22 de octubre de 2020

El nomenclador, una cuestión de género

TEXTO FRANCO GIORDA

FOTOGRAFÍAS MARÍA MERCADO, RAÚL PERRIERE, ESCUELA QUIROZ, HCD

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En Paraná existen 106 calles que llevan nombres de mujeres. Ese número representa el 6% del total del nomenclador, según lo indica el Digesto Municipal en Nomenclatura Urbana. Esta información fue aportada por María Mercado Doval en su nota Mujeres en las calles de la parienta del mar, publicada el 30 de junio pasado en este medio. En su texto también señala que hay una sola avenida en toda la ciudad nominada con nombre femenino, se trata de Francisca Arias de Larramendi.

 

 

Esta situación es un indicador, entre otros, de la predominancia histórica de los varones en el espacio público. Con el objetivo de revertir este escenario e «incorporar principios de equidad y paridad de género a la nomenclatura de calles y espacios públicos» es que las concejalas Luisina Minni, Ana Ruberto, Fernanda Facello Gerez y Susana Farías elaboraron un proyecto de ordenanza que ingresa para su tratamiento este viernes 25 de septiembre de 2020 al Concejo Deliberante. La iniciativa consiste en una modificatoria de la ordenanza N° 9076 que regula el funcionamiento de la Comisión asesora de nomenclatura de calles, lugares y paseos públicos. En este sentido, se propone que dicha comisión «deberá estar conformada como mínimo por un 50% por mujeres con el fin de garantizar la equidad de género». Este cuerpo se constituye por el secretario de Gobierno o un representante del mismo, el secretario de Planificación, Infraestructura y Servicios o su representante, el director de Catastro y Cartografía Urbana o su representante, tres concejales y tres integrantes de entidades vinculadas al quehacer cultural, histórico, profesional, vecinal o deportivo.

A su vez, el nuevo texto propone que los nombres de arterias, paseos, plazas, barrios, edificios, bienes públicos observen «perspectiva de género y estar directamente relacionados con el patrimonio institucional, cultural, científico, social, natural e histórico de la Ciudad; guardar relación con nombres de personas relevantes por sus logros profesionales, sociales o personales; o bien revestir una importancia indiscutida en el orden nacional o universal».

En este sentido, también se incluye que «se procurará que la representación de los géneros en la nomenclatura urbana procure alcanzar la equidad y el reconocimiento de identidades plurales y multiétnicas». Finalmente, se propone que «como medida de acción positiva y hasta tanto se alcance mayor representatividad de mujeres y feminidades, en la selección y elección de la nomenclatura, se priorizarán aquellos nombres que las representen nominal, directa o simbólicamente».

En los fundamentos de esta iniciativa, denominada Mujeres en las calles, se señala la necesidad de visibilizar a aquellas mujeres que a lo largo de la historia han tenido un rol destacado y contrarrestar una «llamativa ausencia de personalidades femeninas en el nomenclador urbano».

 

 

Las autoras del proyecto, además, sostienen que «la toponimia de la ciudad se relaciona esencialmente con la memoria colectiva, con la historia, con la identidad de la comunidad y se convierte en un instrumento pedagógico. La reproducción y persistencia de la invisibilización del aporte de mujeres y femineidades en la nomenclatura urbana, no solo comporta una marcada inequidad de género, sino que fuerza a la ciudadanía a identificarse con una imagen empobrecida, estereotipada y discriminatoria de un mundo social en el que prevalecen sesgos androcéntricos en los modos de evaluar y seleccionar aquello considerado valioso y digno de ser conmemorado».

En relación a los orígenes de la idea, Minni, Ruberto, Facello Gerez y Farías señalaron que «meses atrás, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se presentó un proyecto de Ley donde se instaba a adaptar las normativas vigentes en materia de Nomenclatura Urbana, con una visión con perspectiva de género. Tuvimos la posibilidad de participar de un encuentro virtual, donde un grupo de sociólogas que integran una red feminista, expusieron sobre el proyecto y es por eso que hoy nos encontramos en este punto».

 

ANTECEDENTES LOCALES

Existen otros sucesos locales que también se constituyen como antecedentes de la actual propuesta. En tal sentido, puede indicarse que, desde 2017, en Bajada Grande hay varias calles donde las mujeres están representadas. Esta situación es producto de una serie de ordenanzas impulsadas por la edil María Marta Zuiani (mandato cumplido). Por ejemplo, está la calle Carmen Argibay (primera mujer integrantes de la Corte Suprema de Justicia de la Nación), María Teresa Merciadri (primera mujer en ser nombrada como funcionaria judicial) y Stella Berduc (actriz y poeta de Paraná), entre otras.

