12 de abril de 2024

Rodrigo Tomasso y los domadores de IA

TEXTO PABLO RUSSO

FOTOGRAFÍAS Copyright a sus respectivos autores

 

 

Este texto no fue escrito por una Inteligencia Artificial (IA). Sin embargo, tal vez lo próximo que se publique en 170 Escalones ya no sea producto humano, quién sabe. Mientras tanto, seguimos aportando al debate sobre el avance a la velocidad de un tren bala de estos cerebros desarrollados por corporaciones y, a su vez, indefectiblemente, nutriendo a esos mismos sistemas.

Las noticias de cómo las IA van modificando el mundo ya son parte de la agenda, incluidas las utilizaciones que de ella se hacen en la comunicación, el arte y el entretenimiento en general. Para ahondar en la especificidad audiovisual, conversamos con el paranaense Rodrigo Tomasso, director creativo de efectos visuales en ONER VFX, de dónde también es socio fundador. Tomasso es internacionalmente reconocido por ser el responsable de los efectos visuales de la ganadora del Oscar El secreto de sus ojos (Juan José Campanella, 2009) y también estuvo a cargo de ese departamento en Manos de piedra (Jonathan Jakubowicz, 2016), una biografía del boxeador Roberto Durán en la que actúa Robert De Niro. Hoy es quien decide cómo hacer las cosas desde lo artístico y desde lo técnico dentro de su campo de trabajo. Utiliza IA desde antes del boom actual, destaca sus oportunidades y amenazas y define a la pasión y a la motivación como factores humanos irremplazables por una construcción artificial.

 

 

 

¿Qué pensás de los avances en la IA en tu rubro?

Es bueno puntualizar que, si bien el término está muy de moda, todo esto empezó silenciosamente y conceptualmente hace varias décadas atrás, más precisamente en los años cincuenta. Pero fue recién luego del 2010 donde el término empezó a tomar cierta relevancia en el medio audiovisual a través del Machine Learning (ML), también conocido como Deep Learning. Esto es, entrenar a una red neuronal generada dentro de la computadora para luego cumplir una tarea específica. En términos visuales, lo primero y más conocido fue el Deepfake (reemplazo de rostros).

En cuanto a los efectos visuales, el abanico de análisis del tema puede ser bastante amplio. Las IA llegaron inicialmente para facilitar algunos procesos y hasta en algunos casos, no solo los acelera, sino que también reemplaza la labor de algunos especialistas dentro de nuestro rubro audiovisual. Por ejemplo el rol del Artista Conceptual, una de las primeras personas de la cadena de producción audiovisual. Hoy cualquier director de cine puede prescindir de un artista conceptual, completamente o parcialmente. Conociendo las herramientas disponibles, un director de cine puede escribir en un “prompt” (caja de instrucciones en texto) todo lo que imagina para que la computadora luego lo interprete y genere una imagen y/o variantes de esta misma. ¡Hasta se están empezando a generar videos del mismo modo que se vienen generando imágenes fijas desde el año pasado, con solo texto!

 

¿Lo tomás como una oportunidad, un desafío, una herramienta, una amenaza?

¡Creo que las IA son todo eso junto!

Una oportunidad porque acelera procesos y acorta caminos a la hora de producir. Semanas atrás, un director me preguntó cómo plantear una escena que requería efectos visuales y en 4 minutos generé una imagen en capas con el “estilo” de lo que se quería narrar y, sobre todo, el cómo filmarlo. Si no hubiese tenido la IA ni tampoco el conocimiento de qué herramienta utilizar, en un flujo de trabajo tradicional hubiese demorado entre 2 a 5 días. El cambio es enorme. Así como este hay muchos ejemplos.

Un desafío porque si sos creativo e innovador podés llevar la tecnología al límite (lo cual no deja de ser una oportunidad también), como hice con mi primer trabajo de DeepFake en un comercial en el cual “rejuvenecí” digitalmente a Adrián Suar a como estaba en la época de Poliladron (años noventa). Utilicé la misma tecnología del reemplazo de caras, pero entrenando un modelo con la cara joven de él. Fue una de las primeras experiencias en producción real del país. Hasta llamó la atención de medios internacionales.

Una herramienta por lo mismo que dije con respecto a las oportunidades. Hoy los mismos softwares que utilizamos en vfx vienen con algunos módulos de machine learning para entrenar modelos para realizar algún proceso automatizadamente. El más conocido de estos procesos es la “rotoscopia” (recortar un elemento o personaje cuadro a cuadro. Tarea tediosa si las hay).

Y una amenaza porque, como dije antes, puede reemplazar fácilmente ciertas labores de mi rubro, ni hablar de otros rubros menos complejos. Creo que ya estamos un poco tarde para arreglarlo. Sobre todo en el campo artístico cuando la IA ya aprendió aleatoriamente de toda la gente misma que inconscientemente nutrió a la red neuronal empleada. Así como si fuese un juego, con las app que te hacen más viejo o te quitan arrugas, estamos regalando datos biométricos a grandes corporaciones. Vaya a saber en qué termina todo esto. Ya me imagino en un capítulo de Black Mirror a la vuelta de la esquina.

