4 de febrero de 2023

Archivos fílmicos, preservar memoria

TEXTO PABLO RUSSO

FOTOS FICER

 

 

En el marco del 4° Festival Internacional de Cine de Entre Ríos se presentó el proyecto Archivo de la Memoria Audiovisual del Nordeste Argentino (AMANEA). Fue una de las actividades especiales del festival, convocadas a contra turno de la maratón de proyecciones que durante cuatro días se pudieron disfrutar en el Centro Provincial de Convenciones y La Vieja Usina.

Del encuentro en la Sala Rubén Noble del Instituto Autárquico Audiovisual de Entre Ríos, participaron Agustina Wetzel, Leandro Varela y Joaquín Pedretti. Wetzer y Varela son investigadores y restauradores que trabajan en el Museo del Cine Pablo Hicken Ducrós. Pedretti forma parte del equipo como voluntario.

 

 

El archivo, según lo presentaron, tiene el propósito de reconstruir una historia audiovisual con eje en el Nordeste Argentino.

Eduardo Crespo, director artístico del FICER, presentó la charla subrayando la inquietud que genera la desaparición de materiales que ya no podrán ser recuperados. Por eso, indicó, en esta edición quiso dejar planteado el tema relacionado al rescate, a la memoria y la preservación de materiales, para que pueda ir creciendo año a año. De hecho, durante el acto de apertura realizado el miércoles por la noche, su discurso fue la introducción a la proyección del corto recuperado Rumbo a Entre Ríos, que sorprendió y emocionó al público presente.

Pedretti compartió que la de Paraná era la primera presentación oficial de este archivo, que van generando a partir de un trabajo de hormiga, buscando financiamientos e invitado a participar, mientras ponen a punto la página web.

Se focalizan en un archivo específico luego de concretar una formación temática en la ENERC de Formosa. Plantear la construcción de archivo implica habilitar miradas oblicuas sobre los productos y también perspectivas antes ausentes (como la de género, por ejemplo).

El proceso de rescate de materiales al borde del olvido, detalló Varela, implica revisar sus condiciones físicas, especificar urgencias para digitalización o copiar a una nueva película. «La preservación no solo es un medio de acceso, sino un modo de promover ese acceso», señaló.

El archivo se propone un relevamiento y digitalización de filmaciones en 16 y 35 milímetros registradas en el Nordeste; un relevamiento de material previamente digitalizado, un estudio, análisis y compilación de textos descriptivos sobre estos, y la difusión de material en video a través de la web.

Hasta ahora, trabajan principalmente con copias de proyección en buen estado o en el mejor estado posible que se preservan en el Museo del Cine de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El recorte incluye las series de los noticieros Sucesos Argentinos y los documentales generados por CINEPA. «Es difícil dar abasto con todo, hay que elegir algo», dijo Pedretti.

 

 

El proceso de restauración está definido por la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) como la duplicación fidedigna de un original empleando técnicas para remover u ocultar daños y deterioros. También como la recepción de una obra cinematográfica original realizado a partir de elementos sobrevivientes que pueden ser incompletos o de versiones distintas. Esta segunda acepción comprende el caso paradigmático de los fragmentos de Metrópolis (Fritz Lang, 1927) que se encontraron en 2007 en el sótano del Museo del Cine y que permitieron la restauración del original utilizando las copias sobrevivientes.

El proceso de digitalización lo realizan en el Pablo Ducrós Hicken, donde hay un telecine creado a partir de una moviola italiana que tiene incorporada una cámara, y se captura la imagen a través de un software. En cuanto a los costos de esta actividad, los disertantes estimaron que con 30 mil pesos se logran digitalizar unos 20 minutos de material 16 milímetros; el doble para filmaciones en 35 milímetros. Si bien resulta oneroso, representa aproximadamente el 10% de los que el INCAA considera como monto para la producción de un cortometraje.

La conversación con el público asistente derivo en consultas respecto al alojamiento y acceso del material, sobre la interpretación de lo que se ve, sus posibles usos y la necesidad del impulso estatal de una futura cinemateca nacional que resguarde la memoria fílmica.

 

 

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