18 de abril de 2019

Postales ruteras ¤ 3

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Un desvío por un camino de tierra hacia el norte de la Ruta 18, a los veinte kilómetros de Paraná, conduce a dos espacios privados denominados sencillamente 1° y 2°, en los que se puede pasar el día o acampar a metros del arroyo Espinillo. Con la reposera en la arena o mojarreando con los pies en remojo se puede pensar que Entre Ríos es eso: agua que corren entre pequeñas barrancas y una galería frondosa que refresca del calor estival. Pero la imagen también miente: a los pocos metros hacia uno u otro lado del Espinillo comienza el desmonte y el desierto verde con su sol implacable y sus baños de agrotóxicos que las lluvias enjuagan hacia el mismo arroyo en el que juegan los gurises.

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