29 de septiembre de 2020

El aire comunitario

Un siglo de radio

TEXTO FRANCO GIORDA

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Las radios comunitarias parten del criterio de que la comunicación es un derecho humano. A su vez, quienes las impulsan afirman que su objetivo es emitir voces y contenidos que habitualmente no tienen curso en otro tipo de emisoras. El propósito manifestado es contribuir a la diversidad y a la libertad de expresión. Quienes participan pueden o no tener formación radiofónica.

En los últimos años, en Entre Ríos, se han gestado estaciones de características comunitarias que han obtenido equipamiento y capacitaciones a través de programas oficiales o de donaciones de otras organizaciones de la sociedad civil. Estas emisoras están enmarcadas en la ley 26.522 de comunicación audiovisual que estipula que el 33% del espectro radioeléctrico debe estar destinado a difusoras sin fines de lucro gestionadas por organizaciones civiles, sindicatos, fundaciones, cooperativas o iglesias. No obstante, las licencias de las frecuencias continúan siendo un tema conflictivo dado que su regulación efectiva sigue sin resolverse.

Radio Barriletes, con una década de existencia, es la más antigua de las estaciones que forman parte del Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) y de la Red Entrerriana de Radios Comunitarias (RERCO). En la nota 10 años de comunidad radial, publicada en este medio, se cuentan los orígenes y las características de ese proyecto, único en su tipo en Paraná. Entre 2006 y 2015, también existió en la capital entrerriana Radio Cualquiera de la Fundación Centro Cultural La hendija. Luego, esta emisora pasó a ser parte de la cooperativa YoSoyOtroTu y su nombre cambió a La cultural. Esta experiencia se sostuvo entre 2016 y 2018.

Las integrantes de RERCO en total son seis y, en todos los casos, son parte de una organización que las incluye, ya sea bajo la figura de una cooperativa, una escuela, un hospital, una asociación civil o un centro cultural. Cada proyecto tiene su identidad, objetivos específicos, audiencias particulares, pero comparten el señalado modo de entender la comunicación. En general sus integrantes cumplen diversos roles en la gestión y el trabajo necesarios para llevar adelante cada proyecto. Entre las seis, producen colectivamente desde 2018 el panorama quincenal «RERCO Al Aire», que se transmite por todas estas emisoras y que propone un acercamiento a los temas en discusión en cada localidad desde perspectivas comunitarias.

 

 

Una de estas emisoras es FM Inclusión de Gualeguaychú que pertenece a la Federación de Cooperativas de Trabajo Federadas de Entre Ríos (Cotrafer). Se inició en 2014 a partir de que la entidad ganó una convocatoria para la instalación de una radio. «La Federación decidió que la gestionen las cooperativas que la integran y personas con conocimiento de radio, que quisieran aprender o que quisieran colaborar. A partir de eso, se conformó una cooperativa de trabajo comunicacional para llevarla adelante. Entonces, ahí había locutores, comunicadores, operadores, y gente que formaba parte de algunas cooperativas que tenía ganas de aprender», contó la comunicadora e integrante de la emisora, Noelia Campostrini, a 170 Escalones.

En cuanto al propósito de la estación dijo que «el objetivo final es darle voz a los que no tienen voz. Entonces, le hacemos publicidad a las cooperativas, hay programas de los trabajadores, participan distintos clubes de barrio, hay columnas de abogados laboralistas, programas culturales, de género y promovemos los derechos humanos. También le damos espacio a partidos políticos y a comisiones vecinales. No había en Gualeguaychú un programa que sea de los trabajadores. Hoy por hoy a eso lo tiene y lo sostiene la radio cooperativa».

La programación propia está concentrada hacia final de la tarde dado que sus gestores consideran que es el momento en que la gente está más receptiva para escuchar. «Durante el resto del día tenemos música, publicidades y programas enlatados de otras cooperativas. De mañana, retransmitimos a Víctor Hugo Morales de la AM 750 para lo cual tenemos un permiso otorgado que se renueva todos los años», comentó Noelia.

