Ovejas negras y presupuesto esquilado

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

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«A ver a ver, quién dirige los salarios, si docentes y estudiantes, o el Fondo Monetario».  El cantito crecía con el encuentro de las columnas llegadas desde las facultades de Educación y Trabajo Social de la UNER a la puerta de la sede de Ciencias Económicas, en Urquiza y La Rioja.  Los manifestantes tomaron la calle con sus banderas, bombos, carteles pintados a mano y, varios de ellos, con caretas de ovejas negras. «La educación no se negocia»; «Yo estudié en la pública»; «Luchamos por una UNER autónoma, popular y democrática», se veía en las proclamas alzadas. La cita estudiantil respondía a la invitación para el «Análisis de la situación presupuestaria de la UNER» que brindarían esa tarde del lunes 27 el rector, Andrés Sabella, y el secretario económico, Juan Manuel Arbello, en el aula magna en la que el rector juega de local.

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El recinto académico se vio desbordado de público. Hubo que abrir las puertas-ventanas laterales para que aquellos que no pudieron entrar se amontonaran en las aberturas. Otros decidieron seguir las disertaciones por streaming desde el canal de la universidad. Antes del acto formal —convocado por la Asociación Gremial de Docentes Universitarios (AGDU) y el Movimiento Nacional Reformista (MNR)— las ovejas negras ingresaron con sus carteles y se situaron al frente, sobre el escenario. El sonido de un violín en vivo introdujo en la lectura de un documento que luego le entregaron a Sabella en mano. Entre exigencias varias (desde la anulación del acuerdo con el FMI hasta la consideración de les trabajadores de las fotocopias como tales), demandaron al rector y al Consejo Superior de la UNER «la convocatoria inmediata de una Asamblea Universitaria para discutir la emergencia y avanzar hacia la democratización efectiva de nuestras casas de estudios». También solicitaron financiamiento para poder viajar a la marcha federal educativa de esta semana en Buenos Aires, con un mínimo de cien lugares a ser administrados por las asambleas. «Es vital para todes nosotres participar de esta medida nacional para seguir visibilizando la lucha contra el ajuste, el retroceso en políticas universitarias y el recorte al sistema de ciencia y técnica por la intención de avance hacia la mercantilización de la universidad pública», dijeron. «Porque somos herederos de los reformistas del 18, de las consignas del Mayo Francés, y porque reivindicamos la unidad obrero estudiantil del Cordobazo; porque los dolores que nos quedan son las libertades que nos faltan, es por esto que les estudiantes organizades decidimos abandonar una posición defensiva y pasar a una ofensiva que luche por una universidad pública, gratuita, de acceso irrestricto, laica y feminista para les trabajadores y absolutamente todo el pueblo», concluyó el texto de las asambleas de Trabajo Social y Ciencias de la Educación. Luego de un cerrado aplauso, las ovejas se retiraron acompañadas por el violín. Durante un rato los bombos dieron cuenta de su rítmica presencia en el exterior del edificio, donde hubo una asamblea interfacultades que se extendió hasta el anochecer y que decidió marchar el jueves 30 hasta casa de gobierno.

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Mientras tanto, en el aula magna, los contadores Sabella y Arbello presentaban los guarismos del presupuesto. Sobre las partidas que bajan desde el ministerio, el secretario económico indicó que se generó mucho ruido y sospechas en el sistema universitario de que el gobierno nacional intentaría subejecutar el presupuesto ya que no autorizó noviembre y diciembre, como lo hace usualmente a esta altura del año. «La universidad hoy puede seguir porque tenemos espalda y tranquilidad, entre comillas, en lo financiero», planteó Arbello. Aseguró que no se dejarán de pagar servicios ni de abrir las facultades. «De forma de no afectar individualmente facultades, lo que hemos decidido es hoy tener el pie sobre el freno en la ejecución de partidas de construcciones, mantenimiento edilicio, fondos para equipamiento de laboratorios, fondos para equipamiento informático», anunció el secretario, en espera de la transferencia de los recursos de noviembre y diciembre. Los atrasos financieros se agravan con la situación inflacionaria, el incremento en tarifas y la fluctuación cambiaria: «Podemos finalizar el año pero esto no es gratis, implica no poder reforzar distintos equipamientos y pedidos», comentó Arbello.

«La charla de hoy tiene que ver con intentar brindar claridad conceptual respecto a cómo se maneja el presupuesto en la universidad, como se administra el presupuesto público», le comentó Sabella a 170 Escalones. «La universidad tiene distintas alternativas para que la actividad pueda desarrollarse con la mayor normalidad posible, pero obviamente que esas alternativas no son las más convenientes ni las que quisiéramos tener que tomar llegado el caso», aclaró en relación al plan B de reasignación de recursos y echar mano a los ahorros. «De no haber refuerzo presupuestario para las partidas de energía eléctrica, combustibles y otras que han tenido incrementos significativos, sumado a la posibilidad de no ejecución de la totalidad del presupuesto universitario, haría que tengamos que reorientar otras partidas para poder cubrir gastos corrientes», confesó el rector. «Esta situación, indudablemente, no se puede sostener en el futuro», agregó. Consultado por las tomas en dos de las nueve facultades de la UNER, Sabella destacó que «Desde la gestión respetamos la libertad de los distintos actores de la comunidad universitaria; respetamos la autonomía de las distintas casas de estudios de la universidad. Creo que de alguna manera refleja la honda preocupación que hay en el movimiento estudiantil que ante la situación socioeconómica actual se ve seriamente afectado. La Universidad Nacional de Entre Ríos se caracteriza por tener un muy alto porcentaje de alumnos de primera generación de universitarios y un alto porcentaje —cerca del cincuenta por ciento— que son del interior. A estos estudiantes les está siendo muy dificultoso poder permanecer en las sedes donde están sus facultades para seguir los estudios. Está probado que cuando se generan situaciones de crisis de cierta envergadura la universidad pública pierde muchos alumnos. El movimiento estudiantil y sus acciones responden a esta preocupación».

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Afuera, sentados o de pie sobre el asfalto, con los bombos en reposo, estudiantes y docente de varias facultades continuaban de asamblea, activando la levadura de la lucha y la resistencia.

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