25 de septiembre de 2021

Barriletes, 20 años de lucha

TEXTO FRANCO GIORDA

FOTOGRAFÍAS BARRILETES

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En el crítico 2001, cuatro meses antes de que explote el argentinazo, apareció en Paraná la revista Barriletes. Precisamente, el 11 de agosto de aquel año se realizó la presentación pública de esta iniciativa que buscaba una salida solidaria para las familias más golpeadas y marginadas de aquel momento. Este fue el modo en que un grupo de la sociedad civil resistió una política económica concentradora y excluyente. La idea fue que quienes salieran a vender este medio impreso pudieran ganarse el sustento diario con ese ingreso.

Verónica Nardín, una de las impulsoras iniciales de Barriletes, recordó, a 20 años de aquel hito, el contexto en que se dio el surgimiento del proyecto.: «en medio de marchas de protesta, asambleas gremiales, escraches, pronunciamientos públicos y repudios, permanecían las realidades más extremas en los suburbios: familias enteras deambulaban entre basurales, y los niños y las niñas recorrían de madrugada las mesas de los bares. Eran desesperantes las situaciones de indignidad». En ese marco, «conocí la revista La Luciérnaga de Córdoba que en su tapa rezaba “Mendigar nunca más”. Me conmovió mucho ese titular y su contenido. Esa fue la mecha que encendió la idea solidaria para pensar una alternativa en Paraná para quienes estaban muy por debajo del límite vital, que ya tenía en la cornisa a varios sectores de la población», sostuvo.

De este modo, se logró reunir a un grupo de gente interesada en dar a luz a un proyecto editorial autogestivo que sirviera a la población marginada. «Es importante destacar que la revista N° 0 se editó sin capital previo. Se pensó y diseñó luego de una rueda de encuentros en los que participaron muchos amigos, amigas, compañeres militantes, liderada en primera instancia por mi compañero de ruta Juan Casis. Otra lista importante de personas fue expresamente convocada para aportar el recurso económico indispensable para lograr la impresión de los primeros ejemplares» precisó.

La decisión de paliar la extrema situación de pobreza de niños y niñas y sus familias tuvo muy buena receptividad de parte de la ciudadanía que, en general, respaldó a la revista. En aquel momento, el modo que encontraron los hacedores de Barriletes para sostener el proyecto editorial fue constituirse como una organización social. El equipo de trabajo tramitó la personería jurídica y así conformó formalmente, el 5 de marzo de 2002, la Asociación Civil Sin Fines de Lucro Barriletes. La primera Comisión Directiva la integró Juan Casís, como presidente, Alfredo García como vicepresidente y Juan Martín Basgall como secretario. A su vez, la labor se articulaba en diferentes áreas: Trabajo Social (Mabel García, Lorena Fernández, Silvina Inchauspe, Jorgelina Sotelo, Agustina López, Jésica Pérez, Adriana Moix, Rosana Escobar, Albana Zacarías, María Eugenia Roldán), Comunicación Social (Juan Martín Basgall, Verónica Nardin, Noralí Moreyra, Romina Folonier, Rubén Camiolo, Elisa Sarrot, Nazareno Casís, Paula Casís, Romina Folonier), Diseño Gráfico (Mario Milocco, Juan Casís, Carla Estamatti, Diego Tentor), Educación (Ernesto Vich, Antonio Cosentino, Javier Rodríguez, Silvina Basgall, Antonella Cerini, Gastón Bustamante), Recurso Económicos  (Rubén Camiolo), Ilustraciones (Diego Vásquez, Mario Milocco, Carlos Vicentín), Distribución y Coordinación (Alfredo García y Juan Casís).

