25 de septiembre de 2021

La radio y su onda expansiva

Un siglo de radio

TEXTO PABLO RUSSO

FOTOGRAFÍAS VALENTINA SCHIFELBEIN Y PABLO RUSSO

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Hay muchísimas formas de hacer y amar la radio. En su juventud de cien años, cada vez que los agoreros la condenan a muerte, esta se multiplica en nuevas posibilidades. Sobre la exploración de los sentidos y la búsqueda de públicos conversamos con Damián Malatesta, apasionado locutor entrerriano, conductor de Entrevistas y movilero de Canal Once. «La radio es la razón de mi vida», sintetiza el paranaense que nació en 1985, hijo de una docente crespense y de un maestro mayor de obras local.

Damián contagia entusiasmo, al aire y fuera del micrófono; genera vínculos, los alimenta y los hace andar en una construcción colectiva. Desde el jueves 12 de marzo, el grupo que encabeza, denominado Veníamos Bien, inicia su tercera temporada en Vorterix Paraná.

 

 

¿Cuál es tu primer recuerdo de la radio?

Mi primera experiencia radial fue a los 17 años con un grupo de amigos haciendo un programa, motivados por otro amigo que dijo “tienen que hacer lo que hacen, en la radio”. Inventábamos historias y personajes. Empezamos a hacer el programa, cuando nos fuimos a sentar con muy poca rutina y unos sketch preparados y se prendió la luz roja, empecé a hablar y no paré. Flashié con la radio. Después, con el tiempo, cuando empecé a estudiar comunicación, hice un ejercicio sobre cuál era mi relación con la radio y caí en la cuenta de que siempre estuvo presente en mi vida desde muy chico, gracias a mis viejos. Mi vieja escuchaba mucha radio local por la mañana, porque siempre quería saber cosas de Paraná. AM y FM, iba siguiendo algunos referentes o seleccionaba programas y quedaba en el que más le gustaba. Generalmente los más completos, con móviles, entretenimiento y música. Mi viejo era más de la radio de Buenos Aires, de AM, (Eduardo) Aliverti, (Alejandro) Apo. A la mañana, zapping por la AM; por la tarde seguía la programación con fútbol, entrevistas, opinión y noticias.

 

Así que arrancaste en la radio a los 17 pero de chico siempre estuvo…

Con el tiempo empezaron a aparecer un montón de cosas: yo de chico jugando al movilero en el barrio, con mis amigos, recolectando noticias entre mis vecinos. Eso reapareció en mi juventud, lo tenía borrado.

 

¿Te acordás de algún programa en particular?

Mi vieja escuchaba muchos referentes con los que terminé trabajando después: Ana María, Herán Bignasco, Cristian Bello. Eran referentes locales.

 

¿Y de vos agarrar la radio y mover el dial?

Con mi viejo escuchaba al mediodía la repetición de La Venganza Será Terrible, de Alejandro Dolina, porque a la noche me dormía con el programa. Era en los 90, yo era un púber y adolescente, me quedaba escuchando de noche. Mucha programación musical, era amante del zapping, iba viendo qué es lo que había o escuchaba programas de moda como Línea Z, Por Tu Culpa y otros que sonaban en ese momento.

 

Pero vos ibas por otro camino en ese entonces…

Cuando estaba en 5to año y tenía que elegir más ajustado a las condiciones económicas de mis viejos, me gustaban mucho las matemáticas financieras y la contabilidad. Entre todas las opciones, terminé volcándome por Ciencias Económicas; pero empecé a hacer radio en ese mismo año, el 25 de mayo de 2003. Me acuerdo porque fue el día que asumió Néstor (Kirchner). Se llamaba Qué parodia, en Radio La Voz, con amigos de toda la vida que venían de otro palo. Hacíamos personajes, radioteatros, sin idea de radio pero salía. Nos llamaban muchos pibes, andábamos en fiestas en esa época; funcionaba, dos horas los domingos a la tarde. Después de eso, en el segundo cuatrimestre largué y me metí en Comunicación Social y me apasioné con el Taller de Audio. Me estudié toda la radio tradicional, hacíamos un montón de producciones, estaba en un grupete movilizado por la radio. Y hacíamos radio.

 

 

 

¿Cómo te metiste en locución?