Aquel mismo año, Zuiani presentó un proyecto que disponía la designación de 30 calles que representen a mujeres para luego asignar alternadamente nombres de mujeres (35%), de varones (35%) y de referencias culturales, históricas o de la naturaleza (30%). Por diferencias entre los bloques con representación en el Concejo Deliberante de aquel momento, la idea no prosperó y el proyecto no fue tratado.

Otro precedente, lo marca la referida María Mercado, quien se ha dedicado a investigar en profundidad la realidad local sobre esta cuestión inscrita en el urbanismo feminista. Al respecto, contó a 170 Escalones que «en 2014 trabajaba en el penal femenino dando un taller literario y me llamó la atención que una calle cercana al penal se llamara Manuela Pedraza. Me pregunté quién fue esta mujer y me puse a investigar. Ella fue una heroína que luchó por la independencia. Después me di cuenta que a la vuelta está Elena de Roffo, que tiene una sola cuadra y no tiene cartel. Ella fundó, junto a su marido, lo que es ahora la Liga argentina de lucha contra el cáncer. Ambos estudiaron con madame Curié en París. Ella era oriunda de Concepción del Uruguay. Ahí me empecé a preguntar cuántas calles hay con nombre de mujer».

 

 

Como parte de su indagación, María hizo un registro fotográfico de los carteles nomencladores que publicó en su álbum de Facebook en Calles con nombre de mujer. «A fines de 2018 decidí darle forma de investigación formal para definir con certeza cuántas son, qué porcentaje representan en el nomenclador y armar una biografía de cada una. Luego, empecé a pensar en hacer una publicación».

El trabajo lleva por título Mujeres en las calles: el nomenclador urbano con una mirada de género y, según indicó, pronto será publicado por la editorial de la Municipalidad. La edición contará con ilustraciones de Francisco Vásquez. Además de lo referido, Mercado participa semanalmente del programa radial Punto de foco en FM Universidad (105.7) con un micro dedicado al asunto en el que cuenta la biografía de las mujeres presentes en las calles y espacios públicos.

Por otro lado, ella hace hincapié en que otra deuda es la falta de señalética urbana dado que muchas calles con nombre de mujer no tienen su cartel correspondiente.

 

INTERVENCIÓN

También en la Escuela Cesáreo Bernaldo de Quirós llevaron adelante, desde las áreas de Historia y Lengua y Literatura, el proyecto Mujeres a las calles que consistió en incorporar a la señalética urbana vigente una cartelería paralela con nombres femeninos. Fueron los y las estudiantes de sexto año quienes eligieron dicha nomenclatura alternativa. Así es que seleccionaron a Selva Almada, Sor Juana, Eva Duarte, Teresa Ratto, María Elena Walsh, Mercedes Sosa, Amanda Mayor, Frida Kahlo, Antígona y Grabrielle Chanel para que sus nombres aparezcan en calles cercanas al establecimiento educativo (más allá de que algunas nominaciones como la María Elena Walsh o Amanda Mayor ya cuenten oficialmente con sus arterias en otras partes de la ciudad).

«Lo armamos desde una de las líneas de Educación Sexual Integral que está vinculada a las cuestiones de género y a la lucha por las reivindicaciones feministas» contó la docente de Historia, Maricel Bogia, a este medio. Ella junto a la profesora Jesica Previale llevaron adelante la propuesta durante 2019. «Indagamos primero en el nomenclador urbano para concluir que no es ingenuo. Antes de comenzar, habíamos ido a la muestra La ciudad revelada de la Facultad de Ciencias de la Educación que se montó en el museo Martiniano Leguizamón. Eso sirvió para sensibilizar porque había fotografías que mostraban a mujeres rebeldes, entre comillas, para la época» señaló.

 

 

«La instalación se concretó, permiso mediante, el año pasado en el día de la expo Quirós». El entusiasmo cundió en la comunidad educativa y se sumaron alumnos y alumnas de otros cursos y también los familiares de los adolescentes. «Esto sirvió para conectar con la autoestima de los chicos porque publicamos los trabajos que ellos hicieron. El sueño era generar un código QR para que cualquier transeúnte que quisiera saber quién fue, por ejemplo, Teresa Ratto o Amanda Mayor, accediera a una pequeña biografía que habían preparado los chicos, pero no llegamos por la pandemia» dijo Maricel y agregó «el proyecto para este año era profundizar y empezar a indagar sobre mujeres entrerrianas».

Las desigualdades de género son parte de las injusticias que permanecen vigentes en la sociedad contemporánea. El problema tiene numerosas y complejas aristas. Esta sola revisión de las referencias y nominaciones de la ciudad evidencian la inequidad material y simbólica. Incorporar paridad en los nombres con que se denominan los espacios públicos en que tiene lugar la vida social, política y cultural de la ciudadanía es parte de la tarea en vistas a revertir una iniquidad instalada desde hace siglos.

 

 

 

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