25 de octubre de 2021

Diseño gráfico con vocación social

TEXTO PABLO RUSSO

AFICHES COCO CERRELLA

 

 

El diseñador y activista gráfico Coco Cerrella dará una charla sobre diseño social, este sábado a las 15 en el Centro Provincial de Convenciones, en el marco de la 5ta Feria del Centro. Bajo el título de «Diseño extremo» Cerrella contará su experiencia, desarrollará los principios del cartel social y compartirá su práctica de ensañar diseño en contextos de encierro.

Coco Cerrella es graduado en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, en 2001. Allí comenzó a dar clases en 2007. Entre el 2012 y el inició de la pandemia, dictó talleres en cárceles. Sus afiches sobre derechos humanos han sido expuestos en 39 países. Actuó como jurado en concurso de diseños nacionales e internacionales y como conferencista en foros, bienales y encuentros de diseño. En tiempos de covid creó el proyecto OLLA, una tienda social y colectiva de artistas visuales cuyas ventas son destinadas a comedores comunitarios. 

Anticipando el encuentro de este fin de semana -que tendrá entrada libre y gratuita y se podrá seguir desde el patio gastronómico por pantalla gigante-, Coco conversó con 170 Escalones sobre identidad visual y diseño social

 

 

¿En qué consiste el afiche social? ¿De qué se trata?

El afiche es una de las piezas de diseño más potentes. Hay ramas: tenés el afiche publicitario, de película, político (en épocas de campaña, de partidos). El afiche social tiene toda una tradición relacionada con la difusión de temáticas y problemáticas sociales. En mi caso, derechos humanos o cuestiones de ecología. El objetivo es poder despertar la reflexión de alguien sobre un tema en particular. Provocar, idealmente, un cambio, así sea pequeño.

 

¿Cuál es su importancia?

Es una pieza muy importante porque requiere de mucha síntesis y mucha contundencia, y que tenga cierto impacto visual, porque siempre está en un contexto lleno de quilombo visual alrededor. Tenés que lograr una imagen que se abra paso entre tanta polución visual, y eso requiere tener en cuenta una cantidad de factores gráficos, visuales, de forma, contraforma, etc.

 

¿Cómo te interesaste en esto?

Me empecé a interesar en esto, no solo en el afiche social sino en llevar el diseño al campo social, porque está bastante desvinculado incluso desde la academia. Yo fui a la UBA y son muy pocos los trabajos prácticos que nos hacen hacer que tengan contacto con las problemáticas de la sociedad. Te forman para ser un engranaje más del mercado productivo. Y en verdad el diseño gráfico tiene que ver con eso, pero no solamente, o no debería tener que ver solamente con eso según mi punto de vista. Entonces, a lo que estoy abocado desde hace alrededor de una década es a volcar mi profesión a cuestiones sociales. Desde el diseño y desde la docencia del diseño. Entre esos caminos, uno de ellos es la difusión de problemáticas sociales a través del afiche.

 

¿A vos te contratan para cada trabajo?

Me dediqué al diseño comercial desde los 19 años cuando empecé el CBC y me metí en un estudio chiquito a aprender, hasta que me di cuenta que no quería saber más nada con el diseño comercial. Pasaron varios años para que eso suceda. Actualmente solo hago diseño de identidad para proyectos que me interesen demasiado y que tengan que ver con alguna cuestión social, por ejemplo la ONG Ingeniería Sin Fronteras Argentina; o la identidad de Mamá Cultiva, que son madres que se reunieron para legalizar el uso medicinal del cannabis. Ahora estoy encarando la identidad de Víctimas por la Paz, grupo de personas que sufrieron algún tipo de inseguridad pero que tienen una postura de ir a las cárceles a hablar con quienes perpetraron los hechos. No creen en lo punitivo aun habiendo sufrido hechos de violencia grave. Es impresionante esa organización, imagínate que te mataron un hijo o te desvalijaron la casa y transformar esa bronca, ese dolor, ese odio, en ir a las cárceles a dialogar con las personas que terminaron presas por haber hecho esas cosas.

 

 

¿Por qué hablás de «propia voz» en los afiches?

Afiches con mi propia voz me refiero a lo siguiente: cuando nos enseñan a diseñar en la universidad nos meten el chip en la cabeza de que nosotros tenemos que diseñar siempre para otros. Tiene asidero, como un servicio, viene un cliente y quiere un afiche de tal cosa; pero uno como diseñador lo que está encontrando en ese sentido es la voz del cliente para transmitir algo. Nos forman para decir los mensajes de otres. En el 2011 lo que me pregunté es por qué no diseñar porque sí, si yo tengo cosas para decir, mías. En ese momento en que estaba bastante enojado con el diseño, uno de los caminos que encontré para no mandar todo a la mierda fue ponerme a diseñar mis propios mensajes con mi propio estilo, que eso fue surgiendo, no me lo propuse, se fue dando.