Mi vieja estaba con la radio y salió la publicidad de Eter Paraná, en la que se escuchaba a Aliverti: “Decí lo que pensás, estudiá lo que querés. Eter Paraná”. Para mí era un referente de la locución, aunque no me gustan esos locutores tan engolados. Mi vieja me incentivó y me dijo que me bancaba con su sueldo de docente y mis changas. Eso fue en el año 2007. Seguí con las dos carreras en paralelo pero se empezó a hacer muy difícil y Comunicación fue quedando ahí. Ese mismo año arranqué a trabajar como productor en la radio de Bignasco. Era un estudio vidriado con parlantes afuera. Producía programas, informativos y, eventualmente, locutaba. Todo por muy pocos pesos. Después tuve una experiencia en un programa con Pablo Lescano, No Mientas Más, de información y entretenimiento. Laburaba en un quiosco, salía del programa y me iba a estudiar. Entré a la tele con Ana María, siguió F5 con Culpables y luego quedé como locutor musical ahí. Termino dando con Cristian Bello que había montado su productora, Entremedios, y me ofreció trabajar en Día a Día y Tarde a Tarde. Hacía móviles y producía. En el medio estuve tres años en FM Universidad haciendo locución de turno. Dejé porque ya estaba en Canal Once con la producción de El Despertador, y con el tiempo terminé trabajando directamente en el Once haciendo móviles, Entrevistas y todo lo que hay para hacer en el canal.

 

¿Te sirvió el paso que tuviste por la facultad?

Había buenos docentes. Me enseñaron mucho de lo que hoy estoy poniendo en juego cuando hago radio, del lenguaje tradicional. Gente que nos hizo escuchar radio y estudiar la radio local. Víctor Fleitas nos traía referentes, una vez la llevó a Claudia Martínez, que era la movilera de Paraná y nos contó cómo andaba por todos lados con su motito. Me contagió el espíritu de querer hacer y trabajar con compañeros motivados y reflexionar sobre algo que la universidad ya proponía que era romper con la radio y pensar el audio. El contenido de audio. Los podcast, por ejemplo.

 

¿Cómo lo explicarías?

Poder segmentar y lograr que el contenido trascienda a una escucha activa de una hora, hora y media o dos. Hay que encontrar otras vueltas que tienen que ver con nuevos consumos que hacen que ese programa que se emite al aire en una FM, como Veníamos Bien, por ejemplo, pueda tener continuidad en el tiempo a través de una réplica que se adapta a diferentes soportes.

 

El origen sigue siendo la radio…

La madre es la radio. VB está pensado como un programa de radio. En el equipo charlamos que nunca hay que perder la mirada, el oído y la palabra de pensar en una persona que anda en un auto, en ese que solo te escucha. Después, pensemos en la imagen, en la gráfica, en los movimientos; pero el origen de los contenidos es el audio, al que se suman otros recursos y elementos que hacen más compleja la actividad en el medio.

 

A ese origen -que es audio-, lo acompañan de imágenes con una transmisión en streaming y, por otro lado, fragmentan el programa y difunden por redes sociales ¿Es todo parte de la misma narrativa?

Tiene que ver un poco con eso. Ya venía siguiendo mucho la discusión sobre la radio que se ve. Gente de la radio tradicional que se quejaba cuando le ponían una cámara. Es radio que se ve con la idea de una cámara similar a las de seguridad, que filma desde arriba, como espiando el movimiento. Pero Vorterix, con (Mario) Pergolini -y posiblemente muchos otros en el mundo- empieza a pensar en otra idea: la nueva radio, los nuevos consumos. Y acá lo replica o intenta hacer (Horacio) Moglia con Vorterix Paraná. Cuando me propone hacer el programa, entré entendiendo que tenía que ajustarme a un formato que quería hacer eso, que se transmitía por web, por Facebook, que además se encontraba con esto de que la escucha activa en la radio existe pero no existe. Una persona te puede escuchar por radio, pero ¿cuánto tiempo lo va a hacer si tiene un teléfono que atender, una computadora que atender, una vida misma que hacer? Lo pensé de esa manera, en lo transmedia, pensé en esto que mucha gente me dice: “recopado el programa”, “¿nos escuchaste?”, “No”. Vio el video en las redes sociales. Podés llamarlo videopodcast o podcast mejorado, es una manera de que esa persona se pueda encontrar con ese contenido, que no es el contenido original de dos horas porque VB no se explica en dos minutos; pero puedo generar un público entre los seguidores que logran captar cuál es la idea de programa, qué queremos transmitir ideológica, anímica, auditiva o visualmente.

 

 

¿Te generó conflicto incorporar la imagen o fue algo natural?

