La ciudad revelada

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TEXTO Y FOTOGRAFÍAS MARIANA MELHEM*

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A propósito de la muestra denominada La ciudad revelada, microhistorias fotográficas de la Paraná moderna (1880 -1950),** realizada por el Museo Histórico de Entre Ríos Martiniano Leguizamón y la cátedra «Comunicación y Conocimiento» de la Licenciatura en Comunicación Social de la Facultad de Ciencias de la Educación (UNER), surge una serie de preguntas y reflexiones acerca de la vida y la forma urbana de Paraná en el período comprendido. Estas consideraciones, que tratan de oponer positivo-negativo como en las fotografías, no pretenden ser una conclusión, sino asumir el desafío de la interpelación, pensándonos como habitantes de Paraná, herederos y constructores de la ciudad.

Ante nuestros ojos emergen imágenes seductoras que provocan la imaginación y nos invitan a observar con detenimiento para poder reconocer algún sitio que nos parezca familiar o alguna personalidad renombrada. En este contexto percibimos personas con atuendos particulares, calles adoquinadas y huellas de tranvía, fragmentos de edificios conocidos, esquinas que nos desorientan; recuerdos de obreros y obreras, de clases sociales, de oficios desaparecidos, de arquitectos de traje y albañiles con bombacha y pañuelo construyendo la Biblioteca Popular, nacida del aporte de una asociación. La escuela, niños estudiando y niños trabajando, maestros egresados de la primera escuela Normal del país –un pasado glorioso para algunos, pero ocultable para otros– y el mismo fotógrafo Cirilo Pinto de entrecasa.

En la búsqueda de alguna clave que ayude a comprender los orígenes y el decurso de una ciudad sin fundación, emergen junto con los primeros planos de la ciudad los relatos de los cronistas modernos: César Blas Pérez Colman y sus publicaciones sobre la historia local, Alfeo Zanini en Páginas de oro, Cesáreo Bernaldo de Quirós pintando Puerto Viejo, un irreverente Nicolás Jozami escribiendo Poemas a las cosas de la calle sucia, Cirilo Amancay Pinto y González Acha en fotografía.

A través de ellos descubrimos el espacio público: la esquina, la plaza, el parque, la vida al aire libre, la iluminación urbana, las protestas y las celebraciones; personajes, actividades y escenarios: héroes de batalla posando junto a los héroes en el mármol y el bronce, la Feria Agrícola desarrollada en el predio del Hospital Público todavía en construcción; los inmigrantes y sus espacios de socialización y cooperación; la industria, el comercio, el mercado de abasto; sistema de medidas y pesos.

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¿Cuál es esa esquina cuyo edificio de tres pisos alcanzo a reconocer a través de sus ornamentos? Busco otras imágenes y descubro que se trata del Hotel Plaza antes de modificar su planta baja para alojar comercios.

¿Qué lugar es ese frente a la que fuera la casa del presidente en tiempos confederales y donde luego se construyó el nuevo edificio del Correo? Parece un comercio, su fachada tiene una publicidad de cigarrillos pintada y un escudo, y en la puerta hay mucha gente. De pronto recuerdo que es imposible encontrar sus huellas, porque calle 25 de Mayo era más angosta y hubo que ceder parte de lo edificado para que su ensanche dé paso al automóvil, cerca de 1970.

La imposición de la nomenclatura a las calles 25 de Mayo y 9 de Julio para celebrar el centenario es, quizá, una forma de construir el mito fundacional de la Nación Argentina, mientras el Monumento al Capitán General Justo José de Urquiza y la honra a sus combatientes nos vuelve a posicionar como protagonistas de esa historia épica.

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Entre la gloria de la capital confederal y la naciente ciudad burguesa de inmigrantes que vuelve a ser centro de referencia provincial a partir de 1883, ¿qué proyecto continuó y cuál prescribió?, ¿cuánto permanece de esa ciudad que se nos revela a través de estas fotos?

La indómita naturaleza de vegetación achaparrada y espinosa, de topografía escarpada y surcada por arroyos, lucha contra el orden de la cuadrícula y las torres reloj erguidas como panópticos.

Mientras, un periódico reza «Sálvese Vd. también», prometiendo la mágica curación de dolencias físicas mediante el uso de un aparato eléctrico que comercializa un médico desde la Capital Federal: «Miles de hogares antes desgraciados hoy son felices gracias al gran remedio de la Naturaleza, La Electricidad». Descubrimos que la tecnología siempre tuvo un lugar central en los hogares modernos como criterio de distinción o de pertenencia social, más aún si la promoción llega desde Buenos Aires.

Resulta tentador pensar «¿Qué se nos revela y contra qué se rebeló?». Pero ese es un juego que deberá transitar cada participante de estas microhistorias locales, es una invitación a observar lo que día a día se nos devela en cada rincón de la ciudad.

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*Mariana Melhem es arquitecta y delegada de la Comisión Nacional de Monumentos, Bienes y Lugares Históricos.

**La muestra La ciudad revelada, microhistorias fotográficas de la Paraná moderna (1880 -1950) puede verse en el Museo Histórico de Entre Ríos Martiniano Leguizamón (Buenos Aires 296, Paraná) hasta el 1.° de diciembre.

 

 

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