29 de septiembre de 2020

Mujeres en las calles de la parienta del mar

TEXTO MARIA MERCADO DOVAL

FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

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«Tenemos novedades en esta ciudad: acaba de nacer la Vía Blanca. Generalmente las calles de las ciudades nacen varones y de ahí que se las designe con nombre de varón. Pero esta es una niña y lleva nombre de mujer, naturalmente.

Tan niña es, tan recién nacida, que apenas si tiene una cuadra de estatura. Y, para un paseo, tener una cuadra es tener una estatura de recién nacido.»

Al borde de la Vía Blanca

Amaro Villanueva. Paraná, rosa de otoño

 

En las calles de Paraná se esconden muchos misterios y sobre todo historias. No es lo mismo vivir dentro de bulevares que vivir fuera, así como tampoco es lo mismo vivir en una calle que nombra a un varón que en una arteria que homenajea a una mujer.

Son pocas las personas que tienen el lujo de decir lo anterior; en nuestra ciudad hay solamente 106 calles con nombre de mujer que representan el 6% del nomenclador, según el Digesto Municipal en Nomenclatura Urbana.

 

 

A la desigualdad de género la vemos en variados espacios y aspectos (empleo, organización familiar, micromachismos, etc.) pero está tan imbricada que no logramos verla en lo que también nos es cotidiano, lo urbano, el recorrido por la ciudad, ir y volver en el línea 4 desde Casa de Gobierno hasta San Benito, diversas situaciones de lo periódico y ahí están, estas mujeres, tipo mojones en una ruta que se nombra masculina. Son estos topónimos de hombre que superan en demasía al de mujeres que invitan a seguir conociendo sobre ellas, sacarlas a la luz, dejar de estar en la sombra o detrás de alguien y hurgar una señalética o en la dirección misma de una casa. Elena de Roffo, por ejemplo, científica uruguayense que estudió con Marie Curie en Europa, tiene una extensión de dos cuadras (entre Jujuy y Ruperto Pérez) y no posee cartel.

Pocos saben de estas calles, sobre todo, porque son cortas, se las sigue nombrando con el número o letra anterior y muchas de ellas ni siquiera tienen el cartel nomenclador como el caso señalado. Un artículo de la Ordenanza que designa a la nueva calle reza lo siguiente: «Se solicita al Departamento Ejecutivo la colocación del cartel indicativo con el respectivo nombre.» Esto depende de la Dirección de Señalización Urbana.

Caso aparte merece Avenida Larramendi, la única con nombre femenino en Paraná que, hace recién unos años, pasó a tener el cartel que se merece «Avda. Francisca Arias de Larramendi», ella sí que precisa de una digna nomenclatura, las tierras donadas por ella eran de su familia, los Arias; se las había dado su padre y ella, las legó a su hijo y a la incipiente Baxada del Paraná. Es allí, en Bajada Grande, donde muchas mujeres están representadas en las calles, fue la edil María Marta Zuiani (mandato cumplido) la propulsora de estos proyectos de Ordenanza, algunas calles antes tenían letra y ahora nombran a, por ejemplo, Carmen Argibay (primera mujer en ser miembro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación), María Teresa Merciadri (en 1943 se convirtió, como abogada, en la primera femenina en ser nombrada como funcionaria judicial), Stella Berduc (actriz, poeta, mujer del arte de Paraná que está viajando inter estelarmente desde 2018), entre otras.

 

 

Si quisiésemos hacer un viaje por las calles femeninas deberemos irnos lejos del centro, salvo por Gregoria Matorras que tiene una extensión de una cuadra y en realidad muchos la ubican porque allí queda el Centro Cultural La Vieja Usina, aunque varios siguen diciendo: «Corrientes al final, llegando al Patito» y de esa manera anulan a una mujer que, convengamos, su único logro en la vida fue ser la madre del Libertador San Martín; lo cual me lleva a pensar en la púber de Remedios de Escalada (al costado de la Terminal de Ómnibus de pasajeros, también muy corta: dos cuadras) cuya fama viene por haber sido la esposa adolescente de Don José.

¿Qué mujeres se esconden detrás de esas placas? El interrogante nos lleva a conocer a escritoras de nuestra provincia: Ofelia Sors (historiadora que escribió, entre otros, Paraná: dos siglos y cuarto de su evolución urbana), Carmen Segovia García (autora de Agua desnuda), Ana Teresa Fabani (poeta uruguayense que publicó el poemario Nada tiene nombre), Ana María Garasino (escribió Serranía) y otras más.

De todas estas mujeres solamente 54 tienen un artículo en Wikipedia, pero debemos tener en cuenta que en el listado hay cuatro santas (Madre Maravillas, Santa Rita, Teresa de Calcuta y Santa Elena), once artistas ya sea en artes plásticas o letras (María Elena Walsh, Emma Barrandeguy, Clarice Lispector, Amanda Mayor y otras) y lo que podemos llamar «las primeras», que serían siete: Petrona Rosende, la primera periodista; Cecilia Grierson, primera médica; Elisa Bachofen, primera diplomada en Ingeniería Civil de Sudamérica; o María Angélica Barreda, primera abogada, entre otras.

En esta búsqueda no damos lugar a las advocaciones marianas (Virgen de Itatí o Virgen Nuestra Señora del Luján) ya que justamente no son mujeres reales. Tampoco consideramos los topónimos femeninos como La Tejedora (en el barrio de zona Caputto y Hernandarias hay varias calles con nombres de oficios). Así queda de lado también La Cautiva, pobre ella, pero no deja de ser un personaje de ficción.

Romina Ituraín es una callecita que queda frente al Wall Mart, dónde si no, si ahí mataron a la más joven de nuestras poco más de cien mujeres del listado: a Romina la alcanzó un balazo durante la represión de diciembre de 2001, el jueves 20. Tenía 15 años y estaba tomando mates con la prima en la vereda a 600 metros del hipermercado. Días atrás y días después, producto de un enorme descontento social, tuvo lugar una gran ola de violencia, balaceras sin medida y reprimendas a grupos sociales. En ese marco, se sucedieron saqueos en distintos supermercados de la ciudad; entre otros, este ubicado en Avenida Francisca Arias de Larramendi. En esa situación es que se produce un mal llamado «enfrentamiento» entre fuerzas armadas y civiles que solamente buscaban para comer motivados por algo tan acuciante: el hambre. Allí, una bala perdida dio en el pecho de Romina quien se encontraba celebrando el fin de año con Andrea, su familiar. Casi 20 años después, los hechos aún no se han esclarecido. Más que una calle, Romina se merece justicia. Entre el pecho y la espalda prima el corazón, nunca una bala.

Para quien desee conocer un poco más sobre calles con nombre de mujer en países de habla hispana (y ver que ese bajo porcentaje no es solamente en Paraná) pueden visitar https://geochicas.org/, un grupo de cartógrafas interesadas en esta temática. Prontamente aparecerán las hermosas 106 paranaenses allí.

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Comentarios (4)
  1. Mirta doval dice:

    Excelente informe sobre las calles y las mujeres que son homenajeados.

  2. "Lole" Rodriguez dice:

    Excelente artículo.
    No es descuido, ni olvido.
    Para que esta clara intención política de ningunear u ocultar tantas celebridades mujeres en la nomenclatura de la ciudad persista, sería bueno empezar a proponer nombres de mujeres para las calles. Ver como algunas céntricas van a la periferia y otras nuevas llegan «al centro»

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