5 de diciembre de 2022

Los debates urgentes

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

 

 

Jorge Daneri presentó los libros Historia de agua y ecología política y Otros territoRíos posibles (ambos de Editorial La Hendija, 2021), el martes 19 de abril en la Sala 1 del Centro Cultural La Hendija. Lo hizo acompañado de la ilustradora de ambas obras, María Alicia Flores, en una mesa coordinada por Silvio Méndez, sobre un escenario intervenido por una puesta de Pamela Villarraza y con el acompañamiento musical de Alejandro Ciancio en guitarra. Luego de una breve introducción sobre estas compilaciones y las preguntas disparadoras de Méndez, hubo un diálogo con quienes estuvieron presentes que varió entre diversos temas que fluctuaron desde los motivos de la bajante del Paraná, el comité de cuenca de arroyos en la capital provincial, la educación ambiental, la juventud y las instituciones hasta la participación ciudadana.

Los artículos reunidos se presentan como un mapa de los conflictos ambientales contemporáneos regionales en los que el derecho ambiental es una herramienta de los pueblos. «Volver sobre estos textos, muy territorializados y aterrizados en conflictos particulares, nos permite ver cómo estamos ahora, nos permite reconocernos en qué avanzamos, en que no, o qué creemos que habría que hacer en nuestros territorios, en la cuenca, en los ríos, en los ecosistemas y en su relación con nosotros mismos, con los seres humanos», dijo Daneri. «Esta sistematización pretende esto: un volver sobre cada texto para repensar, proyectarnos y soñar, para no quedarnos en la queja, para que les sirva a las juventudes políticas y a las juventudes sociales en su reflexión, en sus acciones. Es un poco el desafío», agregó el abogado especializado en Derecho Ambiental, nacido en Paraná en 1961.

 

 

El periodista Silvio Méndez planteó estas compilaciones de artículos como un mapa, una hoja de ruta sobre los conflictos ambientales a lo largo de poco más de una década; pero no solo como resistencias y luchas, sino como un rescate de miradas y propuestas sobre esos problemas. Esa hoja de ruta aparece al margen de las prioridades políticas o de la agenda gubernamental, aunque hay un rescate de las experiencias «ganadas». En base a esto, preguntó cómo observaba esa hoja de ruta hacia adelante, teniendo en cuenta que entre el público muchas personas han participado en activismo ambiental. «Los libros hacen ese recorrido, intentan construir una agenda para los próximos años, que para el lector puede ser particularmente radical porque plantea reformas extremas desde la necesidad del fortalecimiento de la democracia, que dé un salto desde la democracia representativa a la participativa y que ponga en valor el programa constitucional de 2008, de verdad, lo que no ha sucedido hasta ahora», contestó el autor.

«Los textos convocan al Consejo Económico y Social como algo relevante; a la Defensoría del Pueblo como algo central; a un proceso hacia la agroecología como una transición para cambiar radicalmente el modelo productivo y de consumo de la provincia y de la región; una recuperación del concepto de río frente a la hidrovía Paraná – Paraguay desde la gestión de los comité de cuenta; una recuperación de los corredores bioculturales que expresamente está en la constitución de la provincia», detalló Daneri. «Es decir, una construcción de agenda de ecología política y social desde las comunidades, a escala humana, desde lo rural, desde la biodiversidad biológica y cultural de nuestra gente que es muy rica y no la podemos perder», agregó. «Son textos que hacen un recorrido muchas veces desde los conflictos y resistencias terminando con una propuesta, con una reflexión de que hay caminos para transitar con alegría, en un diálogo de saberes entre los mas viejitos y los que vienen. Hay una fuerte esperanza partiendo del hecho real de que nos quedan 20 años, nos queda poco tiempo, estamos en esa crisis de civilización, en ese cambio de época que nos convoca a enormes decisiones institucionales para producir esos quiebres. Por lo tanto, son dos libros que convocan muchos debates, a poner en crisis lo que nos está pasando en muchos de estos escenarios», completó el abogado y escritor.

 

 

Por su parte, María Alicia Flores se centró en el desafío que le implicó traducir en imágenes los textos de Daneri. «Fui tomando los conceptos que a mi me parecían representativos y tratando de pasar eso a imágenes. La técnica o proceso de creación fue dejar que aparezca una simbología con respecto a esas palabras. Primero comienzo con lo manual, con lo artesanal, después procesos de digitalización, pero buscando un encuentro entre las imágenes y los conceptos que proponía Jorge en los escritos», señaló. Ese trabajo artístico fue parte de un ida y vuelta virtual -al borde del comienzo de la pandemia- en el que el autor de los escritos planteó a la ilustradora la ausencia de presencia humana en los primeros bocetos. «Me costaba algo propositivo con humanos. (Entonces) hice el intento de traer a los pueblos originarios, que tienen otro diálogo con el entorno, y ahí recrear imágenes con presencia de cultura, pero de una manera más equilibrada», explicó Flores. «Para el segundo libro, fui un paso más allá al incluir al varón, porque había más presencia femenina, que es lo que yo trabajo en mis imágenes. ¿Cómo recrear la imagen de lo masculino? A partir de lo infantil e imágenes no tan definidas respecto a hombre o mujer, para mostrar lo humano en una interacción más amorosa con el territorio», indicó sobre su creación.

En el cierre musical, Alejandro Ciancio, músico uruguayense radicado en Paraná, compartió dos canciones de su autoría: «Fuerza del agua en la voz» y «Sur ser de acá», la primera de las cuales, contó, había terminado de componer esa misma tarde.

 

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