Consultada sobre la razón de llevar adelante un proyecto de este tipo indicó que «la motivación es sostener la primera radio cooperativa y la única hasta el momento en la ciudad y poder seguir dándole lugar a todos aquellos que quieran expresarse y que en otros lugares no tienen ese espacio». En cuanto al sustento económico, explicó que «nos ha costado mucho conseguir publicidad porque no la ven como una radio como las otras, aunque nosotros estamos a la altura de cualquiera, en alcance, organización y contenidos».

 

 

En Rosario del Tala funciona la radio Abriendo Puertas que pertenece al hospital de salud mental Luis Ellerman. «La radio inició en 2017 con el propósito de construir un espacio de comunicación dentro del hospital de salud mental. Tomamos como referencia La colifata (estación que funciona dentro del hospital Borda de Buenos Aires). Presentando proyectos al Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia es que pudimos construir la radio. La iniciativa fue creciendo con los aportes de programas como Mejor es hacer o Poder popular. Por cierto, somos el único hospital de la provincia con una radio propia. Ahora, estamos tramitando la personería jurídica como asociación civil», narró Noelia Gismondi Rojas, impulsora del proyecto.

En cuanto al modo en que se gestiona la estación, contó que «en la toma de decisiones, participa personal de la institución porque si bien somos un medio de comunicación respondemos a una dirección que cambia cada tres o cuatro años. Entonces, tratamos de plantear objetivos de trabajo común. Más allá de que la personería jurídica nos da cierta independencia, siempre el objetivo es trabajar con el hospital y obtener resultados que mejoren la calidad de vida de los usuarios y de las usuarias internas. Trabajamos enmarcados en la ley de salud mental y en la ley de servicios de comunicación audiovisual».

En complementariedad, la trabajadora del sistema de salud pública, agregó que «si bien todos los días estoy yo que soy empleada del hospital, hay un trabajo voluntario de dos o tres personas que son pilares. La idea de la personería jurídica es que este trabajo se pueda regular y fortalecer. Lo mismo con el trabajo de los usuarios dado que algunos hace años que hacen radio y sería justo que ellos también obtengan un rédito económico». En relación a este punto, Noelia sostuvo que «al usuario o usuaria de la salud mental le cuesta muchísimo encontrar trabajo por las estigmatizaciones sociales. Este es un tema sobre el que nosotros insistimos mucho. Esto de construir una nueva imagen de la salud mental, del usuario de la salud mental, de que la salud es una sola, de que no hay que atender el cuerpo por un lado y la mente por el otro porque somos seres integrales. Por eso también el cambio de denominación en 2013; nosotros éramos neuropsiquiátrico Liniers y ahora somos hospital Luis Ellerman».

En cuanto a la programación, dijo que «trabajamos siempre con la idea de generar contenidos locales, que no sean enlatados, difundimos mucho la ley de salud mental y la ley de servicios audiovisuales y eso es un desafío para nuestra localidad porque todos los medios que hay en Tala son privados, menos nosotros. Los usuarios y las usuarias tienen sus programas independientes. Abrimos el espacio para que participen escuelas, gremios y a un montón de personas que no participaban en medios. Este acercamiento a la radio también hace que las personas lleguen al hospital desde otro lugar. No solo vienen a buscar un tratamiento o una medicación, sino que se acercan para poner a la palabra en juego porque vienen a encontrarse con los usuarios. La radio también ha sido un nexo entre la comunidad y los usuarios y usuarias de salud mental internas. Eso es muy interesante. Se genera otro vínculo, más sano, totalmente despojados de prejuicios y estigmatizaciones».

Finalmente, señaló que «bregamos para que la comunicación sea un derecho, que sea de acceso público, gratuito, abierto, democrático y plural»

 

 

Otras instituciones, como la universidad pública, interactúan con estas emisoras en vistas a la conformación de redes de trabajo y retroalimentación. Patricia Fontelles, integrante del Área de Comunicación Comunitaria de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER, señaló, a modo de diagnóstico, que «la comunicación comunitaria dentro de la academia es un campo periférico porque no está contemplada como una terminalidad dentro de lo que son las especificidades de la comunicación social. Al mismo tiempo no es del interés de la agenda pública ya que está relacionada a los sectores más vulnerables que en general tienen menor incidencia a la hora de plantear intereses y necesidades».

