5 de diciembre de 2022

Carnaval de Paraná: popular, inclusivo y relanzado

TEXTO Y FOTOGRAFIAS JOHANNA PELTZER

 

 

Después de dos años de inactividad por la pandemia, volvieron los carnavales en Entre Ríos y, particularmente en la capital entrerriana, la expresión popular regresó en un escenario diferente. El despliegue de color, plumas, tocados y espaldares no fue en la costa del Paraná como solía suceder, sino que el escenario fue calle Maciá, detrás del ex Hipódromo. La primera noche se desarrolló adelante con normalidad, pero la segunda debió ser suspendida debido a las condiciones climáticas y retomará este lunes.

A diferencia de otras localidades, Paraná nunca tuvo un corsódromo que sea parte de la fisonomía edilicia de la ciudad. Sin embargo, fue armado sobre la histórica arteria y en sus 300 metros repletos de espectadores estuvieron sambando las comparsas Sol, Brinquedo Do Samba, Iporá, Emperatriz, Estrella del Este, Batería NN (fusionada con comparsa Alma Verde), Batería 5 Estrellas, Batería Imperial, Batería Riki Samba, Salgueiro y Comparsa Fantasía.

La organización se llevó adelante en conjunto entre la Municipalidad de Paraná y la Comisión del Carnaval, estableciendo no sólo el cronograma de noches, sino también otras actividades como el carnaval de las infancias que se realizará el día martes. La Casa de la Cultura también sumó propuestas a la grilla con una kermés libre y gratuita que, por la lluvia, se realizó adentro y con un menor marco de público del que se esperaba.

 

 

Un poquito de historia

Se dice que el carnaval de Paraná data de hace más de 100 años, en la época colonial. De hecho, en el Archivo General de la Provincia se tienen registros de avisos de diarios y folletos que se pegaban en la calle. Claro está que la formas en ese entonces eran muy diferentes a las actuales: se jugaba con agua, los disfraces eran más sencillos pero el mensaje social era el mismo.

En 1848, Justo José de Urquiza quiso modernizar la estructura social y los prohibió porque «iba en contra de la moral y las buenas costumbres». Fueron varios años donde la expresión popular no se pudo llevar adelante, a pensar que niños y niñas seguían jugando con baldes de agua en los barrios. Sin embargo, en 1870 cuando el gobernador es asesinado, se deroga el decreto y poco a poco se establece su regreso.

Si algo caracteriza a nuestra provincia es la identidad carnavalesca que se forja en cada departamento. Más chico, más grande, con más gente o menos, con un calendario de meses o sólo tres días, Entre Ríos tiene corsos en muchas ciudades a lo largo y ancho de su territorio. Gualeguaychú tiene el Carnaval del País, Victoria es la capital provincial del Carnaval y Gualeguay es el más divertido. El de Concordia creció notablemente a lo largo de los años, al igual que Santa Elena y Hasenkamp. Nogoyá, Concepción del Uruguay, Bovril, Federación tienen su historia. Y Paraná también.

 

 

El carnaval como lucha social

La celebración del carnaval surge mucho tiempo atrás, con el Rey Momo, y está muy ligada al catolicismo porque luego comienza la cuaresma. Sin embargo, cambia con la llegada de los esclavos de África y se resignifica: ellos perdieron su libertad, pero no sus raíces. Y en carnaval, su forma de celebrar era su lucha.

Lo mismo ocurre hoy con las comparsas de la ciudad. Todas tienen sus raíces en comisiones vecinales, instituciones barriales y clubes, y día a día forjan su identidad con sus ideales, luchas sociales y tareas comunitarias que luego expresan en la salida al corsódromo.

La Biblioteca Pedro Lemebel es una de ellas. Ubicada en el corazón de Barrio El Sol, realiza un trabajo incansable con los pequeños del barrio, pero además tiene su comparsa y este año debutó con un nuevo nombre: Sol Samba del Oeste Litoraleño como comparsa mayor y Maripositas –su nombre anterior– quedó específicamente para las infancias. En la primera noche de los carnavales de Paraná, brillaron con un fuerte mensaje político a través de la representación de pueblos originarios de Latinoamérica: cuidar el ecosistema y Ley de Humedales Ya.

«El carnaval es una expresión popular que con los años siempre han querido asesinar o moldear a otra cosa de otro lugar, pero en realidad, quienes sabemos lo que es, somos quienes lo vivimos todos los años en nuestros barrios. Es una tradición, una lucha, y acá estamos para representarlo», dijo Aldana Del Mestre, embajadora.

Nora Aracil, directora de la biblioteca, trabaja día a día con la asistencia en el barrio, pero también es una histórica comparsera, parte de la Comisión del Carnaval y de la Escuela del Carnaval, que este año ganó el Fondo Económico de Incentivo a la Cultura, las Artes y la Ciencia (FEICAC) de la Municipalidad de Paraná. «Estamos muy esperanzados porque después de mucha acción pudimos lograr que la Secretaría de Comunicación Estratégica nos escuche a nosotros, que sabemos lo que necesitamos para que el carnaval crezca como tal y no que se nos vengan a imponer modelos foráneos», aseguró.

«El marco de público es increíble y deja a las claras que la gente necesitaba carnaval, que el paranaense ama a sus artistas comparseros y esperemos que les guste nuestra acción política, este año con la matriz guaraní, para que se entienda que tenemos que cuidar el ambiente y que la Ley de Humedales debe salir», cerró.

 

 

El show debe continuar

Luego de que las condiciones climáticas hayan obligado la suspensión de la segunda noche, este lunes se llevará adelante el desfile del segundo grupo de cinco comparsas y los jueces serán los encargados de definir cuáles son las ganadoras. El cronograma inicial establecía para la tercera noche un nuevo paso por la manga para las consagradas, pero lamentablemente no podrá suceder ya que el martes será el turno del Carnaval de la Gurisada Tracatá, con el cierre del grupo Pim Pau.

Igualmente, los comparseros serán sometidos al análisis del jurado y las mejores serán premiadas. David Almada es uno de los tres jueces que fueron convocados para la tarea. Oriundo de Caseros y hacedor de la cultura de esa localidad desde 2004, se sorprendió por el marco de público de la primera noche: «Cuando llegué me sorprendí de lo popular, de eso que se percibe en la gente y en los chicos y sobretodo en los integrantes, esa forma de vivir el carnaval que a veces en los más grandes se pierde un poco, porque también es un show», contó.

«Ser jurado es complicado», expresó Almada, pero hay varios parámetros para puntear como portabanderas, portaestandarte, figura escénica, pasista, batucada, vestuario, coreografía, carroza, entre otros. En algunos se definen puntajes del 1 al 100 y en otros del 1 al 30. «Lo más importante es dar el punto de vista para construir y que el carnaval siga creciendo acá como en todas las localidades», cerró.

Así las cosas, una vez más, Entre Ríos demuestra que está compuesta por múltiples identidades y expresiones culturales que convocan a la comunidad, que promueven sus valores e historia y que fortalecen el patrimonio intangible de lo que somos. Y que no sólo significa un evento para el comparsero, sino que también impulsa el desarrollo y la industria cultural y turística de la región.

 

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