 

 

Enclaves

Desde que inició, Barriletes ha tenido cinco sedes. La primera fue en Libertad 190, inmueble perteneciente a la Asociación Judicial de Entre Ríos (AJER). En 2002, se produjo la primera mudanza a un espacio también de AJER, al que se ingresaba por Perú 314; exactamente, a la vuelta de la anterior dirección. Nardín contó que «en el salón multifuncional de calle Perú se realizaban encuentros comunitarios con las familias vendedoras, jornadas de armado de la revista, talleres de comunicación; hubo sala de cine y un baúl de lectura. Los gurises se arrimaban cada vez con más frecuencia». La tercera sede fue en Santos Domínguez 292, el espacio fue conocido como el galpón barriletero. «Como toda mudanza fue traumática: puntos de vistas encontrados sobre el futuro y el sentido de la organización, discusiones, desacoples en las tareas, llantos, enojos y diferencias. El 2006 fue una etapa crítica para la organización, no obstante, se consolidó el proyecto a mayor escala insertándose en una zona de la ciudad habitada por sectores vulnerables. Al mismo tiempo, se dispuso de mayores comodidades y un enorme espacio para desarrollar proyectos comunitarios y talleres con niños y niñas. Allí permaneció la experiencia durante casi siete años» indicó Verónica.

Desde ese lugar se desarrolló trabajo territorial en el barrio Paraná V con proyectos como circo social, talleres de expresión, cine, batucada, entre otros. En 2010 también comenzó a funcionar allí la radio comunitaria Barriletes.

El aumento del costo del alquiler y el robo del equipamiento radiofónico, entre otras cuestiones, obligó a que, en febrero de 2015, Courreges 189 se convirtiera en la siguiente dirección. «El traslado de bienes materiales y simbólicos exigió un enorme esfuerzo, tanto económico como afectivo» dijo Verónica al respecto.

Actualmente las actividades de Barriletes funcionan en calle 9 de julio 479. A su vez, algunas actividades tienen lugar en Courreges 418, domicilio propio donde está previsto una nueva mudanza cerca de fin de año.

 

 

Continuidades e interrupciones

Nardín sostuvo que «el objetivo de la organización era, y continúa siendo, generar una alternativa laboral para familias con niñeces en situación de extrema pobreza. La revista constituyó una fuente de ingresos para sobrevivir. En los primeros tiempos se realizaban encuentros de reflexión e integración con los vendedores y las vendedoras cada vez que se realizaba una nueva publicación, con la finalidad de fortalecer los vínculos entre equipo y beneficiaries. Esto produjo un mayor involucramiento de ambas aristas. En ese entonces, comenzó a ser eje del trabajo institucional que la revista sea un medio de comunicación social y no solamente un producto económico y, además, que el poder de la palabra genere perspectivas distintas de la lectura hegemónica y estigmatizante hacia esa población vulnerable» y agregó «hoy ese vínculo no se mantiene. A lo sumo, cada vendedor o vendedora lleva su stock de revista y sale a ofrecerla. De todas formas, la revista y la organización es su lugar en el mundo, tanto material como simbólicamente, tanto hacia adentro como hacia afuera en la comunidad».

En cuanto a otras modificaciones experimentadas a lo largo de las dos décadas transcurridas, Nardín indicó que ha cobrado fuerza «la comunicación comunitaria como categoría política que evidencia los reclamos, las caras de quienes construyen en su barrio otros modos de habitarlo, las irrupciones y perspectivas de género, la mirada social de la realidad desde sectores diversos o marginados» y añadió «la organización hoy es un nodo de referencia para otras organizaciones y un pívot para propulsar propuestas o construir resistencia cultural y política. Tanto desde la revista como desde la radio, se tomaron desafíos para revertir las injusticias sociales, para contrarrestar el golpe del capitalismo y la explotación a mansalva de nuestra tierra. Barriletes es un lugar donde construir esos otros mundos que necesitamos, como lo practica la biblioteca comunitaria que tenemos en la sede como espacio de comunicación comunitaria desde los libros y la mediación de lectura».