En vistas a un horizonte donde lo comunitario cuente con mayor presencia, en 2014 se creó en Paraná la Red interuniversitaria de comunicación comunitaria, alternativa y popular (RICCAP) constituida por diferentes universidades del país. «Desde ese momento, se fue abonando la idea de generar un relevamiento no solo de radios sino también de televisión comunitaria, alternativa y popular; también se contempló la indígena y la cooperativa. En ese momento, se empezaron a generar acciones que pudieran servir tanto para producir teoría y conocimientos como para el territorio. Esto serviría de validación para demandar políticas públicas», sostuvo Fontelles.

El relevamiento consistió en una gran encuesta a los medios comunitarios del país. La propuesta fue llevada adelante de manera colaborativa por los integrantes de la RICCAP. El trabajo se inició en octubre de 2018 y concluyó en abril de 2019. «A nosotros nos tocó hacer el relevamiento del NEA: norte de Santa Fe, Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones y Entre Ríos. En total, relevamos 73 emisoras. Se presentaron varias dificultades porque en muchos casos tuvimos que reactualizar la base de datos y también porque las radios indígenas de Misiones o de Formosa y las radios campesinas no tenían internet y lo tuvimos que hacer a través del teléfono, whatsapp, mails e infinitas formas para poder extraer la información».

Luego de esa recolección de datos, «presentamos una acción de extensión para seleccionar material que había producido el Área Radiofónica de la Facultad con el objetivo de enviarlo a las radios comunitarias porque una de las necesidades que tienen es la programación. También participó el Área de Gráfica para diseñar un catálogo donde las producciones fueron organizadas y reseñadas» señaló Patricia y agregó «además nos planteamos la tarea de acercamiento a RERCO para ver con ellos qué es lo que estaban necesitando y así ser parte conjunta de alguna solución. La idea es arrimar las herramientas que tenemos en la universidad al territorio que las necesita».

 

 

Radio El Faro de Concordia es parte del espacio cultural Pueblo viejo. Este lugar, de impronta autogestiva, surgió como una iniciativa de un grupo de amigos frente a la escasez de escenarios. «Arrancamos muy fuerte con la música y después con teatro y otras disciplinas. En ese marco, cuando se alquiló el galpón para armar Pueblo viejo se destinó un espacio para la radio como proyecto paralelo. En sus inicios tenía como idea rectora difundir la música de los y las artistas independientes de Concordia y de la provincia. Queríamos darles un espacio en la grilla a estos artistas que, en general, las radios de Concordia y de la provincia no difunden. También nos propusimos transmitir los espectáculos que se daban en el espacio», explicó Sebastián Bergallo, integrante del grupo gestor de la radio.

El inicio fue en 2015 y tenía como característica saliente la difusión musical, «posteriormente comenzó a haber una programación que era más variada: programas de género, de cultura y magazines. Básicamente, es una radio que programa mucha música independiente».

Sobre el desarrollo del centro cultural y la emisora, Sebastián dijo «fue sufriendo altibajos. Por momentos, el espacio empezó a tener menos producciones y menos contacto con la radio. Si bien eran lo mismo, se complicaban los equipos de producción».

En cuanto al propósito que los convoca, señaló que «nos impulsa la comunicación comunitaria, la difusión de las expresiones artísticas locales y darle voz a quienes no tienen voz y quienes están excluidos de los medios de comunicación que tienen un poco más de relevancia. Así que todos los músicos y los artistas en general tienen el espacio y el micrófono abierto para ir y difundir. La motivación es brindar un espacio abierto, plural, diverso para los hacedores culturales de la ciudad y de la provincia».

En relación al modo en que llevan adelante el proyecto, afirmó que «el equipo fue cambiando, pero básicamente está compuesto por cuatro personas que nos encargamos de la técnica, la producción, la programación y la gestión. Si bien los roles están definidos, la realidad es que este tipo de emprendimiento autogestivo requiere que todos y todas conozcamos el campo y el área del otro».

