25 de febrero de 2024

A Oesterheld le gusta esto

TEXTO MAXI SANGUINETTI

FOTOGRAFÍAS FACEBOOK DE TAVO BOLZÁN

 

 

El reconocido dibujante Gustavo Sala estuvo en la Escuela de Artes Visuales «Profesor Roberto López Carnelli» durante la celebración del día de la Historieta Argentina, el lunes 4 de septiembre. La actividad, que se viene desarrollando desde hace cuatro años, fue organizada por el Taller de Historietas de dicha Facultad que coordinan Tavo Bolzán y Jaimo, en conjunto con la Facultad de Humanidades, Arte y Ciencias Sociales de la UADER, y contó con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Nación. Hubo feria de editoriales independientes, dibujo en vivo, paneles con dibujantes locales y gran convocatoria de amantes y simpatizantes del género. Una verdadera fiesta de los cuadritos.

El día de la Historieta Argentina se celebra el 4 de septiembre, fecha en que apareció el primer número de la revista Hora Cero semanal en 1957. Esta revista era publicada por Editorial Frontera, propiedad de uno de los más destacados guionistas del país: Héctor Germán Oesterheld, asesinado por la última dictadura al igual que sus cuatro hijas (¡Memoria por favor!).

 

 

La cosa empezó puntual: a las 18 ya estaban ubicadas todas las mesitas con las editoriales, fanzineros, dibujantes exhibiendo originales, stickers, posters, señaladores, muñequitos. Entre ellos los locales Lorna (estudiantes del taller de José Valent que como colectivo editan sus propias publicaciones), los santafesinos de Yerba ediciones, la dibujante Jor (genial autora local de la historieta Los Roswelitos e integrante del colectivo Toda Persona), las editoriales Parientes y Abrazo y por lo menos quince mesitas más con producciones diversas y coloridas. Las paredes de la remozada galería de Artes Visuales lucían papeles afiches que enseguida comenzaron a ser intervenidos por la miríada de amantes de la narrativa en cuadritos, que dibujaban desde Gaturros trash hasta personajes de animé, pasando por una Hello Kitty punga, entre otros.

Apenas se podía caminar entre tanta gente. En un costado del espacio más grande, una mesa repleta de revistas FIERRO acompañaban a varios gurises que hacían sus monitos abstraídos del entorno. Al lado estaba el escenario principal donde tuvieron lugar los dos paneles previstos: el primero, conformado por los dibujantes Gaz Zuñiga (Santa Fe), Fede Main, José Valent (flamante ganador junto al guionista santafesino José Moscovich del concurso de historietas de la Crack Bang Boom, uno de los festivales sudamericanos más grandes del género), y Facundo Belgradi, profuso autor que trabaja para el exterior y que, junto a Main y otres colegas, gestionaban la recordada revista de historietas local Jirafas.

 

 

Los dibujantes se refirieron a los gajes de la profesión, la actualidad del género, cómo hicieron sus primeros pasos, cómo llegaron a publicar afuera y respondieron preguntas del público.

El segundo panel tuvo al invitado especial para la ocasión: el dibujante marplatense Gustavo Sala, uno de las figuras nacionales actuales más importantes del género y que publica en el suplemento No del Página 12, y cuyos trabajos aparecen en revistas como la Inrockuptibles, Rolling Stone, Fierro; y en otras españolas como la célebre El Jueves o Mongolia. Además de dibujante, Sala hace radio, podcasts, un show humorístico que cruza monólogos con dibujo en vivo y música, todo bien performático. Tiene un dúo tecno pop  junto a Juampi Malvasio (Electrochongo) y otro de rock infantil llamado Tobogán de pelo, junto a Sarasqueta. Todo impregnado de su humor absurdo, negro, incorrecto y que busca derribar cualquier solemnidad. Acaba de sacar su primer libro para niños: Cómo ser un zombie, con editorial Hotel de las Ideas.

Lo acompañaron en el panel los dibujantes locales Jaimo, quien suscribe, y el gran Lisandro Estherren, actualmente radicado en Roma y cuyo trabajo incluye novelas gráficas, cómics e ilustraciones para editoriales y revistas como Editorial Pictus de Argentina, Aurea Editoriale de Italia, Diábolo de España y Colectivo Mojito. En Estados Unidos ha trabajado en Boom! Studios e Image Comics. Es quizás, el autor local de mayor proyección internacional, colaborador de 170 Escalones y autor de la novela gráfica Etchenike, junto al guionista Rodolfo Santullo, la adaptación de la célebre novela Manual de Perdedores, de Juan Sasturain.

 

 

Gustavo Sala hizo un recorrido rápido por la historia de las revistas nacionales más importantes del género de los ‘70 a esta parte, refiriéndose al pasaje de la época de la «producción industrial de publicaciones de historietas» (revistas de editoriales como Columba o Récord) a esta en donde hay más diversidad de autores y editoriales –hijas del boom de los blogs en los dos mil- pero publicando solamente libros, ya no revistas, y convirtiéndose en algo más de nicho. Lisandro se refirió a su trabajo en el exterior; Jaimo y este cronista al trabajo de publicar humor en la ciudad y Sala hizo referencia a sus comienzos como fanzinero en Mar del Plata, sus primeras publicaciones en la revista Comiqueando, su tira Bife Angosto en el No del Página 12 (que reemplazó al Bonjour de Liniers); contestó preguntas del público siempre con retruécanos imperdibles y salidas rápidas y furiosas con el humor de su marca. Después, como lo hizo antes caminando entre el resto de los mortales, Sala (sin «s», aclaró varias veces) dedicó libros, hizo dibujos a pedido, charló con medios y enteros. Y quizás la perlita de la noche, algo que es oro puro para los dibujantes: luego de finalizar la charla sacó de su mochila un montón de originales para mostrar. Contó acerca de los materiales que usaba, de su proceso creativo, mostró también bocetos y sus cuadernos donde anota las ideas de lo que después vemos publicadas en medios de tirada nacional. Su dibujo, que recibe influencia del underground norteamericano desde su padre Robert Crumb a los íconos de los ´90 como Peter Bagge y Daniel Clowes, se cruza con el estilo del humor gráfico francés “feo-sucio-malo”, el toque dadá a lo uruguayo (Leo Maslíah, Levrero) y, sobre todo, el humor negro. Esto da, en su conjunto, una mezcla explosiva que siempre sorprende y divierte. El que lee a Sala, quiere más. Siempre más. «El álgebra de la necesidad», diría Williams Burroughs.

La noche fue una fiesta. La post celebración continuó en un bar cerveceril en la que el autor, siempre con la mejor de las ondas, departió con los autores locales sobre el devenir de la existencia, la nula o poca guita que se gana haciendo historietas, el futuro del género (¡uf!); contó anécdotas, se charló de libros, autores, editoriales; del atentado a la Charlie Hebdo y la mar en coche. Luego, abrazos, despedidas y la promesa de volver. Hermosa jornada, la más convocante de todas. ¡Gracias Tavo y Jaimo por hacerla posible!

 

 

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