20 de septiembre de 2021

Caluncho, balsero viejo

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

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Había poco tránsito cuando Carlos «Caluncho» Cardenia comenzó a trabajar en la balsa sobre el arroyo Las Conchas, en la carretera de tierra que acorta 20 kilómetros entre Paraná y Villa Urquiza. El hombre que nació en 1931 está oficialmente a cargo del cruce desde 1976; aunque desde chico creció más arriba de esa embarcación que en tierra firme. Su casa paterna se ve, campo adentro, desde la orilla; su vivienda actual y su lugar de trabajo están a pocos metros de distancia. En el comedor de su hogar, que queda del lado de la villa, tiene algunas viejas fotografías a bordo con vehículos de distintas épocas. La más antigua es de los años cincuenta, cuando era peón en la balsa. Su hablar es tranquilo, sencillo y directo. En su patio de tierra conversó con 170 Escalones.

 

 

¿Sigue yendo a la balsa?

De vez en cuando. Ya tengo mis 88 años.

 

¿Cómo es su rutina?

Arranco a las 5 hasta las 8 de la mañana. No quiero abandonar, soy el responsable. Me levanto a la madrugada, me tomo unos mates, desayuno algo y me voy para la orilla. Más con el calor, que me saca el sueño. Cuando hay viento, hay que hacer bastante fuerza, pero cuando está serenito es liviano, se maneja con un dedo. Trabajo un rato y que sigan los demás; yo voy para no perder la maña. Paso a alguno, hago huerta, limpio la calle, le tiro agua para que no levante polvareda.

 

¿De qué se habla arriba de la balsa?

A mí me gusta hablar del campo, de la producción. Lo que me entero es de los chismosos de aquí y allá. La gente que pasa comenta cosas.

 

¿El cruce es cortito?

Sí, son 3 minutos.

 

¿Tiene algún secreto la balsa para no cansarse?

No, el secreto es que se relevan, son cuatro muchachos que están ahora.

 

¿Quién lo reemplaza?

Mis hijos, Miguel y Carlos, que al igual que yo crecieron sobre los tablones de la barcaza. Mi yerno Ariel; y cuando hay mucho trabajo también Fabricio, uno de mis nietos, se van turnando con el malacate.

 

¿Dónde nació?

En aquella casa paterna (señala hacia el campo, a unos quinientos metros)

 

¿La del techo de chapa?

Si, ahí nací yo. Nueve éramos. Me han dejado solito.

 

¿Su familia qué hacía?

Sembraban trigo y lino. Todo con caballo, maíz con la manita, hacían huerta con arado.

 

¿Eran de acá?

Mi abuelo era criollo. Criado a zapallo hervido, batata, leche; las mujeres eran guapas, hacían el pan. Qué cosa linda, qué respeto había. Mis padres eran criollos entrerrianos, nacidos en el campo. Teníamos rancho de paja y pared de barro. Todo lo hacían natural.

 

¿Usted era el más chico?

No. Había cuatro más chicos que yo, pero se fueron antes. Hace dos años se murió el último, tenía 77 años. A mí no me quieren llevar, parece. Ahí nacimos todos los de la familia Cardenia, y a mí desde el principio nomás me gustó la balsa; de gurí, 12, 15 años tenía. Mi padrino, Oliveti de apellido, era balsero en la década del 30.

 

 

¿Cómo se llega a ser balsero?

Antes la daban por licitación durante dos años, y todos los que la ganaban eran amistades mías, así que iba a ayudarlos, trabajaba de peón. Me he criado más en la balsa que en tierra firme. En el 45 yo tenía unos 14 años y ya trabajaba, pero no había tanto vehículo. Cruzaban carros, sulkys, y alguna que otra camioneta Chevrolet o Ford T, que en esa época eran contadas. Bicicletas muy pocas. En el 54 quedo por primera vez al mando durante 12 años. Con el tiempo fue aumentando el tránsito a motor. Después me fui a trabajar al campo, y en el 76 me llamaron para que me haga responsable. Ya estaba media destruida, viejita, con sus cuarenta años de servicio hacía agua por todos lados.

 

¿Siguen pasando carros?

Sí, de vez en cuando, de las aldeas que van a Paraná.

 

¿Sabe desde cuando existe la balsa?

De principios de siglo. Aunque mi padre me contaba que ya desde mil ochocientos y pico había una balsa de madera, una balsita, y al que la manejaba le decían “el pichilero”. Pero antes era playito, se cruzaba en carro por el arroyo nomás, con el agua hasta la rodilla.

 

¿Aprendió a nadar en el arroyo?

No sé nadar. Me he caído al arroyo en las crecientes y salgo a los manotones. No, no puedo nadar, me acalambro. Probé, pero no.

 

Poco antes de ser convocado don Cardenia por Vialidad Provincial para ocuparse del cruce, el 3 de diciembre de 1975 la organización Montoneros ajustició al general Jorge Estaban Cáceres Monié cuando estaba atravesando el arroyo.

¿Recuerda cómo fue el ataque de Montoneros de 1975?

