27 de noviembre de 2020

Superficies de placer

TEXTO JUAN ALMARÁ

FOTOGRAFÍAS PASTE UP SANTA FE

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En el tradicional barrio Candioti Norte, a una cuadra de la cervecería Santa Fe, se emplaza la imponente planta potabilizadora de Aguas Santafesinas. Protegida por una larga muralla que se extiende a lo largo de tres cuadras de largo a uno y otro lado, esas paredes son el espacio propicio para que el arte y la inventiva urbana se expresen. Allí conviven viejos graffitis descascarados, pintadas políticas, murales inclusivos impulsados por la ONG Cilsa y cursis frases del proyecto Acción Poética. Entre todas estas manifestaciones, se cuela un curioso montaje en el que se mezclan pintas de birra borrachas, chorizos con alas de mariposas, mensajes interpeladores como «Usted también es la gente»y confesiones sencillas como «Hoy no se me ocurre nada». Este popurrí de textos e imágenes surrealistas resiste el embate del tiempo, las condiciones climáticas y las manos desconocidas que de a poco despegan el papel y dejan un pedazo de obra a mitad de camino entre la pared y la vereda. Paste up es el nombre de esta técnica, y se trata de una de las manifestaciones más actuales del arte callejero. Combinando elementos del muralismo con el graffiti y sumando el soporte impreso en una amplia gama, apunta a intervenir espacios públicos con coloridos collages y mensajes.

 

 

Multiplicando pegatinas

El paste up cobró notoriedad en nuestro país hace unos años, cuando en 2015 un grupo de artistas visuales identificados como BA Paste Up copó las paredes de Palermo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El carácter colaborativo de la movida, junto con el impulso de las redes sociales, permitió su rápida expansión. El 22 y 23 de junio en Rosario, tuvo lugar el Rosario International Paste Up. Allí se recibió el material de más de 100 artistas del mundo, que luego terminó inmortalizado en las paredes del Centro de la Juventud, gracias al trabajo de pegado de más de 200 personas.

Victoria Tolisso y Martín Rodríguez son arquitectos y Luis Khem es ingeniero civil. Los tres conforman Paste Up Santa Fe, un grupo que busca cambiarle la cara a la ciudad llevando calcos, dibujos, palabras y figuras a la mayor cantidad de paredes posibles. En su cuenta de Instagram (@pasteup.santafe) se autodefinen de esta manera: «lo efímero para transformar lo cotidiano. Buscamos llenar la ciudad de color, arte y fotografía».

Luis, que firma sus trabajos como @_kehm, expresa que esta vertiente local «nace de la necesidad de expresarse. Siempre viajaba a Buenos Aires a ver los murales de Palermo y me di cuenta que en Santa Fe no había. Ahí pensé: ‘¿por qué acá no lo tenemos? No creo que sea por falta de artistas’. Entonces empecé a pegar calcomanías por mi cuenta y a buscar gente por Instagram. Ahí aparecieron Martín junto con otro muchacho. En ese momento arrancó todo: empezamos con las calcos, seguimos con afiches, sumamos colores. Ahora se está tornando masivo y hermoso», comenta con ganas.

Con respecto al vínculo con iniciativas de otras latitudes, Luis planta bandera: «cuando arranqué, antes de conocer a los chicos, estuve en contacto con gente de Buenos Aires. Y la verdad que me sentí bastante minimizado. Y dije: ‘¿por qué no apostamos a los artistas de Santa Fe?’. La verdad que tenemos todo el potencial y no hay nada que envidiarle a la capital. Tampoco es que queremos iniciar una guerra con ellos, estamos en contacto. Pero está bastante aislado».

 

Apto para todo público

Los integrantes de Paste Up Santa Fe remarcan que no hay limitaciones profesionales ni económicas a la hora de incorporarse a las pegatinas. En ese sentido, Luis aclara que «es todo prueba y error. No hay que ser artista ni tener un título para sumarse a esta movida. Lo más importante son las ganas. Después se verá cómo se imprime. Eso es totalmente abierto. Agarramos una hoja usada, revistas o diarios viejos y los pintamos», afirma. Desde la utilización de fotocopias hasta la elaboración casera del pegamento, todas son herramientas válidas para abaratar costos en épocas de crisis.

La libertad de la propuesta implica también el consentimiento para la ampliación o modificación de obras ya realizadas. Martín, que deja su marca como @fideo.hipocondriaco, expresa que «si alguien quiere venir a pegar arriba o al costado, está súper bienvenido a hacerlo. De hecho, ya nos sucedió. Pasé por la esquina de Junín y 4 de Enero, donde realizamos una intervención con Luis, y me encontré con collages, hechos por gente que los armó en su casa y después los pegó. Y está buenísimo. La idea es que se sientan libres de trabajar sobre lo que ya está hecho», asegura.

