Paraná esténcil • 8

 

Paredes que no callan la impunidad policial y judicial: Héctor Gómez y Martín Basualdo están estampados en el centro de la ciudad, en el Puente Blanco y en los barrios. Pero Héctor y Martín no están entre nosotros desde la mañana del 16 de junio de 1994, cuando se los vio con vida por última vez, hace 24 años.

«Los fusilamientos perpetrados por las fuerzas de seguridad que se presentan como falsos enfrentamientos, la aplicación sistemática de torturas a detenidos legal o ilegalmente, y las facultades policiales para detener personas arbitrariamente, son las tres modalidades básicas de una forma represiva que tiene por objetivo imponer el control social sobre las grandes mayorías que deben ser disciplinadas para que acepten, como natural, su subordinación a la clase dominante… Esta forma represiva se caracteriza por estar dirigida, sin otro criterio de selectividad que la pertenencia de clase, a los sectores más vulnerables de la sociedad, a los más pobres y, entre ellos, a los más jóvenes, que son, además, su mayoría. Ese criterio de selección es analógico a la selectividad del sistema penal en su conjunto, también dirigido a disciplinar, preventivamente, a quienes objetivamente están interesados en cambiar el estado de cosas y, por lo tanto, potencialmente, representan un riesgo para el sistema», escribe María del Carmén Verdú en Represión en democracia. De la «primavera alfonsinista» al «gobierno de los derechos humanos» (Herramienta Ediciones, Buenos Aires, 2009).

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