18 de diciembre de 2018

La cultura emerge debajo del puente

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS FRANCO GIORDA

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Un despliegue notable de expresiones artísticas tiene lugar en el parque Urquiza, en la zona del Puente de los Suspiros. La propuesta que comenzó el sábado y continúa este domingo 18 consiste en la utilización del espacio público como plataforma de manifestaciones de diverso carácter. Se trata del Encuentro del 4.º Tipo organizado por Antílope, cooperativa de trabajo cultural.

La propuesta abre los sentidos a experiencias estéticas y participativas en medio de los árboles al tope de las barrancas. Los organizadores eligieron metáforas espaciales para describir el viaje perceptivo como «abordar la nave» o ser «abducidos» hacia «la cultura emergente de la región que nos orbita».

Ante todas las adversidades que se puedan enumerar, triunfan la autogestión y «un deseo fuerte» por concretar un proyecto que combina libertad creativa, una postura definida ante el panorama contemporáneo, camaradería y diversas sensibilidades humanas que se plasman en esta parte del mundo.

Sobre el territorio elegido, los organizadores sostienen que «quisimos revisitarlo, descubrir sus rincones y volverlo un escenario de artistas y proyectos emergentes, activando trabajo cooperativo y colectivo».

Por uno de los escenarios, bien iluminado y con un sonido claro y equilibrado, pasan agrupaciones y bandas de música que tocan desde aires folklóricos y candombe hasta rock distorsionado y pesado, sin dejar de lado el rap o el ska. Según gustos y pertenencias, los públicos se reúnen frente a los músicos.

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En paralelo, varias intervenciones modifican el sentido del espacio. El grupo de Artistas para el pueblo tomó la pared de «la olla», donde los bikers de los 90 hacían sus pruebas, para pegar afiches y pintar esténciles bajo el título Lo que el río nos dejó. A su vez, otras propuestas, ofrecen la posibilidad de la escritura: en Habilitar la palabra de Ekaterina Gelroth se pueden pintar textos sobre el asfalto; en la obra de Lía Grimaldi denominada En tensión se invita a dejar una palabra en un entramado textil, similar a una tela de araña, montado entre los árboles y el suelo; y, en A quien corresponda del Grupo Flotantes, el convite consiste en realizar una nota dirigida a los burócratas del sistema.

170 Escalones dialogó con los integrantes Antílope que coordinan el Encuentro. Entre otras consideraciones, Sergio Otero indicó que entienden a la «cultura emergente» como «lo que no está instaurado en algún circuito. Lo que vemos que está empezando a surgir desde un contexto. Por ejemplo, trabajamos con algunos tópicos y curamos el contenido de acuerdo a esos tópicos» y agregó «el proceso de gestión te demanda un proceso muy diferente a la curaduría. Establecer los tiempos para eso es complejo. Te doy un ejemplo, empezamos a tirar propuestas para la grilla y nos dimos cuenta que faltaba presencia femenina. A partir de eso, surgió pensar el resto del contenido a partir de un contexto y de una postura política».

Los promotores de la idea, destacan también que son asistidos por grupos que colaboran en cuestiones como la comunicación, el registro, la técnica, la coordinación de los escenarios y de los espacios de formación.

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El punto de referencia del territorio elegido es la pasarela almenada, obra de Santos Domínguez y Benguria, a cuyos lados se desarrollan las actividades. A la edificación se adosaron luces coloridas e intermitentes que renuevan su aspecto. Sobre el asunto, Otero afirmó que «en primer lugar, se vio cómo se lo intervendría en términos de un patrimonio histórico de la ciudad que está descuidado y dejado. Se hizo un trabajo muy minucioso para no meterle mano a la estructura. Para esto se acercó una compañera de la Facu, Victoria Tolisso, con una idea de intervenir. Ella tiene mucha inclinación sobre lo urbanístico y trabaja en una empresa donde venden artefactos de iluminación. Vinieron, les contamos la propuesta y se coparon para llevarla adelante. La verdad es que estamos chochos en ese sentido».

Esta tercera edición del Encuentro incorpora nuevas instancias de cruce y formación en diferentes ámbitos de la ciudad. Animación sociocultural, teatro espontáneo, software y cultura libre, danza y candombe fueron algunas de las disciplinas elegidas para socializar sus especificidades.

Las artes escénicas se despliegan en la danza y las acrobacias aéreas. A su vez, emprendedores del diseño, agentes culturales, fanzineros, libreros, artesanos y cocineros tienen sus sitios por donde los asistentes circulan, charlan e intercambian. Sobre la convocatoria a los feriantes, Rocío Fernández Doval, señaló que «el concepto de lo emergente también funciona dentro de lo que es la feria. Ahí surgieron un montón de entendimientos que nos interesan relacionados a la agroecología, al cuidado del medioambiente. También hay diseño y trabajo editorial plasmado a partir de lo emergente”.

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A uno de los flancos de la calle, está montada una carpa donde tienen lugar sets electrónicos con intervenciones visuales que predisponen a sumergirse en los sonidos y los colores del tecno.

Sobre el financiamiento, Simón Fischbach, dijo que «primero quiero manifestar que con el Feicac (Fondo Económico de Incentivo a las Culturas, las Artes y las Ciencias de la Municipalidad) tuvimos una mala experiencia. Salimos seleccionados dentro de los ganadores pero nos adjudicaron el 20% de lo que habíamos pedido como mínimo para hacer el festival. Al conocer ese resultado nos determinó una urgencia en la gestión de dinero. Gestionamos con el CFI un subsidio para el festival. Con eso bancamos el sonido, el registro, el diseño y el alquiler de la carpa. Luego gestionamos con el ministerio de gobierno un subsidio para adquisición. Con el Concejo Deliberante estamos gestionando otro subsidio de 30 mil pesos. Por todos lados, estamos tratando de cubrir los distintos frentes».

Dentro del presupuesto está contemplado el pago de un caché simbólico de 500 pesos a cada uno de los artistas. La idea de los gestores es promover la profesionalización o la consideración del trabajo.

Sobre el funcionamiento cooperativo, dicen que es «la plataforma acorde a nuestros objetivos para tener recursos para esto y otras ideas que queremos llevar adelante. Nosotros decimos que somos como un laboratorio de ideas porque todo el tiempo estamos tratando de ver qué es lo que hace falta, qué es lo que queremos mostrar. En esta edición, intentamos que la cooperativa se abra y que la gente que esté interesada se acerque», indicó Otero.

Por último, una nota distintiva merece el diseño gráfico, las ilustraciones y las animaciones utilizadas en las redes para divulgar las diferentes instancias de las jornadas. La cobertura de las acciones se puede seguir por las historias y fotografías que son compartidas en Instagram por los encargados de la comunicación de este encuentro, único en su tipo.

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