25 de septiembre de 2021

De cerca nadie es terrestre

TEXTO PABLO RUSSO

FOTOGRAFÍAS BHDPV

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Breve historia del planeta verde, del director cordobés Santiago Loza, es un relato sobre la amistad y la importancia que esta pueda tener para enfrentar los criterios sociales de heteronormatividad. Es, además, una road movie por el indefinido sur, una historia de aventuras extraordinarias y una película cercana al género de clase B.

 

 

Tres amigues (interpretados por Romina Escobar, Paula Grinzpan y Luis Soda) emprenden un viaje desde la ciudad cuando Tania, la protagonista trans, se entera de la muerte de su abuela en el campo. Allí descubren que la mujer había pasado los últimos años en compañía de un extraterrestre. Cumpliendo sus deseos, deciden llevar al moribundo ser hacia el lugar donde había sido encontrado (la referencia al E.T. de Steven Spielberg inicia desde el primer plano con las anteojeras que usa Tania para dormir). Todo transcurre con ausencia absoluta de asombro, estupor o desconcierto. «Sabía que existían pero nunca había visto uno», es el comentario sin atisbos de confusión de uno de los personajes. Allí comienza una nueva marcha entre paisajes rurales de rara naturaleza, que es también un desplazamiento interno y un reencuentro con gente del pasado. Ante ellos y sus amenazas, les amigues siempre unidos, recitando a Almafuerte como un conjuro. «Los tres personajes llevan un cuerpo que se relaciona al de ellos. Padecen la misma extrañeza. Quise hacer una película sobre seres queribles, pequeños, heridos, que son arrastrados a una situación extraordinaria. Obligados a vivir una aventura enorme y extraña», explica el director sobre su obra.

La historia, que tiene visos oníricos y metafóricos, ancla en una cruda realidad de la que se brindan algunas pistas con una secuencia breve de fotografías, aunque se mantiene la representación desde una estética siempre fantástica. Breve historia… puede descolocar al espectador desprevenido. Y es que el cine de Loza es como el título de su primer largometraje, extraño, al menos para ciertos parámetros industriales en las formas de contar historias. Sus relatos nunca quedan en la superficie; por el contrario, ahondan en relaciones y estados de ánimo, dándole valor a la escritura y al trabajo actoral. Y esto desde sus comienzos: en Extraño (2003), se luce un fenomenal Julio Chávez acompañado de Valeria Bertucceli. Su filmografía, asidua a las pantallas de festivales, continúa con Cuatro mujeres descalzas (2005), Ártico (2008), La invención de la carne (2009), Los labios (co-dirigida con Iván Fund en 2010), La Paz (2013), Si je suis perdu, c’est pas grave (2014) y Malambo (2018). Pero a esta producción de Loza que comenzó luego de estudiar guion en el Centro de Experimentación y Realización Cinematográfica del INCAA, habría que agregarle un intenso trabajo como dramaturgo; una serie de televisión –Doce casas-, un mediometraje experimental –El asombro (2014), junto a Ivan Fund y Lorena Moriconi y una novela de ficción –El hombre que duerme a mi lado (Editorial Tusquets, 2017)-.

 

 

Breve historia fue galardonada en febrero pasado con el Teddy al mejor film de ficción en el Festival de Berlín. Se trata de un premio para películas con protagonistas lesbianas, gays o trans que existe desde 1987. Además, Loza se llevó otro Teddy por el voto de los lectores de la revista Queer.de.

En Paraná, Breve historia… se podrá ver el viernes a las 21:30 dentro del ciclo mensual organizado por Relámpago Verde en el Cine Rex (Monte Caseros 266). La función será presentada por la profesora Alicia Naput. El valor de la entrada es de 130 pesos. Es una excelente oportunidad para acercarse a una filmografía que no suele tener muchas chances en la comercial cartelera local; y comprender que, en definitiva, todos somos del mismo universo.

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