7 de julio de 2020

Abre la primera sala de cine virtual

TEXTO FRANCO GIORDA

 

 

Se estima que las actividades culturales con público serán de las últimas en habilitarse en el marco de la pandemia del Covid 19. No hay certezas sobre el momento en que las salas volverán a abrir y el modo en que lo harán. En este marco, se han ideado diferentes alternativas virtuales desde las distintas disciplinas artísticas. Si bien la experiencia estética no es la misma, algunas propuestas, por su misma naturaleza, se adaptan mejor que otras a las condiciones del aislamiento. En este sentido, el sector audiovisual, por ejemplo, ha estado muy activo en cuanto a la exhibición de películas vía distribución digital. De este modo, ha sido «liberada» una cantidad notable de películas a través de diferentes plataformas digitales o bien se ha podido acceder a más producciones a través de sistemas pagos de streaming.

Así mismo, programas especializados como Filmoteca, algunos cineclubes o numerosos festivales han continuado bajo las condiciones que habilita internet. Un fenómeno registrado también en este tiempo es la multiplicación de espectadores en sitios como CINE.AR, multiplataforma del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Esa web triplicó el tráfico de usuarios y ya se han registrado más de 1,3 millones de personas. Este espacio sirvió para que muchas de las producciones que estrenarían en salas tuvieran su lanzamiento bajo este formato. En este caso, los visionados son gratuitos o a través de un alquiler de 30 pesos. Este Programa de estrenos durante la emergencia sanitaria se extenderá durante todo el presente año.

En el actual contexto, también la Asociación de Directores de Cine activó rápidamente la propuesta Cuarentena de películas. Desde el mismo 20 de marzo, ante el decreto de «Aislamiento social, preventivo y obligatorio», lleva adelante este ciclo consistente en poner en línea un largometraje por día. Esta emisión es acompañada con una charla virtual, a las 20 de cada jornada, con sus directores y directoras. La exhibición se realiza a través de la página Puentes de Cine, que fue creada en agosto de 2019 y ya cuenta con 11 mil membresías.

Es a través de esta misma página, cuyo lema es «creación de públicos y estrategias de distribución», que este jueves 14 se inaugura la primera sala de cine virtual. En el spot publicitario se expresa: «seguí yendo al cine con un clic». En esta propuesta se estrenarán películas los jueves para los que se pagará una entrada. La cartelera será renovada cada semana tal cual los cines tradiciones y también habrá charlas y ciclos gratuitos.

 

 

Desde esta iniciativa se convoca a directores y directoras a presentar sus películas para ser estrenadas, de modo exclusivo, durante los meses de junio o julio. Las inscripciones se realizan a través de un formulario on line y el cierre es el 20 de mayo.

El debut de la sala es con el documental Canela, de Cecilia del Valle, que cuenta la historia de quien antes era Áyax Grandi, un arquitecto rosarino, que decidió a los 48 años cambiar de género. Han pasado más de diez años de aquel momento y la película transcurre mientras Canela reflexiona sobre la posibilidad de operarse para cambiar de sexo. La obra había sido seleccionada para la competencia argentina del BAFICI 2020 que finalmente no pudo concretarse.

El pago de los 160 pesos de entrada habilitará el link por 48 horas. De cada ticket vendido, 50 pesos serán destinados a organizaciones y redes de la Liga LGBTIQ+ de las Provincias en vistas al acompañamiento de personas trans en todo el país.

El ciclo gratuito programado para la ocasión se denomina «Nuevas miradas sobre lo trans en el cine reciente» y tendrá lugar entre el 18 y el 22 de mayo. En ese marco, se podrán ver Mía (2011) de Javier Van de Couter, Tangerine (2015) de Sean Baker y Marilyn (2018) de Martín Rodríguez Redondo.

El siguiente estreno será el 21 de mayo con Raúl, la democracia desde adentro de Juan Baldana y Christian Remoli. La sala tendrá estrenos los jueves, charlas los sábados y los ciclos gratuitos serán de lunes a viernes.

 

 

Como se dijo, los monitores no remplazan los estímulos que genera, en la sensibilidad y en las ideas, un cine con pantalla gigante, buen sonido, oscuridad acogedora y extraños en derredor compartiendo la película. Sin embargo, no pueden desvalorizarse los soportes digitales dado que habilitan la posibilidad de mirar, aunque sea en una menor intensidad sensorial, producciones que de otro modo sería imposible vivenciar.

Las alternativas mencionadas para evitar la parálisis total del mundo audiovisual (que también incluye la posibilidad del retorno de los autocines), son ensayos para sobrevivir a la profunda crisis que significa para el sector el advenimiento de la pandemia y la decisión sanitaria de limitar los encuentros sociales. Para tener una dimensión de la catástrofe, según indica el sitio Ultracine, especializado en las estadísticas de la industria, en Argentina se perdieron las ventas de 5 millones de entradas en el primer cuatrimestre de 2020. Ese flujo de dinero, en parte, financia la producción del cine nacional y paga el salario de miles de trabajadores. Serán necesarias muchas medidas creativas y la reinvención de los modos de producción, distribución y exhibición para que este sector de gran dinamismo productivo y artístico logre sortear el actual drama planetario.

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