 

Sostenibilidad

El escenario ha ido modificándose y complejizándose con el correr de los dos primeros decenios del siglo XXI. Esto no ha sido un impedimento para que la organización, con sus adaptaciones, mantenga vigencia. «La permanencia de Barriletes a través del tiempo, creo que está vinculado a muchas acciones que cimentaron la confianza de la comunidad en la organización. Y también a su motivo inicial que es el solidario, el saber que hay familias involucradas en esta potencialidad que ha multiplicado vínculos y subjetividades, a quienes no podemos soltarles la mano. La posibilidad de lograr una fuente de trabajo, la cual consiste en distribuir y sostener en la calle un medio de comunicación autogestionado, ha permitido garantizar un aporte para su sustento diario. Eso motivó que exista una estrategia de sostenibilidad material pensada para garantizar este derecho. Pero también es un soporte identitario muy importante para todes: para quienes escriben, sostienen y avanzan en proyectos que visibilicen el territorio y sus diversas realidades. Lo mismo vale para los y las que leen, compran y aportan a Barriletes, porque esas voluntades ayudan a mirar ese otro lado negro que las políticas públicas no asumen: incluir y crear accesos dignos para las personas sin posibilidades de trabajo, casa, techo, escuela, amor».

 

 

 

Altas y bajas

Entre los momentos de mayor auge de este proyecto, se puede destacar que, en 2004, Barriletes tenía acreditados 97 vendedores y vendedoras con tiradas de hasta 5.000 ejemplares por edición.

Entre los trances difíciles, Verónica recuerda la mudanza del galpón de calle Santos Dominguez, «porque allí Barriletes creció en medio de grandes acontecimientos en territorio, plagado de gurises y gurisas que se habían apropiado del lugar».

 

Valoración actual

«El Barriletes de hoy es una oportunidad para continuar a pesar de todo, como ya nos ha pasado en otras crisis del país. Me parece que el proyecto está potenciado como referente de lucha y de resistencia cultural y política en la región. Somos referentes para poder pensar o fortalecer los reclamos. Para las vendedoras y vendedores de la revista es un lugar donde poder acudir, donde poder compartir lo que les pasa, donde ser un puente entre esa marginalidad y esa sociedad que generalmente los tiene al margen, pero es un puente de transformación social donde ellos se han ubicado de otra manera, no solo ante su familia sino ante los vecinos, las vecinas, ante otras organizaciones. Entonces, hoy Barriletes es un espacio de identidad para muchas familias, para colaboradores, colaboradoras, para chicos y chicas que deciden trabajar, cambiar la realidad y que deciden ir a Barriletes para ver cómo es, qué es lo que se puede hacer. Yo digo que hay un montón de ejes que Barriletes hoy constituye para transformar las injusticias y visibilizar las luchas sociales. Es una satisfacción poder comunicar tantas conquistas desde la radio, la revista o poder manifestar nuestros desacuerdos. Así que ojalá este cumpleaños sea una celebración de todos esos logros. Ojalá Barriletes continúe remontando y que acompañe procesos de dignidad para estas familias vendedoras de la revista Barriletes».

 

 

Contemporaneidad

Por su parte, también dialogó con 170 Escalones Kaia Edlin, flamante coordinadora de la revista. Si bien ya venía desempeñando otras funciones en la organización, asumió este rol en mayo de 2021. En cuanto a los objetivos del medio, indicó que «fueron cambiando mucho a lo largo de estos 20 años. El objetivo de hoy no es solamente el objetivo fundacional. En un primer momento, el objetivo fue convertirse en una herramienta para las personas que no contaban con un laburo. Como dijo Juan, fue una alternativa para resolver el puchero diario. A medida que la revista se fue consolidando creo que el objetivo fue cambiando. Hoy atraviesa las discusiones de esta época, es decir, contemporáneas a las personas que hacemos la revista. El objetivo está en poder desprendernos de ser solamente una revista de calle que tiene una parte de su historia muy relacionada con el laburo solidario, con la alternativa laboral, con el poder brindar posibilidades que se sostengan en el tiempo. Me parece que ahora Barriletes necesita tener un poco más de autonomía sobre la forma en la que se comercializa y se distribuye para también poder ser tomada y tenida en cuenta como un medio contrahegemónico, alternativo y comunitario que siga brindando esas mismas posibilidades que en su espíritu fundacional albergó. Queremos ser un espacio donde las distintas comunidades puedan encontrar un formato, un soporte desde el cual poder hacer llegar las palabras que ya vienen sonando en sus discursos en un montón de otros lugares y hace un montón de tiempo».

