noche, las palabras fueron «amplio – casa – Navidad – compartir – amor – fiesta», y el autor compuso un poema que expresaba el deseo de fomentar el amor al compartir las fiestas en familia.

En un momento, Carla Pedroni se acercó al micrófono, agradeció una vez más a los presentes en la Peña Bisagrera, y exclamó: «¡Bisagrera, porque esto somos!».

Finalizado el programa, se dio rienda suelta al cachengue. Invitaron a dejar las sillas decoradas con barriletes, y acercarse a bailar al centro del patio.

 

 

«Expresarnos y ser nosotros mismos»

Al evento asistió gente de todas las edades, incluso familias completas. La voz del entrerriano Emanuel Noir de Ke Personajes comenzó a sonar fuerte en los parlantes, y decenas de parejitas se tomaron de las manos para comenzar a bailar. Otros eran padres que danzaban con sus hijos, o amigos que hacían rondas de unas cuántas personas. Los más pequeños jugaban en los rincones hasta que sus ojos se cerraban del cansancio. Mientras se acercaba la media noche, más jóvenes se asomaron a la peña, probablemente convocados por la música.

Mientras algunos ocupaban la pista de baile, la cantina explotó de gente. Laura Lavatelli lucía una remera verde de Ponete La Camiseta, y se encargaba de la caja de la cantina. «Laburo en el área de comunicación del Hospi, soy vieja bisagrera», compartió. A ella la acompañaban Vicky y Nico, ambos bisagreros, que servían la bebida en vasos de plástico, y llevaban y traían bandejas de cartón con empanadas calientes de carne y verdura. Afirmaron que lo que más «estaba saliendo» durante la noche era el fernet y la cerveza. Los precios eran accesibles a la economía popular, sobre todo teniendo en cuenta los vaivenes económicos que se habían producido esa semana.

Unos bisagreros repartían strass; los presentes más coquetos se llenaron la cara de brillitos. Otros bisagreros bailaban, o ayudaban a los músicos de Nuevo Estilo a acomodarse en la parte trasera del patio, lugar que se transformaría pronto en el escenario.

Con el pasar de las horas, los presentes que estaban sentados y habían llegado temprano, cuando todavía el sol de la tarde emitía algo de calor, se colocaron sus abrigos. Los que bailaban, en cambio, se quitaban los suyos.

 

 

Norber era uno de aquellos que bailaban efusivamente. «¡Es quórum que la estamos pasando bomba! Ha sido muy divertido, sinceramente», confesó entre risas. Comunicó particularmente su alegría de que muchos se sumaran al trencito que formaron durante el clásico «Amores como el nuestro», la reversión de 2017 en voz de Daniel Cardozo junto a varios exponentes de la movida tropical.

Aproximadamente a las once menos cuarto comenzaron a tocar los músicos de Nuevo Estilo. Entre covers de otros artistas, la banda destacó la buena calidad del sonido.

Su música acabó por convocar a más curiosos al evento, y más gente a la pista de baile, elevando el número de presentes considerablemente. Incluso, algunos de los más tímidos que no habían dejado sus asientos en toda la noche, se animaron a levantarse y mover el cuerpo al ritmo de la cumbia; comenzando a despedir uno de tantos rituales bisagreros.

 

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