 

 

Los buscadores de paredes perdidas

La hilera de compactos carteles publicitarios y su desfile de productos de limpieza, bebidas alcohólicas y pinturas, se corta abruptamente. Un par de alas construidas con tipografías negras sobre fondos de colores, con una nadadora de traje de baño violeta a punto de sumergirse en ese mar psicodélico, dibujan un nuevo e inesperado paisaje que quiebra la monotonía comercial. Al lado, letras largas que se estiran como chicles, completan el mensaje: «Tu volar es motivo!».

A la hora de elegir los espacios a ocupar, siempre se busca el equilibrio entre la autorización y el impacto. En ese sentido, Victoria (cuyos trabajos pueden observarse en su cuenta de Instagram @viktoliss) comenta que «nuestra intención es buscar paredes visibles, que no generen ningún compromiso. Es decir, no vamos a intervenir ninguna pared patrimonial o una casa de familia. Apuntamos a espacios vacíos y que queden bien a la vista». Martín acota que «la idea es dejarse llevar por lo espontáneo: salimos en bici o en auto a recorrer la ciudad, vemos una y decimos: ‘es acá’. También usamos las cabinas de teléfono viejas. Queremos darles otro significado o reapropiarnos».

 

Un oasis visual

Queda claro que más allá del estilo libre que define al collage, desde Paste up Santa Fe existen ideas concretas para transmitir. Victoria explica que «no es algo declarado, pero los mensajes tratan de ser positivos. En los collages tenemos letras para pegar, entonces pensamos un mensaje de manera espontánea. Siempre es algo corto, conciso y en clave positiva».

El objetivo es sacarles una sonrisa a los transeúntes agobiados por las preocupaciones de la vida cotidiana. Luis es breve y directo cuando define que «no hay un mensaje que te va a cambiar la vida, pero si te va a transformar el estado de ánimo si estás teniendo un día de mierda».

Por más que la mirada ya se acostumbró a la publicidad tradicional y las sonrisas forzadas de los candidatos de turno, el contrapunto se siente con fuerza en el paisaje urbano. Los vecinos lo distinguen y reconocen el trabajo de estos artistas callejeros. Victoria analiza que «hay un montón de intervenciones que están muy naturalizadas. Por ejemplo, las campañas políticas, que también usan papel y están por toda la ciudad. La gente no se cuestiona eso. Y lo nuestro es otra cosa: sacan fotos y nos etiquetan porque les llama la atención ver un mensaje que no tiene ninguna publicidad de fondo», define.

 

 

A la canasta 

El paste up implica varias etapas. La selección de los materiales, el diseño de las imágenes, las variopintas formas del collage, el concepto a plasmar, entre otras tantas. También existe la posibilidad que cada miembro del equipo lleve adelante una acción individual, sin que ello suponga peleas o reproches internos. Desandando los pasos de ese camino, Martín comenta que «decidimos qué queremos hacer en cada espacio. Por ejemplo: ‘acá vamos a crear un collage con una frase’. En Ituzaingó y Candioti, decidimos pegar y armar un trabajo colectivo, y el que quiera sumarse, puede hacerlo. Incluso vamos y pegamos cosas que otros artistas nos pasan».

Victoria asevera que «hay una instancia individual en la que cada uno prepara y produce lo que quiere mostrar. Luego armamos un collage y vamos pensando qué nos gustaría y poniendo un poco de cada trabajo. Es como una producción a la canasta: cada uno lleva lo que tiene y después lo compartimos».

A pesar de la diagramación previa, la espontaneidad está muy presente en las pegatinas colaborativas. Martín describe: «tenemos un registro de lo que hace cada uno. Cuando creamos algo, lo compartimos enseguida. Pero tratamos de no condicionarnos y decir: ‘vamos a hacer esto y lo pegamos así’. La idea del collage es esa: ‘todo esto es lo que tengo y a partir de esto creo’».

En este contexto, el debate sobre la propiedad intelectural individual o colectiva, queda suprimido bajo la intensidad del instante. Más allá de las improntas personales, Martín asegura que «a veces no importa tanto si es colectivo o individual, sino compartir un momento o un mensaje y la autoría no es lo más relevante».

 

Belleza y creatividad

Para lo que resta del año, desde Santa Fe Paste Up están buscando una amplia superficie sobre la cual realizar una intervención masiva en la costanera santafesina. También quieren participar de Arte Colectivo, una iniciativa para cubrir con obras de creadores locales los laterales de los colectivos urbanos de Santa Fe. Pero más allá de los proyectos, la esencia sigue siendo la misma. Como afirma Luis, «el objetivo es embellecer, dejar un mensaje y fomentar la creatividad».

 

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