 

 

 

¿En qué rol queda el factor humano dentro de las posibilidades que comienzan a vislumbrarse con la IA?

Como toda revolución, va a depender de cómo uno se adapte. El que no quiera salirse de su círculo de confort está frito. Hoy hasta no hace mucho, se hablaba de ingeniería en prompts como oficio o carrera.

En mi rubro suelo decir que nos vamos a volver “domadores de inteligencias artificiales” básicamente. Pero aún hay algo que la AI no puede reemplazar: la pasión (como decía el personaje de Guillermo Francella en El Secreto de sus Ojos), y agrego también la motivación.

En mi rol de dirección de un equipo de trabajo difícilmente se reemplace por esto que dije antes, por la pasión de marcar un norte y llevar al equipo a cumplir los objetivos y superar los estándares de calidad.

Por eso advierto a todos aquellos que se especializan en algo particular a que estén atentos en abrir los ojos ante estas nuevas maneras de producir.

Como director técnico/artístico de un equipo de trabajo, me siento como un generador de flujos de trabajo y como tal, investigo por pura pasión todas estas nuevas formas de hacer las cosas. Estudio, pruebo e implemento y así me vengo manejando. Hay mucho aún por aprender y adaptar. Aun así, no me siento amenazado por la IA porque sé lo que yo como profesional puedo dar, me tengo fe y en el mejor de los casos si se pudieran clonar mis habilidades, ¡Bienvenido sea! ¡Así laburo menos! Obviamente que al modelo artificial lo entrenaría yo y no un tercero, ja.

 

¿Algo que quieras agregar sobre el tema, alguna otra arista?

Si, el tema de los derechos de autor. Es algo súper complejo en el plano artístico. Cualquier imagen generada por una IA puede o debería ser fácilmente prohibida justamente por esto. Porque, por ejemplo, MIDJOURNEY (famosa IA para hacer Arte Conceptual) o así mismo DALL-E (más orientada a diseño de personajes), han sido entrenadas con el arte de personas reales, de terceros, entonces ahí se genera una dicotomía.

Ya con esa premisa sobre desde donde han sido entrenadas las IA, motivo por el cual se vuelven de consumo masivo, deberían poder prohibir su uso comercial. En todo caso, si vos entrenás algo desde tu propio arte a la los fines de acelerar tus procesos internos de trabajo, sí, sería más válido y no al revés.

 

 

¿Qué opinás de lo que está pasando en Hollywood con las protestas y las sindicalizaciones en el rubro frente a estos avances?

Lo viví en carne propia. Hace 3 semanas estuve filmando en Alabama una película con Matthew McConaughey y Kurt Russell. Nos agarró el strike y por suerte recibimos la autorización para poder continuar filmando dado que era una película independiente ya comenzada.

Los que más tienen para temer ahí son los escritores/guionistas. Creo que eso no va a tener solución a no ser que prohíban directamente el uso de IAs o que encuentren la manera de detectar si algo está escrito con IA (cosa que creo prácticamente imposible dado que es texto).

En cuanto a los actores, no dejan de estar comprometidos, aunque lejos de los escritores/guionistas. Si estos actores requieren tener su doble digital en una producción dada, es muy probable que puedan ser reutilizados a futuro sin necesidad de volver a contratar a los actores mismos. Si en Blade Runner 2049 pudieron recrear a la actriz de la película original de los ochenta, todo puede ser posible.

Todavía existe el efecto del “valle inquietante” donde notamos en un rostro humano generado por computadora que algo no está bien, pero eso está cada vez más próximo a solucionarse.

Otro ejemplo puede ser el dataset de Tom Cruise o mucho más aún, el de Nicolas Cage, con el que se empezó haciendo memes de deepfake. Ya todo el mundo lo puede tener en su computadora y generar contenido. La generación de contenido hogareño impulsó mucho más todo esto. Yo tengo el dataset de Suar pero estoy legalmente impedido de utilizarlo nuevamente sin expreso consentimiento de él. Bueno, ahí tenés una forma de regular eso para que un actor siga percibiendo regalías por uso de su imagen. Igual, en los contratos de Hollywood, luego de lo sucedido con la muerte del actor de “Rápido y Furioso”, hacer un escaneo digital de los actores es una cláusula contractual para tener un seguro de poder terminar la película si algo les pasara.

Pero también dentro del mundo de los actores están los extras, que son actores de fondo. Hoy fácilmente los podés omitir porque teniendo una librería de personas escaneadas en 3D, ya podés rellenar o vestir el fondo de una escena. Ellos también reclaman esos derechos. Es como acá en Argentina con los programas viejos como Casados con Hijos, donde tenés participaciones de diferentes actores no conocidos y si ese capítulo se emite al aire, ellos reciben regalías aún hoy. Algo así debería tener que existir, pero… hay que ver cómo evoluciona todo.

Pensar que una reconocida empresa de VFX está a punto de cerrar su división, despidiendo a todos los empleados para quedarse solamente con la división de ML. Eso ya te da indicios de lo que depara a futuro. Mientras tanto hay que adaptarse y cruzar un poco los dedos, no lo voy a negar.

 

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