11 de diciembre de 2019

La permanencia de Asiaín

TEXTO FRANCO GIORDA

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Las películas cumplen el deseo humano de mantener vivas a las personas a través del tiempo. Las imágenes rompen, en un arrebato glorioso, las leyes naturales y actualizan una presencia, un rostro, un espíritu o una mirada que ya no está entre los mortales. Esa ilusión renueva el recuerdo para conectar con seres que han pasado por la tierra y, por un motivo u otro, son traídos al presente a través de las representaciones del cine.
El artista Carlos Asiaín (1939-2018) ha sido motivo de más de una producción audiovisual, las cuales permiten recrear, de alguna manera, el aura de su obra y de su modo de vivir que también fue una forma de arte. Los trabajos audiovisuales referidos son el de Alejandro Marín, próximo a estrenarse, y el de Javier Solari, realizado en 2007. Ambos eligieron por título de sus realizaciones el apellido del artista. Es que la sola sonoridad de la palabra «Asiaín» carga con un poderoso sentido en esta parte del mundo.
Precisamente, a un año de su muerte, se evocará la figura Carlitos a través de la proyección del nuevo trabajo dirigido por Marín. Este documental, estructurado a partir de las últimas entrevistas realizadas al plástico por el propio realizador reconstruye parte de su recorrido y su sensibilidad. Sus memorias, su obra, su lenguaje y sus ideas dan forma a la pieza.

 

 

En el audiovisual, el artista habla, con su personalísimo devenir, de los temas que lo conmovieron: la artesanía, los lugares por donde anduvo, la lectura, la infancia, el dibujo, sus amigos, sus creencias o la muerte. Además, se lo puede ver dibujando entre sus elementos, su música y su colección de objetos recopilada a lo largo de su vida y asociada a diferentes sentidos de la tierra.
Completan el perfil, una selección de imágenes tanto de archivo como contemporáneas de lugares y personas que confluyeron en Carlos. Un trío de voces allegadas y conocedoras de su trabajo dan testimonio de una personalidad libre que convirtió sus días en un legado; son la escritora Graciela Pacher; el arquitecto, docente y crítico Marcelo Olmos; y el artista Rubén Ballesteros quienes aportan sus perspectivas.
La producción tuvo su avant premiere para la prensa en la oficina de Comunicación del Concejo Deliberante de Paraná el viernes 14 de noviembre. En ese ámbito, el secretario del parlamento local, Daniel Lendaro, le entregó al realizador un diploma con la declaración de interés aprobada por el cuerpo deliberativo de la capital entrerriana.
En ese marco, el guionista de la película, Julián Stopello, sostuvo que estas obras permiten a la sociedad paranaense narrarse a sí misma y contar su propia historia a través de sus referentes culturales.
El Asiaín de Marín se podrá ver este miércoles 20 de noviembre en la Casa de la Cultura (Carbó y 9 de julio) en una doble función (a las 20:30 y a las 21:30), organizada por el Relámpago Verde. La entrada es libre con aporte a la gorra. Habrá servicio de cantina de Parientes del bar.

 

 

La mirada de Solari
Hace 12 años, el artista Javier Solari también había realizado un retrato audiovisual de Asiaín donde éste cuenta episodios autobiográficos desde una memoria poética y melancólica. La recordada poeta y actriz, Stella Berduc, junto a Ballesteros aparecen en escena para dar testimonio de su personalidad ultrasensible. «Los convoqué porque fueron personas cercanas a él y me atraían sus puntos de vista e historias. Yo no quería tampoco tanta gente; me interesaba centrarme en Carlos y en su mirada del mundo. No quise hacer una biografía, sino más bien exponer lo que él contaba en las reuniones, su poesía al narrar, al opinar y al recordar. Registrar cosas que salían en la sobremesa, con el encanto y la profundidad que Carlos tenia para decir. Su magia y elegancia. Mientras lo hacía, me iba dando cuenta que el hilo no me importaba porque Carlos carecía de uno. Fue un registro de su especial manera de utilizar el arte y el lenguaje», contó el realizador.

 

 

Además de la dirección, Solari estuvo a cargo de la cámara, la música y la edición. Su producción dura poco menos de 50 minutos. La primera escena está disponible en su canal de youtube. En su momento, fue proyectada en La Hendija y también fue mostrada en 2015 una de las funciones que el Relámpago Verde organizaba en el Club Español.
Solari dijo a 170 Escalones que con Carlos «compartimos charlas, visiones sobre el arte y la vida, el humor y la admiración por distintos artistas, escritores, etc. También muchas comidas, whiskys y sobremesas. Yo quise registrar eso, porque era algo mágico, que no quería que se perdiera. Carlos era único».
Esa singularidad construida a partir de su búsqueda estética y humanista es la que ha vuelto a Asiaín motivo de evocaciones por parte de diferentes generaciones que lo mantienen presente.

 


Además de los registros audiovisuales, Asiaín ha sido largamente aludido en textos y notas. Entre otros, al momento de su fallecimiento, escribieron piezas memorativas para este medio Horacio Lapunzina y Gloria Daneri.

 

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