18 de abril de 2021

Paseo hacia lo profundo

TEXTO JUAN ALMARÁ

FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

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Un haz de luz se cuela sobre un fondo negro, abriendo paso a un cielo estrellado decorado por nubes blancas. La copa de un árbol emerge en lo alto, brindándole un aura surrealista a la escena. Desde su portada La puerta invisible invita a una excursión por territorios inexplorados.

 

 

El primer disco solista de Alfonso Bekes, reconocido músico concordiense radicado en Paraná, fue concebido durante la cuarentena por la pandemia de Coronavirus y su producción estuvo íntegramente a su cargo. El cantante y guitarrista se puso al hombro la composición y ejecución de los temas, la mezcla, masterización y el arte visual de la obra. Con un pasado amplio en experiencias grupales (integró el grupo del Negro Aguirre y La Rifa del Viento y formó duos con Electra Barbagelata y Silvia Salomone) esta obra unipersonal marca un quiebre en su carrera.

El espíritu introspectivo y nocturno del disco atraviesa los seis tracks que lo componen, de los cuales dos son instrumentales. La corta duración de la producción (un total de 26 minutos) no va en desmedro de su calidad. De forma concisa Bekes retrata, a la vez, un momento particular de su historia personal y de la vida global. Si bien no se propone como un disco conceptual, las temáticas y sonoridades refieren a viajes, tanto internos como externos, -paradójicamente o no- en un momento caracterizado por las restricciones a la movilidad.

 

 

 

Es así como Sueño hipnótico vuela hacia el desierto, sosteniéndose entre suaves percusiones y una cadenciosa melodía surgida del oriente profundo. Por su parte, Laberinto, es testigo de una corta pero intensa carrera en la que compiten ritmos afro con sintetizadores. En esa misma sintonía Bajo la superficie se sumerge en reflexiones sobre los cambios de rumbo que hay que darse para salir adelante: «nunca me quise quedar / entre las sombras que guarda el rencor / hay que abrir / hay que hablar». Su lírica, junto a su sentida interpretación lo convierten en uno de los puntos más altos del disco.

Herida mente en blanco indaga sobre el paso del tiempo, empujado por un riff constante que cuando comienza a volverse agobiante, se abre a un estribillo luminoso: «comprender el hilo / detrás del destino / descifrar qué quiso / insinuar la luna». Bekes rescata también influencias literarias. En Los justos, que abre el EP, se anima a jugar con el poema de Jorge Luis Borges, retocando su letra para adaptarlo a la melodía en la que lentamente se deslizan las palabras. El álbum cierra con Asfixia, una observación en torno a la degradación medio ambiental imperante: «el humo está llegando y no hay donde esconderse / firmaron apurados / un pacto con la muerte».

 

 

La puerta invisible navega entre influencias que remiten a clásicos nacionales (Aznar, Lebón, Spinetta) y una búsqueda musical centrada en la fusión. Del jazz al rock, pasando por resonancias étnicas, climas acústicos y eléctricos conviven en una producción clara y prolija. La obra se sostiene en una voz medida que sabe en qué pasajes acentuar su intensidad y en cuales suavizarse, y una guitarra que se destaca tanto en la artesanal construcción de melodías como en las descargas eléctricas. El álbum debut de Bekes se convierte en una puerta más que visible a renovadas experiencias musicales.

La puerta invisible puede escucharse en las cuentas oficiales de Alfonso Bekes en Spotify y YouTube.

 

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