La revista Barriletes actualmente es hecha por un conjunto de personas y de grupos vinculadas a la asociación. Según indicó Kaia, por un lado, la llevan adelante integrantes de la Asociación Civil como Martín Pérez Campos, Maira Muller, Estefanía De La Fuente Lucca. A su vez, hay columnas fijas a cargo de Ada Maitén, la Biblioteca Pedro Lemebel, Valentín Ibarra, la Escuela del Gaucho Rivero, Lautaro Maidana (que brinda talleres en la biblioteca Esos otros mundos que también pertenece a Barriletes), Dumas Librería, Hernán Hirschfeld, María José Clavijo. También convocan a personas especialistas en los temas que se decide desarrollar en cada número.

En el presente, la revista se distribuye principalmente en Paraná, Colonia Avellaneda y San Benito por los vendedores y vendedoras. En casi todos los casos, se venden puerta a puerta.

La actual coordinadora hizo una distinción entre quienes leen Barriletes y quienes compran Barriletes. «Son dos tipos de consumos diferentes. En primer lugar, por la idea que se tiene de Barriletes. Para afuera, es una especie de organización solidaria, benéfica que le brinda trabajo a las clases menos beneficiadas. Barriletes, en realidad es un medio comunitario, que también me da trabajo a mí que claramente soy de clase media. Esto pasó siempre. Entonces, apuntamos a que nos lean. Esto es un producto editorial. La distribución es la misma que cualquier otro medio o producto editorial. El tema es que Barriletes nace en un contexto en el que no existía el Estado como existe hoy y la función social que tuvo sobre todo en los primeros años fue fundamental. Se llegaron a vender hasta 6 mil revistas. Nada que ver con lo que nos pasa hoy. Esto no tiene que ver solamente con la tecnologización de los nuevos formatos, de la aparición de internet, sino con una mejora social, con la presencia del Estado en muchos aspectos que en ese momento no existía» y luego agregó «nos ocurre que hay personas que todavía compran la revista y capaz que nunca la leyeron. Ven que Barriletes tiene un fin que no tiene otro medio. Para los vendedores y las vendedoras es una ventaja». Por otro lado, sostuvo que «creo que nos leen las personas que conocen exactamente a Barriletes desde su revista y desde su radio. Son los mismos con quienes nos encontramos en las marchas, en los espacios de disputa. Cuando se decide hacer la nota de Racedo (conflicto suscitado a partir del ensanche de esa arteria y la consiguiente extracción de árboles) parte de Barrio Adentro, el informativo de radio Barriletes. Fue el resultado de todas las notas que hicimos durante el tiempo que duró la movida. Esa gente es la que nos escucha y nos lee.  Lo mismo que pasó con Racedo pasó con Tehuel. La fuente primaria de información fue el vínculo que pudimos establecer con las personas que aquí en Paraná estaban a diario preguntando ¿Dónde está Tehuel? y pidiendo por su aparición. Esos son también nuestros lectores. Esto tiene que ver con ser un medio comunitario que se va haciendo y construyendo en ese mismo andar y en ese mismo involucrarse y meterse».

En cuanto a la línea editorial, Kaia sostuvo que «nuestra publicación está fuertemente atravesada por la ecología, por una perspectiva no extractivista, por el lado B de la información, por los feminismos, por las diversidades, tenemos una postura contrahegemónica».

En el intercambio con Kaia surgió el tema del sostenimiento económico: «la financiación de la revista se mezcla con la Asociación Civil, pasa lo mismo con la radio. La revista está financiada por la Asociación Civil y por todas las alternativas estatales a las que acceden instituciones como Barriletes. Es la asociación civil la que se encarga de pagar la impresión de la revista y de sostener los sueldos de quienes trabajamos en la cocina de la revista y lo que se le paga a quienes escriben».

Actualmente, según supo 170 Escalones, se imprimen 700 ejemplares por mes y son más de 15, las familias que se la rebuscan con la venta. Como indicaron las entrevistadas, Barriletes desde hace 20 años viene siendo un bastión de la resistencia ante el sistema económico dominante. Las formas en que lo hace van transformándose al calor de las coyunturas y de las personas que protagonizan los procesos. Entre tanta turbulencia estructural, esta organización ha sabido generar lazos sociales perdurables en medio de un modelo en el que prima el individualismo y la exclusión.

 

 

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