 

 

«Nuestra radio comunitaria Sapukay surge antes de 2015, tras la iniciativa de un grupo de vecinos de Colón que formamos parte de la asociación civil Espacio abierto nunca menos, un espacio social, cultural y político. A su vez, nuestra existencia en gran parte se debe a la donación de los equipos de transmisión de otra radio comunitaria: FM Reconquista, de José León Suarez, provincia de Buenos Aires. Esto fue un envión para organizarnos y ponernos en marcha. Oficialmente, la radio comienza sus transmisiones al aire a partir del 20 de junio de 2015» contó Pablo González.

A partir de la llegada de esos equipos se gestionaron micrófonos, auriculares, computadora, consola, cables, sillas y mesa. «Desde los comienzos, la radio se nutre de una impronta comunitaria. De a poco, se fueron sumando vecinos a realizar programas y a participar de la organización. Realizamos reuniones mensuales asamblearias, donde participa, por lo menos, un integrante por programa, y se toman decisiones que refieren al funcionamiento del medio. Además, conformamos áreas que tienen tareas específicas como por ejemplo finanzas, técnica, programación, legales, mantenimiento, entre otras».

Interrogado por el propósito, contestó: «como bien se sabe, las radios comunitarias se caracterizan por no tener un fin comercial-económico, sino por hacer valer nuestro derecho a la comunicación. Sostenemos la radio con aportes genuinos: cada programa colabora pagando su espacio, tenemos algunos auspiciantes, realizamos, cada tanto, venta de pollos o buseca para juntar fondos. Este año también sumamos el aporte de socios que pagan desinteresadamente una cuota mensual. Todo esto se hace, lógicamente, para afrontar los gastos que tenemos de internet, luz, telefonía, streaming, mantenimiento, entre otros».

En relación a la causa que encarna el equipo para llevar adelante el proyecto, dijo que «lo que nos motiva es promover la posibilidad de escuchar diversas voces, de comunicarnos, y de romper con las voces hegemónicas que tienen intereses personales que muchas veces no concuerdan con las necesidades y las inquietudes que tiene la gente. Creemos que nuestra radio es una herramienta para que las organizaciones y los vecinos puedan expresarse autentica y libremente, siendo dueños y protagonistas de sus propios mensajes. Las necesidades de una comunidad no son solamente un techo o un plato de comida, sino también poder comunicarse, porque eso engrandece a las personas y las potencia».

Sobre los contenidos de la programación, dijo que «son muy diversos debido a que tenemos muchos programas musicales de rock, tango, folklore, cumbia, reggae; de entretenimiento; informativos. Algunos programas abarcan temáticas particulares como la del medio ambiente. También hay programas en donde se entrevistan a vecinos que cuentan sus historias de vida. Por otra parte, buscamos también enlazarnos con otras productoras independientes que nos ofrecen sus programas para que se difundan. En estos momentos aportamos en lo educativo con el Seguimos educando, producido a nivel nacional para ampliar las llegadas a las casas de los gurises. En general, podríamos decir que nuestra programación tiene para todos los gustos».

En cuanto al público que los escucha indicó «la audiencia de nuestro medio es muy activa. Constantemente buscamos la participación de una u otra manera. En varios casos ha sucedido que pasan de ocupar el lugar de oyentes a locutores de su propio programa de radio. Más allá de esto, organizamos en el año varios encuentros culturales y musicales, en el barrio, en la calle, en la plaza, dando así la posibilidad también a que los músicos y artistas de nuestra zona tengan la posibilidad de mostrarse y realizar presentaciones».

