14 de junio de 2024

Los peces en el balcón

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

 

 

Un espacio público en la costa rosarina pensado para la conservación y el aprovechamiento sustentable del río Paraná permite a sus visitantes encontrarse cara a cara con la fauna ictícola (¡Viva!) de la geografía litoral.

Vecino al Gigante de Arroyito, en avenida Eduardo Carrasco y Cordiviola, el Centro Científico, Tecnológico y Educativo «Acuario del Río Paraná» es una iniciativa pública del Gobierno de la Provincia de Santa Fe que abre sus peceras a la sorpresa de grandes y chicos, sobre la barranca que oficia de balcón natural al curso de agua.

 

 

No hay mucho tiempo para el recorrido interno, ya que cada 40 minutos se recambia el grupo de ingreso al moderno edificio de hormigón. Mientras llega el turno, se puede esperar en el parque lindero al Paraná, conociendo las peceras perimetrales a cielo abierto, o entre las dos hectáreas del Parque Autóctono que recupera más de 50 especies de la flora y fauna representativas del paisaje del Litoral Pampeano argentino. En ese espacio se encuentran comprendidas cuatro ecorregiones que constituyen los principales ambientes naturales de la provincia de Santa Fe: espinal, Pampa, Chaco húmedo y seco y Delta e Islas del Paraná.

Una vez adentro, una guía presenta el lugar desde la planta baja, con los laboratorios en los que trabajan investigadores del CONICET y de la universidad pública a un lado y los criaderos e incubadoras al otro. El Área Científica se coordina a través del Laboratorio Mixto de Biotecnología Acuática, dedicado a estudios de peces del río Paraná y su ecosistema, principalmente en genética y genómica de peces. La mujer reúne a las infancias presentes para pedirles un pacto de silencio (una pausa en sus emociones de volúmenes altos) y el respeto por la infranqueable línea amarilla entre las peceras y los visitantes, una vez en el primer piso. Allí tampoco pueden usarse flashes de cámaras debido a que estos animales acuáticos no tienen párpados que los protejan.

 

 

Por eso también la oscuridad reinante en la Sala de Acuarios, el espacio principal del Área Educativa. Su senda invita a descubrir la diversidad de ambientes presentes en el delta del río Paraná. La observación es directa, cara a cara con cada especie, mediados apenas por el vidrio que contiene los micro hábitat. La ciencia y la tecnología complementan de forma interactiva y mediante juegos participativos estas vivencias sensoriales.

Son diez las peceras distribuidas en mil metros cuadrados, que contienen unos 250 mil litros de agua. Cada una representa un ambiente del río y del humedal: laguna, arroyo costa baja, arroyo cauce central, arroyo costa alta, lecho del río, remanso, bañado, madrejón, barranca y canal principal. Sin lugar a dudas, es la visión cercana de los peces, desde todos los ángulos lo más fascinante del paseo, así como la toma de conciencia de lo maravilloso del mundo acuático en cuyas orillas habitamos.

 

 

 

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