5 de diciembre de 2022

Madre Clara

TEXTO GUSTAVO PIÉROLA

FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

 

 

La palabra madre es muy sublime y  fuerte, intensa y perfecta, con sinónimos como ternura, belleza, entereza, paciencia,  entrega, compromiso, solidaridad, amistad,  perseverancia, energía, alegría, sonrisa y amor, mucho amor, demasiado amor en esos cuerpos y esos espíritus tan nobles y elevados, tan suaves y entrañables. A quien no le pasa o le ha pasado, quien no ha tenido la dicha y la felicidad de tener ese amor como puntal en el difícil camino de la vida, siempre, sí, siempre.

 

 

Hay madres que en su vuelo sobrepasan su esfera familiar y pasan a ser madres de todos y todas, son tan inmensas que a ese amor que las moviliza lo reparten como manos que acarician, como brazos que abrazan, como miradas que iluminan, como palabras que guían. Y esas son nuestras Madres, aquellas hermosas Madres que han caminado con ese amor por el difícil sendero del odio y de la destrucción que le ha impuesto la dura realidad que les tocó vivir. Enfrentaron ese odio con firmeza, la maldad con afecto, la mentira con la expresión de la sincera verdad, la injusticia con la paz de la luz y la sabiduría del camino correcto.

Nuestra Madre Clara, la tierna Clarita, la de la sonrisa fácil, la que enfrentó la adversidad con una infinita bondad, la que nos cobijó a todos y todas, la que dejó la cama tendida de su Claudio para cuando regrese, nuestra amada y querida Clarita no nos deja, nos abre una puerta a su memoria, a su lucha en paz y en silencio, nos sigue y seguirá marcando ese camino de bondad que tanto nos ha enseñado, que tanto nos ha fortalecido para seguir la lucha por un mundo mejor, la que siguió también su Claudio.

Hoy Clarita se estará abrazando con Efraín, con su Claudio y con todos los Claudios y Claudias que sembraron su casa, que llenaron su vida. Hoy Clarita se fue a reunir con sus hermanas: con Carmencita, con Pepita, con Delia, con Amanda. Seguramente tendrán mucho para hacer, para charlar y seguir proyectando vida, como siempre lo hicieron juntas, muy juntas.

 

 

Querida Madre Clara, nuestra hermosa e insustituible Clarita, tus hijos e hijas te abrazamos nuevamente, te besamos, te amamos y re amamos, pero no te despedimos porque nunca te irás de nuestras vidas, estarás siempre pegadita a nuestros corazones, acariciándonos y acariciándote.

Gracias Clarita por todo lo que nos diste y nos seguirás dando con tu grandioso ejemplo. Gracias querida Madre por enseñarnos a luchar con tu suave pero firme bondad, con tu palabra justa, con tu sonrisa eterna.

Gracias Madre. Gracias Clarita.

 

.

 

Compartir Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Whatsapp
Comentarios (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.