18 de septiembre de 2021

Guerra sindical en tiempos modernos

TEXTO PABLO RUSSO

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La jornada de este miércoles 16 en el Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (FICER) la cierra un largometraje de la Sección Internacional cuyo título original En guerre significa «En guerra», aunque ha sido traducido como La guerra silenciosa. Dirigida por el francés Stéphane Brizé, la obra se centra en la huelga de más de un millar de trabajadores despedidos de una planta industrial en Francia. Las protestas, la represión, las negociaciones, los dilemas políticos y morales forman parte de esta intensa película que se puede ver hoy en el Centro Provincial de Convenciones.

 

 

Los obreros de la fábrica de Perrin d´Agen rechazan el cierre anunciado por la dirección. Laurent Amédéo (interpretado por Vincent Lindon, quien filma con Brizé por cuarta vez después de Señorita Chambon, Algunas horas de primavera y La ley del mercado) es uno de los líderes sindicales más influyentes, aunque su estrategia también será puesta en cuestión.

El conflicto se centra en la búsqueda de los trabajadores por mantener el empleo, incluso a cambio de una moderación salarial pactada con los empresarios. Estos tiempos modernos no son de conquistas, y las reivindicaciones se sostienen en acuerdos incumplidos por una supuesta falta de rentabilidad. La concentración del capital internacional también juega su rol (a la empresa la compra un grupo alemán), y la pelea pasa por lograr una reunión con los representantes germanos. El rol de los medios de comunicación en la difusión e interpretación de los reclamos obreros también es retratado, aunque no como tema central del debate entre las distintas posturas a seguir por los empleados -que lejos están de la máxima marxiana que dice «trabajadores del mundo, uníos»-. Los canales de televisión privilegian, en cambio, las acciones violentas y la espectacularización de las informaciones al respecto, poniendo en riesgo la posibilidad de diálogo, o tal vez permitiendo la excusa para romperlo. Además, se explicita la poca injerencia que los Estados nacionales tienen en sus economías locales: los representantes políticos buscan ganar tiempo para evitar el conflicto prometiendo apoyos poco eficientes.

 

 

El dilema es: disputa hasta las últimas consecuencias o negociación para lograr la mejor indemnización posible. La guerra silenciosa es una tremenda representación de la lucha de clases de hoy, lejos de las discusiones sobre alienación o participación obrera en las decisiones y ganancias de la empresa, focalizada en cambio en sostener un empleo o negociar una cifra para formar parte de los desempleados de la sociedad actual. Si bien transcurre en Europa, las partes del conflicto son fácilmente extrapolables a cualquier país en el que se aplique el capitalismo y la ley del mercado. El director galo sabe (y lo expresa) que para hacer cine hay que jugarse, y su posición es clara en cuanto a la crítica social.

 

 

En la historia del cine es relativamente pobre la cantidad y calidad de películas en las que el proletariado y sus luchas hayan sido tema central.  Hay investigadores como José  Enrique  Monterde, por ejemplo, que relaciona esto con la vinculación del cine a la industria del ocio, lo cual implica la distracción de su opuesto: el trabajo. Pero otra causa, que también señala Monteverde, deviene del mismo carácter industrial del cine dentro de los mecanismos productivos capitalistas. Es decir, el mismo capital que financia cualquier industria es el que está detrás de la producción cinematográfica; por lo tanto, el punto de vista de clase predominante en la producción cinematográfica en general es el de la clase hegemónica. A pesar de esto, están los usos y apropiaciones que se pueden hacer de la herramienta audiovisual y, en determinadas corrientes estéticas y países donde aún tiene peso el cine de autor, pueden darse notables excepciones con un acercamiento más o menos comprometido, como el denominado «cine social» o «cine político». Incluso esto puede ocurrir dentro de los parámetros industriales, variando según los países y momentos históricos. El caso de La guerra silenciosa se enmarca dentro de estas excepciones temáticas. Como dato no menos significativo, hay que remarcar que esta película se estrenó unos meses antes de que en Francia tomara relevancia el movimiento de los «chalecos amarillos».

La proyección está programada para las 22:45 en el Sala Mayor del Centro Provincial de Convenciones, con entrada libre y gratuita como todas las actividades del FICER.

 

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