18 de abril de 2021

«Flotar», una interpelación poética

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS FRANCO GIORDA

 

 

En medio de la desolación del desastre ecológico provocado por la quema de las islas y los atentados sistemáticos al humedal, se ha publicado un libro de poesía dedicado a los ríos que permite recuperar el ánimo. Los versos, tan menudos y tan significativos a la vez, son la ocasión para confirmar que no todo está tomado por la barbarie y que las almas sensibles siguen en pie para expresar con voz propia el valor ineludible que tienen, en más de un sentido, las corrientes de agua.

La publicación mencionada lleva por título Flotar y se trata de una antología que reúne a 100 poemas de 100 poetas de Argentina. Esta noble tarea fue llevada adelante por el escritor y editor Ferny Kosiak bajo la editorial Proyecto Camalote. En principio, su idea era realizar una convocatoria de alcance federal bajo la pregunta «¿cómo es tu río?» con el objetivo de publicar una serie de fanzines con textos ribereños, pero al recibir decenas y decenas de producciones poéticas Kosiak vislumbró el libro que finalmente salió a la luz. «Un libro para festejar esta convocatoria exitosa y la pluralidad de voces de distintas edades, geografías, estéticas, pero siempre amorosas» se lee en el prólogo.

Desde Heráclito («nadie se baña dos veces en el mismo río») en adelante se han escrito infinidad obras fluviales. No obstante, la cantidad de poemas (más de 160 en total) que viajaron hasta la casilla de Ferny para que sean publicados y agrupados en vistas a dialogar con otras obras de similar naturaleza, son apenas una muestra del interés inagotable que genera este tópico. Será que el fluir permanente de los ríos de la tierra también atraviesa un territorio de la sensibilidad humana que se ve impulsada, como por una fuerte correntada, a seguir diciendo mucho sobre el asunto.

La actividad poética fascinada por el agua indetenible, aún en sus versiones más oscuras y terribles, permite volver una y otra vez no solo a un paisaje sino también habilita a renovar el temple ante las amenazas y los crímenes que acechan, cada vez con más fuerza, a un hábitat indispensable para las especies de este mundo.

 

 

El río personal que corre a través del lenguaje y el vínculo íntimo de los versos con el fenómeno natural colman de significado a la corriente, al lecho, a la profundidad, al torrente, al agua, a la flora, a la fauna. Resulta imposible, entonces, quedar indiferente ante semejante dimensión reveladora.

El criterio de selección de Koziak no tiene que ver con jerarquías, trayectorias, lugares de pertenencia, generación o género. La disposición de las expresiones poéticas se corresponde con el azar del orden alfabético de las iniciales del nombre de pila de las poetas y de los poetas. Siguiendo esta alineación aleatoria, en cada página, hay un recuadro con el nombre de quien escribió el texto, el año y lugar de nacimiento y su residencia actual. Es grande la tentación de mencionar algunos de los protagonistas del libro, pero no se haría justicia con el espíritu de igualdad de la obra.

En la lectura del conjunto, se puede asimilar la indómita forma de la poesía con la también indómita forma del agua. No hay manera de contener esa masa que avanza con movimientos cambiantes y cuyos límites, así como sus colores, varían con una velocidad inaudita. Atravesar el libro es como atravesar un río ancho y poderoso. No se puede hacerlo rápidamente; es necesario un ritmo que permita la asimilación de las corrientes, los remansos, la marejada y los reflejos cegadores. Como lo indica el título de la compilación, es mejor, en este caso, dejarse flotar y derivar como un camalote antes que querer cruzar de manera rápida e imprudente.

«Esta antología existe gracias a la generosidad de quienes confiaron en la convocatoria y mandaron sus poemas. Ojalá estas páginas sepan devolver el cariño de ese gesto. Ojalá que todos flotemos en la corriente y nos reunamos en los remansos de algún río», sintetiza el compilador en el prefacio.

Quedan el libro y la costa para zarpar hacia los confines de esta piel móvil y fresca que estremece el pecho en medio de las llamas que todo lo consumen.

 

 

 

 

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