25 de septiembre de 2021

La perspectiva de género en el FICER

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

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Celina Murga es la directora artística del Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (FICER). Es decir, tiene a su cargo la programación general del evento que tendrá lugar entre el 15 y el 19 de octubre de 2019, con epicentro en el Centro Provincial de Convenciones y en el Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina, en Paraná. En su equipo trabajan otros dos cineastas entrerrianos: Maximiliano Schonfeld y Nicolás Herzog. Hace algunos días, durante el lanzamiento oficial del festival, Carolina Gaillard, Secretaria de Turismo y Cultura, hizo referencia al “rostro de mujer” que tiene la organización, cuyas principales referentes son, precisamente, mujeres. En ese marco, Murga comentó –sin anticipar nombres ni títulos que se darán a conocer el 2 de octubre en la Embajada de Italia en Buenos Aires– que la selección de películas en competencia tiene una destacada impronta federal y de género. En diálogo con 170 Escalones, la realizadora nacida en Paraná conversó sobre este perfil, sobre la factibilidad de apuntalar una industria audiovisual en la provincia y sobre la situación actual del sector a nivel nacional.

 

 

¿Cómo ves la posibilidad de que se consolidad una industria audiovisual en Entre Ríos?

Creo que las bases están dadas. Entiendo que lo que se está haciendo desde la gobernación, que celebro, es poner en valor algo que viene desarrollándose un poco espontáneamente desde el 2000 para acá. Cuando filmé Ana y los otros a principios de 2002, la posibilidad de filmar en la provincia era una voluntad muy individual. Si hago un balance y un mirar hacia atrás en estos casi 18 años, a partir de ahí hubo un montón de desarrollo con el agregado que en esta provincia es muy interesante que no se da solo en la capital, sino que en la costa del Uruguay, en Crespo, en Victoria, hay muchos pequeños polos donde hay gente formada y formándose para seguir desarrollándose.

 

¿Qué falta?

Que exista la ley audiovisual. Que haya una base de fomento que pueda realmente impulsar todo lo que está.

 

Eso se empezó a discutir fuerte el año pasado en el marco del FICER ¿En qué estado está?

Hicimos la presentación al gobierno de un boceto de ley que implicó varias reuniones, mucha charla, estudio de leyes de otras provincias, y ahora está en manos del gobierno ver cómo eso avanza.

 

Estos pequeños polos que se fueron generando: ¿a qué lo atribuís?

Como todo, no creo que haya una sola razón; siempre es una suma de cuestiones. El cambio tecnológico desde ya existió. El incentivo y la creatividad de algunas personas que empezaron a tener iniciativas individuales en estas ciudades. Las políticas de fomento han sido aisladas hasta el momento, es muy difícil poner eso en valor, pero en lo personal destaco el trabajo de Pablo Feuillade cuando estuvo en el Instituto Audiovisual de Entre Ríos (IAER), creo que hizo un gran trabajo a pulmón, lo viví. Es una suma de todo eso. Nunca existió oficialmente un programa de fomento audiovisual, claramente eso es lo que va a terminar de asentar y que no sea la voluntad de un político o de una persona que esté en un cargo público de hacer que esto avance o no, sino que exista dentro del cuerpo de la ley.

 

¿Se puede conformar una industria y vivir de ese trabajo sin tener que emigrar?

Esperemos que sí. Es un momento complicado a nivel nacional, hay que cuidar e impulsar que esto avance.

 

 

En relación a la presentación de la Sección Argentina en competencia, hiciste hincapié en la cuestión de género, ¿cómo abordaron en este caso la temática?

Por suerte mis compañeros de programación –Maxi Schonfeld y Nico Herzog– estuvieron en sintonía con mi propuesta de hacernos cargo de esto, porque creo que desde los lugares públicos que uno ocupa está bueno apoyar las banderas que uno considera importantes. Creo que el feminismo ha sido un movimiento tremendamente importante en el mundo y en este país, y hay que apoyarlo y llevarlo a prácticas concretas.

La realidad es que hay pocas películas de mujeres en los festivales. Seguramente se presentan pocas porque se hacen menos. La voluntad de dar un espacio mayor en la programación al cine dirigido por mujeres tiene que ver con visibilizar, decir que estas películas y estas miradas existen, que necesitamos que se produzcan más. Hay un desbalance en la producción, no es culpa del festival, pero este es un lugar de vidriera que tiene que hacerse cargo de ese reclamo. Eso es lo que creo.

 

Hay más realizadores varones que mujeres…

Sí, en el mundo.

 

¿Una mujer corre con ventaja para presentar una película al festival, entonces?

Obviamente uno siempre está queriendo mostrar la mejor película y el mejor cine, siendo que son criterios subjetivos los que dicen qué es lo mejor, y sobre los que podemos estar discutiendo durante años. Hay un montón de cosas que, a la hora de armar la programación, tuvimos el desafío de tener en cuenta. El carácter federal también es importante, siendo un festival que se lanza desde el corazón de una provincia. En ese delgado equilibrio de todos los criterios intentamos priorizar el cine hecho por mujeres. Y tengo que decir que este año somos muy afortunados, porque hubo muchas y muy buenas películas dirigidas por mujeres.

 

Hay una atención particular puesta ahí…

Sí, una atención. Pero insisto, no hay objetividad posible en ninguna selección, siempre es un recorte de algo que está tamizado por una cantidad de variables que son imposibles no tener en cuenta, dese la subjetividad de los que eligen hasta criterios concretos de decisiones políticas y culturales. Entonces, en ese marco, sí.

 

¿Qué pensás del debate que desató Lucrecia Martel en el Festival de Venecia?

Apoyo que haya tenido la audacia de salir a decir lo que dijo. Más allá de los de (Roman) Polanski, que es la opinión personal de ella, lo que más celebro es su voluntad de decir “muéstrenme lo que se presentó y lo que no”, como de entender un poco cómo llegan esas películas ahí y exigir a uno de los tres festivales más importantes del mundo que esté a la altura de las circunstancias. Me paree que ella entiende que si uno tiene un micrófono es para algo.

 

 

Algún comentario de lo que está pasando en relación al Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA)…

Incendio… Soy parte de la Mesa de Directores, que es la que organizó las movilizaciones recientes. Es preocupante todo lo que está pasando. El INCAA ha sido brutalmente castigado en todos estos años de una manera tremenda. No es mi opinión, hay datos duros: la industria del cine se frenó. Ahora parece que va a derogarse una ley que apoya a los distribuidores independientes lo que frenaría la posibilidad de exhibir cine argentino independiente, un escándalo. Es un gobierno que no se ha dedicado a apoyar ni la cultura ni el cine nacional.

 

¿El del INCAA o el nacional?

El nacional; pero claramente son lo mismo.

 

¿La autarquía del INCAA existe?

Existe en tanto los fondos del INCAA son autárquicos. Esto es algo que está bueno decir, porque a veces la gente piensa que por qué va a haber plata para hacer cine cuando no hay para comer, para educación u hospitales, y en realidad el fondo de fomento del INCAA proviene de las entradas del cine. No es plata que le estamos sacando a otras áreas. El tema es que, hoy por hoy, hasta eso está en riesgo. Existe la autarquía, pero donde están los fondos no sabemos bien.

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