 

 

En Villaguay, en el centro provincial, existe La redota, radio vinculada a la escuela charrúa Etriek. Una de sus integrantes, Laura Díaz, contó que “en 2016 radio comunitaria Sapukay nos donó un equipo transmisor y de ahí comenzaron a salir las ganas de poner una radio. Nos empezamos a reunir entre compañeros y compañeras y a gestar esta idea de la comunicación popular, de salir a través de un micrófono. Fueron muchos desafíos porque hasta el momento solo habíamos hecho algún que otro programa en la radio municipal de Villaguay y radios abiertas en diferentes plazas o puntos de la ciudad que convocábamos a través de alguna consigna que, por lo general, eran de nivel nacional como por ejemplo la libertad a Milagro Sala. El transmisor que nos donaron a su vez nosotros lo donamos para el inicio de otra radio».

El proyecto se apuntaló «a través del programa Poder popular del Ministerio de Desarrollo Social de Entre Ríos. Julián Froidevaux, ex subsecretario de políticas sociales, nos propuso presentar un proyecto. Por eso hicimos un grupo asociativo y el proyecto salió beneficiado después de haber sido evaluado. Ahí pudimos comprar los equipos y poner en funcionamiento la radio. Cabe aclarar también que la comunidad charrúa Etriek nos dona el espacio para poder instalar todos los equipos de la radio», afirmó Laura.

En cuanto a la sustentabilidad de la propuesta, «nos organizamos entre compañeros y compañeras a través de las publicidades que pudimos conseguir y también poniendo el pecho, los pulmones y comunicando todos los días, que es un poco lo que nos gusta hacer. Empezar a alterar las formas de comunicación».

Por su parte, Gastón Álvarez, de la misma organización, indicó que «nos motiva entender a la comunicación como un derecho humano. El objetivo es hacer escuchar las voces que no son escuchadas en otros medios o si aparecen son manipuladas de cierta manera que no se interpreta el reclamo popular. Los medios comerciales siempre tienen intereses detrás. El fin que impulsó esta radio es tener una herramienta para que los sectores populares tengan un lugar donde expresarse, donde comunicar sus ideas. Hacer esto desde los barrios, el territorio, con esa voz un poco discordante con la hegemonía. Es una herramienta para reivindicar y ser un canal desde la escuela popular charrúa Etriek para con las demás personas e instituciones. Ser un puente. Queremos reivindicar y predicar la cultura étnica charrúa y de los pueblos originarios. También sentimos la necesidad de difundir y dar a conocer a los artistas y músicos locales que en otras radios no se les da el espacio. Por ahí va el sendero y el camino por el que trabajamos día a día».

Laura agregó que «además difundimos las luchas feministas y de las disidencias. Esas son otras identidades que también hacen a la radio. Otra de las cosas que nos motivan es empezar a ser un medio de comunicación laico para evitar estas confrontaciones que se han gestado a lo largo de la historia por las religiones o ideologías religiosas».

Sigue Gastón: «hablamos con otros comunicadores indígenas del país para saber lo que pasa en las comunidades hermanas. Canalizamos reclamos de la identidad originaria y étnica que está en toda la población argentina y que se ve ninguneada por este castigo que le han traído a los indios por ser indios o ser indígenas».

Finalmente, Laura señaló que «la relación con las audiencias y el territorio es muy positiva. Incluso los sectores que han sido retrógrados en el tema feminismos o hasta inclusive de derechos humanos también siguen siendo radioescuchas partícipes y se han sentido con la plenitud de opinar y dialogar sobre diferentes temas sin sentir que no se los escucha o ninguneados por no estar en concordancia con lo que se está diciendo» y agregó «hay diversidades de audiencias y siempre están escuchando y opinando y eso es lo que motiva para seguir con la comunicación popular».

Este muestrario de voces relacionadas a la comunicación comunitaria dan cuenta de una de las expresiones que ha asumido la radio a lo largo de sus 100 años de vida. Desde que «los locos de la azotea» transmitieron por primera vez desde la terraza del teatro Coliseo de Buenos Aires el 27 de agosto de 1920 el medio ha ido transformándose de acuerdo a las condiciones de existencia social. En la contemporaneidad, la acción comunitaria es la forma que han encontrado comunicadores profesionales y vocacionales para continuar con el legado de dialogar a través del aire y la imaginación. En un formato o en otro, coincidiendo o disintiendo con formas y estilos, la radio sigue dando que hablar..

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