29 de noviembre de 2021

La nave de los sueños

TEXTO Y FOTOGRAFÍA FRANCO GIORDA

.

.

La experiencia onírica de la poeta santafesina Analía Giordanino fue la fuente para Adentro suena nuestra nave, obra de su autoría editada recientemente por Azogue libros, editorial de Paraná, que lleva adelante el artista Lucas Mercado. El mundo de sueños y poesía trazado por la escritora se recorre a partir de tres partes o coordenadas de un mapa alucinado: Planetas y habitantes, Fiestas y canciones, Vigilia y observaciones sobre soñantes. En ese paisaje viven Keanu Reeves, David Bowie, Fabiana Cantilo o Diego Maradona, entre otros; también se dialoga con los muertos, es posible volver al hogar de la infancia y revivir los veranos del pasado.

Así mismo, la dudosa frontera entre el sueño y la vigilia es transitada: «Mientras mi cuerpo vuelve a la vigilia // me dejo flotar con los ojos cerrados // en estructuras arbóreas, ramificadas, // dibujadas con los más maravillosos colores // de este, mi plantea cerebral», se lee en el poema Los más maravillosos colores.

Por otra parte, el arte de tapa del libro también está concebido a partir de los sueños y es de la artista Cecilia Sosa.

La obra será presentada este sábado 23 de septiembre a las 20 en Vaporeso libros (Nogoyá 310). A la lectura de poemas se sumará Luciano Mete con canciones nuevas al teclado. Además, habrá una feria con descuentos.

Antes de su arribo a Paraná, Analía dialogó con 170 Escalones sobre Adentro suena nuestra nave:

 

De la lectura se puede deducir que los sueños fueron la materia de la que surgió la poesía ¿Cómo fue esa traducción de la experiencia onírica a la escritura?

Nunca fue una traducción ni una interpretación de sueños. Desde 2015 habilité libretas de sueños, de maternidad o de lo que necesitara, de viajes. Todas esas se fueron mezclando y todas eran todas. Entonces, cuando Lucas Mercado me propone publicar, le dije que no tenía nada escrito salvo los sueños que estaba eligiendo: soñaba mucho con canciones, con letras, con músicos. Entonces al principio iba a ser como un disco, el texto. Pero después amplié y fue un mundo. Encontré la idea de la nave que viaja, la aventura por lugares, con personajes y esos personajes reaparecían y se juntaba en fiestas y se juntaban a cantar también.

 

 

¿Escribiste las poesías luego de despertarte, que es el momento de mayor recuerdo de los sueños, o lo hacías en otro momento? ¿Cómo surgió la necesidad de darle forma de poesía a los sueños?

En pleno inicio de pandemia, con mi hijo, es raro lo que voy a decir, nos dormíamos con el disco Desintegration de The Cure, que es depre y salvador al mismo tiempo; atraviesa tiempos y tiene una canción sobre el hombre araña que mi hijo había visto en un video y el Friday I’m in love por ese hermoso desorden con baile… y nos gustaba dormir con esa sintonía. Después me di cuenta que esa misma superposición del video era la de la pandemia y era la de los sueños. No sé, en pandemia el tiempo y la realidad se trasformaron en una cinta continua, de doble faz. Yo me preguntaba: ¿qué me está diciendo todo esto? Bueno, y los sueños fueron muchos, profusos, densos, largos, los despertares los empecé a usar para escribir, atendiendo a ese trabajo. Largué las libretas y escribí en el celular. Había leído algo sobre sueños lúcidos y tomé la técnica de quedarse en el despertar y escribir. Cuanto más escribís los sueños, más aparecen y recordás. Durante el resto del día iba recordando y ampliando las notas. Decía antes que Lucas me propone un libro de poemas, tenía esto. Para mí escribir es trabajar mucho sobre la escritura. Entonces me propuse no transcribir ni traducir ni interpretar. Escuchar era lo que me interesaba: a los sueños y a la lectura de las notas.

 

¿Indagaste en otros autores o autoras que hayan relacionado sueño y poesía?

No indagué mientras escribía. Había leído. Y releí algunas cosas de esas: Lorca por el poema de la Gacela de la muerte oscura, el verso que aparece en el inicio del texto. La rueda celeste de Úrsula Le Guin. De ella venía leyendo otras obras, Lavinia y La mano izquierda en la oscuridad, que son aventuras, una mitológica y la otra de ciencia ficción. La idea de la novela de aventuras, la usé libremente acá. Me gusta mucho ese género. Me pareció que ordenaba.

 

¿Por qué elegiste el verso “Adentro suena nuestra nave” del último poema del libro como título de la obra?

Es la idea del viaje con zumbido. ¿Viste que viajar tiene un sonido? El del micro, el del avión, el de la piragua, el de la bici. Yo imaginaba una nave en viaje imaginario, como la del capitán Nemo. Adentro porque estábamos en casa, pero viajábamos igual. Nos contábamos sueños con mi hijo y mi compañero. Mi hijo aprendió a contar y recordar también. La nave como decisión, el adentro como cuidado también. Una forma de vivir. ¿Estar en viaje es hermoso, no?

.

Compartir Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir en Whatsapp
Comentarios (0)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *