18 de septiembre de 2021

Los endecasílabos del Indio Ibarra

TEXTO JUAN MANUEL ALFARO

FOTOGRAFÍAS 170 ESCALONES

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Por gentileza de Franco Giorda estoy leyendo las Conversaciones fluviales, publicadas en 2020 por 170 escalones.

Se trata de seis cuadernillos, de pequeño formato y muy cuidada edición, que contienen entrevistas realizadas a Dominga Ayala de Almada (Identidad costera), Carlos Caluncho Cardenia (Balsero viejo), Hugo Ramón Centurión (El hombre de las profundidades), Fabián Indio Ibarra (De lombrices y pan del agua), Micaela Maslein (El río, pasión y desafío) y Luis Cosita Romero (Parte del agua).

Por azar, el primer cuadernillo que leí fue el que corresponde al pescador espinelero de Bajada Grande Fabián Ibarra, el Indio.

 

 

«El Indio –dice Pablo Russo en la introducción– es uno de los tantos pescadores artesanales del Paraná que suelen inspirar a músicos, escritores y pintores (…), pero a quienes pocas veces escuchamos en su propia voz» (…) «El Indio es su biografía individual (…) y es, además, todos los anónimos costeros contemporáneos, cuyos hábitos y sustentos se entrelazan con el río».

Nativo de Bajada Grande, el Indio Ibarra, se crió (de los 9 a los 16 años) con el hacha, desmontando: «hacíamos destronque de raíz», le dijo al entrevistador, en uno de los tantos endecasílabos que no supo –ni sabrá nunca– que pronunció.

Sin haber leído –seguramente–  a Petrarca, ni a Garcilaso, ni a Quevedo, ni a nuestros más cercanos Guillermo Saraví, Daniel Elías o Carlos Alberto Álvarez, ni a ninguno de los grandes sonetistas que –desde hace más de 800 años– en el mundo han sido, el Indio Ibarra decía: «Al río no lo dejo, ni lo cambio» en un feliz endecasílabo que más de un cultor del soneto clásico, «ese indeseable deseado», como lo llamó Osvaldo Guevara, podría envidiarle.

«Al río no lo dejo, ni lo cambio». Me imagino que más de un versificador dominical (si está leyendo esto y desconfía de su oído), estará escandiendo con los dedos «Al-rí-o-no-lo-de-jo-ni-lo-cam-bio» para convencerse de que sí, que no sólo tiene las once sílabas, sino los acentos precisos que las vuelven musicales.

 

 

Y el humilde pescador espinelero, «bajadeño», que cuenta en la entrevista que estuvo en un internado y gracias a eso alcanzó el primario completo y realizó tres años de dactilógrafo que no le sirvieron para nada (ha dicho), porque en su juventud quiso entrar en la policía y no pudo por la estatura exigida entonces, y como había quedado solo con su madre y sus dos hermanos más chicos, «quedé en trabajar de changarín, de pescador, en la lombriciada, que siempre he hecho» (según sus propias palabras), y sin saber que –para auxiliarlos en las gracias fonéticas y rítmicas– las Musas le concedieron a los poetas las sinalefas y los hiatos, él los emplea en la unidad armónica de sus naturales endecasílabos, con la flexibilidad y equilibrio de un experto versificador.

A la hora de referir que el río es bravo, explica: «De noche es lo bravo, por los barcos» (…) «ya que la luminaria de la salida del túnel camino a Santa Fe te confunde, uno no ve los barcos. Los paraguayos no respetan: te tocan bocina una vez y si no largaste, mandáles saludos…»

A la hora de responder sobre la música que escuchaba, también le fluyó un endecasílabo. Al recordar el trabajo duro del hacha y el monte –que dijo no recomendarle a nadie–, comentó que «la gente que se cría en eso no va a escuchar cumbia», «te levantás a las cinco, seis de la mañana y… mateás con chamameces en la radio».

Además de conocer parte de una vida que, –parafraseando el acierto de Pablo Russo– es también muchas otras vidas, y haber aprendido varias cosas referidas a la pesca artesanal frente a nuestras costas, a sus costumbres y modalidades, a la búsqueda del pescado, al respeto que se tienen entre ellos los pescadores y que le tienen al pariente del mar… He «escuchado por escrito» en la voz y el alma de un hombre del río, el fluir del otro río, el de la lengua: «Mientras pueda andar, seguiré pescando», dijo el Indio Ibarra. Y fue lo que hizo.

 

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* La entrevista completa a la que refiere el autor de la nota puede leerse en el siguiente enlace De lombrices y pan del agua

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Comentarios (1)
  1. Ima dice:

    Poetas en estado natural dijera en su tiempo Madariaga. Un objeto brillante la nota de J.M. Muy bueno.

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