 

¿Existe alguna grupalidad de diseñadores al respecto?

Esta orientación hacia lo social con respecto al diseño nació con una necesidad individual, pero en el camino me fui encontrando con personas que están en la misma. No estamos agrupados bajo nada ni nos juntamos bajo un nombre, pero sí por suerte hay otras personas y es lindo saber que uno no está solo. Me fui enterando de otros proyectos relacionados al diseño y las márgenes de la sociedad.

 

¿En qué pensás que esto puede contribuir a transformar el mundo?

Los problemas del mundo son principalmente de comunicación, o por lo menos se podrían solucionar entendiéndonos mejor. Suena naif pero la comunicación es una herramienta muy humana, y los diseñadores gráficos somos los profesionales de la comunicación visual. Entonces, si este mundo algún día va a mejorar -este mundo bastante roto y desastroso en términos de resultados de lo que vemos alrededor-, los que somos profesionales de la comunicación visual tenemos que ser parte de ese cambio, no hay ninguna duda. Y el diseño gráfico puede, un poquito, transformar esta realidad tan adversa. No es suficiente, por supuesto, porque es una cuestión interdisciplinaria donde todas las profesiones, oficios y conocimientos formales y no formales tenemos que estar implicados. Desde nuestro lugar podemos hacer un montón.

 

 

¿Cómo es tu experiencia de dar talleres en las cárceles, como la de Devoto?

El proyecto de dar clases en las cárceles de adultos y menores es de la UBA pero está en pausa desde hace dos años por pandemia. Inició en 2012 y lo hicimos ininterrumpidamente hasta la llegada del covid, yendo cada semana. A mí, literalmente, me cambió la vida porque es estar frente a la marginalidad máxima. El gran porcentaje de las personas detenidas provienen de contextos de muy bajos recursos y terminan presos, no hay algo más marginal que estar encerrado entre paredes, creo yo. Empezamos yendo para la conformación de una cooperativa de imprenta autogestionada por los propios presos, que hoy en día es una realidad: ellos libres tienen este emprendimiento laboral relacionado con la gráfica. Es emocionante, porque pibes que estando presos se dan cuenta de que no van a conseguir laburo por sus antecedentes, aunque estudien, se les ocurrió armar una cooperativa de trabajo y yo simplemente ayudé a que eso suceda enseñando a usar Photoshop, Ilustrator, y organizando a ex alumnos para que me ayuden. Después armamos un segundo taller de afiche social, es decir, presos reflexionando sobre derechos humanos y plasmándolos en el formato afiche. Mucho de lo que voy a contar el sábado en Paraná tiene que ver con ese recorrido y le vamos a dedicar un tiempo para contarlo. A mí me parece muy emocionante porque ver salir adelante a gente con una voluntad inquebrantable en ese contexto tan adverso requiere de personas detrás que estén para enseñar. Lo otro que es muy groso es que arranqué pensando que estaba yendo a enseñar, pero como te imaginarás en proyectos como estos es uno el que termina aprendiendo mucho, mucho, mucho. Ahora estoy loco por volver, porque van dos años de no ir por la pandemia después de estar ocho años seguidos.

Después, di clases dos años en cárceles de menores, eso es más difícil, duro y jodido que la cárcel de adultos. A mí me pegó muy fuerte ver a adolescentes encerrados. Cuando ves un pibe de fuerte apache que se recibe adentro de la cárcel, que termina el secundario y que sale adelante y hoy está libre laburando dignamente, es una gran enseñanza para todos los que tuvimos oportunidades y nos quejamos de cada pelotudez.

 

¿A quién está dirigida la charla del sábado?

La charla está centrada en el diseño, pero no es solamente para diseñadores. Sí hay un público más interesado: el diseñador, el estudiante, el profesional del diseño; pero me parece que varias de las cosas que cuento no tienen que ver estrictamente con el diseño, sino en entender que cada uno en lo que haga puede incidir positivamente en la sociedad. En mi caso, desde el diseño cuento mis proyectos, pero es una postura de qué hacés con tu vida y con tus conocimientos, ya seas contador, panadero, colectivero, diseñador o lo que sea.

Estoy super entusiasmado después de tanto tiempo encerrado de volver a estar cara a cara frente a las personas difundiendo el diseño social. Me parece que es una oportunidad espectacular y ya quiero estar allá. Además de hacer hay que difundir lo que uno hace, sino queda atrapado en la experiencia personal, propia, individual. El activismo no es solamente hacer, sino contagiar. Un poco se trata de eso, ojalá haya personas el sábado que sientan cierta empatía con lo que hago.

 

 

 

 

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