Lo que pasa es que con el tiempo también me enamoré de la televisión. Cuando empecé me costó un poco poner la trucha en la cámara, pero me familiaricé con la imagen. El problema era cómo transmitirle a lo demás que no solo importa lo que digas, sino lo que estás haciendo y lo que transmitís con el cuerpo. Es un ejercicio permanente el no hacer referencias visuales. Yo sé que me están viendo algunos, sé que me están escuchando otros; entonces hay cosas del contenido de las que no puedo hacer referencia visual porque sé que no todos ven. Es un poco difícil. La idea es no perder la cabeza en eso. Hay segmentos que hemos dado de baja o transformados porque no pueden ser en esta idea de videoescucha.

 

El concepto de «teatro de la mente» queda un poco fuera de lugar.

Sí, creo que sí. Se rompe con la idea de escenario de la mente, pero también es cierto que como vengo del palo de la locución y mi pasión con el medio nace en la radio, el programa está armado con recursos de la radio. Estoy apelando todo el tiempo a la descripción, a la adjetivación, a lo sensitivo, que es propio de la radio y no tanto de la imagen. No lo termino de resolver del todo lo de la imagen, aunque es siempre un desafío. Este año la radio incorpora un croma de fondo de escenografía, así que ahora hay que pensar en la tela verde detrás, en la que va una animación de lo que se te ocurra: un fondo de mar, un capítulo de Bob Esponja o facturas cayendo.

 

¿Cómo definirías Veníamos Bien, entonces?

Es una superproducción de dos horas que cuenta con segmentos que fusionan la actualidad con el entretenimiento. En sus dos temporadas el programa logró posicionarse como un referente del movimiento de eventos, actividades culturales y gastronómicas de la ciudad. Además de las emisiones de estudio de 2019 también estuvimos haciendo intervenciones. El contenido surge en estudio pero estuvimos en la Casa de la Cultura generando todo un evento como experiencia radiofónica, visual y gastronómica con un programa de fondo. Estuvimos en Russell también, que se la jugó a dejarse intervenir con la radio. Es multiplataforma para llegar a diversos públicos. Y, ante todo, lo pienso en clave de contenido que se va adaptando a diferentes formatos. Es comunicacional, bajo la premisa de informar, educar y entretener.

Pero, además, es un gran grupo de amigos. Gente que se quiere mucho y que nos une el programa, la radio. Todos por suerte han logrado entender y querer aprender un poco más. Desde diciembre que no sale al aire, pero los jueves nos seguimos viendo. Somos la construcción colectiva de un colectivo que es cada vez más artístico, bancado por una productora como Visto, que hacemos con amigos y colegas que entienden y persiguen la misma lógica que vengo planteando: tener que laburar el doble para poder llegar hoy a un público que está diseminado por diferentes tipos de soportes y consumos.

 

 

Más allá de las multiplataformas en las que vas indagando, ¿Qué es la radio para vos?

Es eso que decíamos hoy: los escenarios de la mente. Aliverti decía, me gustaba la descripción, que la radio era su novia y la tele su amante. Para mí la radio es pasión. Posta, desde que se prendíó la luz la primera vez y no tenía ni idea, sentí una conexión y una adrenalina increíbles. Es la palabra, la multiplicidad de sentidos, recursos, música, silencios, efectos, sonidos. Para mí es hoy la razón de mi vida, porque gracias a la radio descubrí lo que me apasiona y moviliza. Hoy vivo de lo que me gusta por haber sentido esa conexión con la radio.

 

¿Qué futuro le ves?

Hay que abrir la cabeza, entender que ya no es lo que era porque ya no son lo que eran muchos de los consumos relacionados con la comunicación. La radio, en realidad, está más viva que nunca porque está multiplicada por un montón de recursos. Hay más radio que cuando estaba en su auge. Hoy hay varios públicos y contenidos para consumir. Se consume en pequeños fragmentos que se llaman podcast, que pueden durar 20 segundos, dos horas o cinco. Por eso decía que la radio se tiene que pensar más como un audio, aunque los recursos a implementar son los de la radio. Es el medio de comunicación más fiel que tenemos, más generoso y económico. La radio nunca va a morir. Hay que aprender a saber dónde está la radio, entenderla de otra manera.

 

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Veníamos Bien es una producción de Visto Consultora que sale en vivo los jueves de 18 a 20 por la 91.7 FM, Vorterix Paraná y se puede seguir en redes sociales.

Conducen: Damián Malatesta y Delfina Luque. Nacho Koornstra es comediante; Franco Giorda hace cine; Gabi Zonis, rap; Nico Arévalo, música; Kala Pérez, redes; Virginia D´Giovanni, producción y coordinación; Valentina Schifelbein, fotografía; Samuel Wetzel, diseño y técnica; y Belu Albricio y Facu Bello, la cocina.

 

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