En ese entonces estaban Benavídez y González a cargo. Ese día andaba (Américo) Benavidez solo, que se tiró al agua y que según dicen ni siquiera sabía nadar. Y en el 76 se ve que no conseguían balsero, entonces me fueron a hablar a mí, y yo le dije a la patrona: “voy a ir a probar”. Y desde entonces me hice cargo. Cobraba por vehículo, como ahora, no tenía sueldo.

 

¿La balsa era muy distinta a la actual?

En ese tiempo era de madera y se manejaba con una mordaza: un palo grueso con una hendidura en un extremo que permite engancharlo al cable de acero que se tiende entre las dos orillas y, una vez cinchado, se empuja para mover la embarcación.

 

En el año 1980, cuando el hombre debía bajarse a cada rato para calafatear la barca por el agua que le entraba y la ponía pesada, se la cambiaron por una nueva, con malacate incluido.

¿Se sigue usando la maroma?

Ahora a la maroma con la mordaza la usamos para auxiliarnos cuando hay mucho tránsito, para andar más rápido, porque en tiempo de turismo se trabaja bien y se arman colas para cruzar de un lado a otro. La puse en aceite para curar la madera. Las maromas las hacía yo con madera de tala.

 

¿Por qué con árbol de tala?

Por los nudos que tiene, el nudo es el lugar de enganche. No es fácil encontrar el nudo justo, pero hay árboles todavía por acá.

 

¿Qué pasó con esa balsa de los años ochenta?

Tuvo arreglos en 1994 y 2009. Hace unos años se hundió por las grandes lluvias: vino una avalancha de agua, casi 300 milímetros que la taparon y la tumbaron. Seis meses sin balsa estuvimos entonces. Durante ese tiempo nos la arreglábamos con changas en otros lados, aquí en el campo hay trabajo. En 2015 se volvió a hundir, y la reemplazaron.

 

La balsa actual es de otro material…

Esta es del año 16. Es de chapa, la otra era toda de madera. Y ahí seguimos, desde esa época.

 

 

¿El paisaje cambió mucho desde que usted trabaja en esto?

Este arroyo, cuando lo conocí, tenía 30 metros de ancho, y ahora tiene casi 80. ¿Por qué el agua se comió tanto? ¿Qué le han hecho a la naturaleza? Le voy a explicar: desde mediados de los ochenta se empezó a desmontar y desmontar, y el agua va cavando. Antes todo tenía monte, que absorbía el agua; en cambio ahora no tiene retención y va ensanchando el curso. Cuando hay creciente, tapa todo. Los montes están desapareciendo, ya no se ven animalitos. Otrora había todo tipo de bichos: nutrias, liebres, carpinchos… no quedó nada. Antes, cargaba la escopeta y me traía dos o tres patos al hombro. Me he críado comiendo bichos, acá. Peces tampoco quedan. ¡Había cada surubí! Ahora son todos chiquitos, no los dejan criar. Explotan mucho a la naturaleza. Yo no sé más adelante en qué vamos a terminar.

 

¿Y pájaros?

Como antes no. Había chajás, patos, aves para comer. Teníamos perdices en el patio, las casábamos con cimbra: hacíamos un canal con granos y las perdices caminaban hasta una horqueta con una cerda de caballo como cinta en la que se mete sola en el lazo. En la huella del arado también lo hacíamos; mete el cogote, va para adelante y queda enganchada.

 

¿Pasa mucha gente cuando el cruce está habilitado?

Los domingos en verano pasa mucha gente, y eso que no se cuida bien el camino. En invierno, alguno que otro para pucherear siempre cruza. Hay clientes seguros, pero esto es lindo para el turismo. Gracias a Dios nunca me ha pasado ningún percance ahí arriba. Han cruzado gobernadores, gente extranjera de Uruguay, brasilera, paraguaya, de muchos lados de la Argentina. Y a toda esa gente, yo les digo a los muchachos que los atiendan bien, porque siempre 5 o 10 pesos de propina te tiran.

 

¿Cómo es su nombre completo?

Carlos Bautista “Caluncho” Cardenia, balsero viejo.

 

¿Le gusta vivir al lado del agua?

He nacido aquí, al borde del arroyo, y he de morir aquí.

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Comentarios (4)
  1. Chiappesoni Miguel dice:

    Caluncho..un señor con todas las letras …de esos que la palabra vale ..y los resultados se ven en sus hijos ….exelentes personas.

  2. Mary dice:

    Todo mi cariño a ese gran hombre y persona

  3. Anibal.E dice:

    Grande. El Tío. Un ser Humano Extraordinario. Luchador incansable. EJEMPLO. de padre. A SIDO UN GRAN RECONOCIMENTO. Y NADIE COMO EL SE LO MERECIA. ABRAZO. GRANDE

  4. Aníbal Enrique VELCHE dice:

    Somos En parte familiares. X nuestros antepasados. Y sigue una relación. De Amistad. Y. Parentesco. Mi. Flia. Tengo. Dos. Hermanos. Viven. En. VILLA URQUIZA. Nelida Aurora. (Lola)Y Martín. Vidal.(Tin)..Y. 3. En distintas. Provincias. Yo. El. Más. Lejano. NEUQUÉN CAPITAL CHACHO. En. Lomas de Zamora Bs As Y. María. Elena. Pujato. Sta. Fe.

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