Pasión por las películas

TEXTO FRANCO GIORDA

FOTOGRAFÍAS LUZ RUCIELLO.

¤ Especial FICER ¤

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En la primera jornada del FICER se proyectará Un cine en concreto de la directora uruguayense Luz Ruciello. Este documental cuenta la historia de Omar Borcard, un albañil cinéfilo que construyó un cine en su propia casa. Se trata de una historia de amor por las películas en la que su protagonista se sobrepone de una manera increíble a condicionamientos y dificultades.

La realizadora, oriunda de Concepción del Uruguay, se fue a vivir Buenos Aires hace 20 años para estudiar y trabajar en imagen y sonido. En una de sus visitas a la provincia, paseaba por las calles de Villa Elisa y divisó un cartelito con la palabra «Cine». Lo tuvo que leer dos veces porque podría haber sido el de un kiosco. La curiosidad la llevó a golpear la puerta. Esa fue la apertura al mundo en el que habita Omar Borcard, el obrero de la construcción que levantó con sus propias manos, en la planta alta de su vivienda, el Paradiso.

Omar adquirió el amor por las películas en su niñez. Afectado por el asma y obligado por la pobreza a trabajar de canillita, encontró en el cine no sólo un alivio sino la felicidad misma. En la semana, juntaba las monedas para sumergirse los sábados en uno de los mejores lugares que existen en el mundo: una sala de proyección.

Su pasión infantil siguió intacta y de grande se propuso construir su propio cine. Además de hacer la estructura edilicia, el constructor tuvo que conseguir butacas, proyector y pantalla. Detrás de cada uno de esos elementos se despliega una historia notable que es narrada en diferentes momentos de la producción audiovisual de Ruciello.

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Conseguir las películas fue otra odisea. Omar viajó por primera vez a Buenos Aires para contactarse con las distribuidoras. Allí se llevó una desilusión: descubrió que el cine no era sólo amor sino también una industria y un negocio. La inauguración del Paradiso fue en 2000 y desde entonces funciona con intermitencias. Los períodos de actividad y recesión están dados según los vaivenes económicos del país.

Las entradas no son el único sustento del proyecto sino que sus amigos-espectadores organizan festivales, recitales, rifas y bonos contribución para sostener un espacio donde mirar, reunirse y experimentar la alegría de la belleza. Si lo señalado parece poco, la historia tiene un giro inesperado del cual mejor no decir nada porque lo correcto es verlo en la pantalla.

Por su parte, Luz tuvo que librar otra lucha por documentar la aventura de Omar. Concretar la película le llevó varios años de dedicación. La falta de presupuesto hizo que debiera recaudar fondos a través de Ideame, un sistema que conecta a emprendedores que necesitan financiar sus ideas y a colaboradores que aportan diferentes sumas para ser parte de la iniciativa y recibir una recompensa a cambio.

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170 Escalones preguntó a la directora sobre el proceso de exhibición luego de su estreno en Argentina en el Festival de Mar del Plata del año pasado. «La película ha sido seleccionada en 19 festivales hasta ahora, cosa que es muy reconfortante dado el panorama deplorable del circuito de exhibición argentino y sus políticas liberales que no cuidan la cultura local» respondió.

Luego, agregó «yo sola hago este trabajo. Escribo a los festivales preguntando si pueden ver el trailer y leer la sinopsis, si están interesados, la cosa avanza. Unas cuatro veces se han contactado con nosotros directamente con el interés de exhibirla. Esta parte del proceso implica un trabajo de mucha oficina y es importante porque si la peli no se ve, es frustrante. Hacemos cine para mostrarlo. Todos los espacios culturales son fundamentales para que una sociedad tenga la oportunidad de reflexionar, de identificarse o definirse».

Por otra parte, en relación a cómo ve la película a medida que transcurre el tiempo, sostuvo «Un Cine en Concreto simboliza para mí una larga etapa de crecimiento personal. Me costó mucho, muchísimo, terminarla. En mi caso, tuvo que pasar el tiempo para ganar perspectiva y comprender procesos, sobre todo internos y personales. Es mucho 9 años, que fue lo que me duró todo, pero sin embargo haberla terminado hizo que rejuvenezca en mí el espíritu de hacer, y gracias a Omar, de hacer siempre y a pesar de todo».

La película se podrá ver este miércoles 17 a las 19:15 en la sala Verónica Kuttel de La Vieja Usina (Gregoria Matorras de San Martín 861). El público podrá dialogar con Omar ya que fue invitado especialmente a participar del Festival Internacional de Cine de Entre Ríos.

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