20 de septiembre de 2021

Mano alzada ∝ 18

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Diálogos indirectos: «Yo me quejo y soy pendejo», la frase pintada en la construcción que sostiene la baranda del Parque Urquiza en la zona cercana al monumento del ex intedente Bertozzi parece responder a los mexicanos de Molotov, quienes en Gimme the power afirman «Yo por eso me quejo y me quejo, porque aquí es donde vivo y yo ya no soy pendejo».

Es poco probable que Micky Huidobro o Tito Fuentes se tomen la molestia de contestar la interpelación desde el territorio panzaverde, pero aquí queda planteada, en las barrancas con vista al río Paraná: ¿La queja es un patrimonio generacional que se corresponde de alguna manera con cierta madurez? ¿No son acaso los pendejos y pendejas quienes están llamados -como en los principales momentos revolucionarios de la humanidad- ha cambiar un estado de situación heredado de parte de quienes ya no lo son? Por otro lado, valga la aclaración de los diferentes usos (connotaciones) del término «pendejo»: en el cono sur, el adjetivo remite a quien está en el período de la niñez; en México, en cambio, refiere a alguien que es tonto o torpe. Visto así, el planteo de Molotov podría ser «… aquí es donde vivo y yo ya no soy tonto». ¿Indica, la pintada de Paraná, a la niñez o a la tontera? En todo caso, no parece que la frase tenga que ver con el otro sentido, el denotado: pelo que nace en el pubis y en las ingles.

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