Rompiendo el tiempo y el espacio

 

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS FRANCO GIORDA

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Una cofradía de fotógrafos montó una muestra en el Puerto Viejo de Paraná titulada Audios No. El lugar elegido no pertenece a los circuitos habituales de las expresiones del arte y la cultura canónica. Más bien, se trata de un sitio marginado de la geografía social de la ciudad. Al mismo tiempo, es una referencia ineludible en la historia local dado que fue uno de los primeros asentamientos poblacionales. Aunque en condiciones precarias aún permanece allí parte del patrimonio constructivo con gran valor identitario.

Los hacedores de las imágenes son Raúl Perriere, Ivo Betti, César Vitali y Julián Villarraza. Sus obras penden del techo de una de las salas del Centro Comunitario Josefina Zubizarreta (Avenida Estrada 1057). La disposición en rectángulo permite recorrer la muestra por fuera del perímetro o ingresar al centro del espacio y observar, desde el interior, los móviles que penden de tanzas y broches. Cada lado de la figura está compuesta por las imágenes de los cuatro realizadores. Las obras están firmadas con birome sobre el paspartú.

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Ni los expositores ni el público que asistió a la inauguración estaban familiarizados con el lugar. Por primera vez, muchos traspasaron una de esas fronteras internas que constituyen la capital entrerriana. El propio Villarraza dice que antes de la muestra, «no conocía el lugar» e ilustra que «cada vez que quería llegar me equivocaba. Primero fui a Puerto Nuevo, después al Puerto de la Memoria y recién después entendí que era acá».

Por su parte, Vitali contó que él sí «conocía el Centro Comunitario con su museo barrial donde se enseñan oficios como herrería, carpintería, peluquería, corte y confección, cerámica, pintura y decoración. Entonces, vinimos con Raúl y nos encontramos con la coordinadora Estefanía Herrera que nos recibió con todas las pilas».

Ingresar al antiguo edificio del mencionado Centro es conmovedor. Instantáneamente la curiosidad llama a preguntar por el pasado. También se despierta el impulso de fotografiar, aunque sea con el celular, las fachadas, las aberturas, los ladrillos desnudos, los techos con tirantes de madera, las rejas. Es una suerte de instintivo por preservar ese patrimonio para que no se pierda en la indiferencia.

«Todo esto nos llevó a escarbar sobre la historia de Puerto Viejo. Mi idea fue que la fotografía sea una excusa para acceder al lugar» indicó Vitali. «En el recorrido que hemos hecho durante algunas tardes nos encontramos con montones de historias con un material fotográfico inmenso. Entonces, la idea también es trabajar en ese terreno. Estamos haciendo un registro audiovisual», añadió Betti.

En la noche de este sábado 26, las obras fotográficas fueron acompañadas por canciones de Luciano Mete, la música del Disc Jockey Guantes Amarillos y las caricaturas de los cuatro protagonistas, hechas con tiza sobre un pizarrón, a cargo de Jaimo.

El proyecto nació de reuniones en la que los fotógrafos planeaban editar un libro. Como si fuera una parada en el camino, decidieron hacer la muestra que estará vigente durante una semana. «Anduvimos por diferentes editoriales pero no es fácil dar con una donde la imagen sea tan bonita como queremos. Además, es muy caro. Entonces, en ese ir y venir se fueron dando estas cuestiones de generar otras cosas. La idea del libro sigue flotando en el aire», contó Betti.

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En ese indagar por el paraje se cruzaron con el arquitecto Edgardo «Cochi» Páez, vecino del lugar, que recientemente concretó el libro Huellas de Puerto Viejo. Esa será otra fuente a consultar para conocer sobre una cantera que parece no agotarse nunca en materia de historia compartida.

Entre los testimonios que se pudieron ver en el contexto de la muestra está la Ley de Vagos de 1860 que se conserva enmarcada. Detrás del vidrio se lee que la Cámara Legislativa de Entre Ríos consideró vagos «a las personas de uno y otros sexo que no tengan renta, profesión, oficio u otro medio lícito con que vivir». A ésta, se agregan otras descripciones con sus respectivas sanciones.

El nombre de Josefina Zubizarreta, correspondiente al Centro Comunitario, se debe a una notable maestra de ese barrio que fuera directora de la Escuela Pueyrredón y una referente de la comunidad. En el libro Coloquios de la Comarca se puede leer la entrevista que le realizara el periodista Guillermo Alfieri, en la que queda delineado el semblante de una mujer comprometida con la gente y el lugar.

Los realizadores también fueron inspirados por la bohemia que supo declarar la soberanía de ese estimado territorio. El acto de independencia tuvo lugar en la Parrilla de Oliva, el 4 de junio de 1932, «en noche memorable y fría», según dejaron sentado. La declaratoria dice así: «Nos los representantes de los horizontes y su jurisdicción declaramos: Que es nuestra voluntad constituir la magna y soberana República de Puerto Viejo, cuyas armas y atributos heráldicos constan estampados en la presente. Con plena hegemonía sobre su amplitud territorial, aguas adyacentes, claro de luna, salidas y puestas de sol y otras varias yerbas propias de la región, comprometiéndonos a defenderla y elevar su nombre sobre la faz de la tierra y en todo el ámbito de las constelaciones. Por todo eso proclamamos: 1- La integridad territorial del nuevo Estado y su absoluta autonomía respecto de las demás naciones del orbe. 2- Fijamos su capital, sede de las autoridades de la República, en la casa de calle Nicaragua 209 en pleno riñón de Puerto Viejo. 3- Regístrese, publíquese y archívese. – Amén». Entre los firmantes estuvieron Manuel Marchese (pintor), Reinaldo Ros, Silvano Santander, H. Santángelo Cánepa, Amaro Villanueva, Virgilio Echagüe, Vicente J. Federik, Segundo A. Villanueva, Carlos O. Pra (fotógrafo) y unas 15 firmas más, según reproducción de artículo periodístico de 1937 del diario La Comarca con motivo del quinto aniversario de la República.

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Como señalan los fotógrafos, el epicentro de sentido donde decidieron mostrar su producción está ubicado cerca de la Bajada de Los Vascos, de la pista de skate, de la plaza Petit Pisant, de la cisterna de Patriarca y Corsiglia, de la vieja Coceramic, del arroyo Antoñico, de los clubes costeros, de uno de los ríos más grandes de América. El museo barrial que allí funciona está abandonado y sería bueno que pueda ponerse en valor para que los paranaenses no pierdan la perspectiva histórica que condensa.

Audios No se podrán ver desde este lunes 29 hasta el viernes 2 de noviembre de 14 a 18. Además de experimentar la propuesta estética puede ser la oportunidad de traspasar una de esas barreras implícitas que atraviesan la comunidad.


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Comentarios (2)
  1. Raquel Costa dice:

    Muy buenísima idea!!👍y felicito a todos los involucrados predispuestos a preservar y expandir los aspectos culturales de la ciudad que han caracterizado a Parana por muchos años!! 👏👏👏🙋‍♀️

  2. Marta García Névez dice:

    Excelente texto Franco Giorda. Felicitaciones a los expositores muy buena muestra fotográfica y agradable inauguración.

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