24 de mayo de 2019

La caravana por Entre Ríos

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

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La cultura comunitaria es algo a construir en un entramado de redes. Expresada en la bienvenida local a los integrantes de la caravana del 4to Congreso de Cultura Viva Comunitaria, la frase resume el espíritu del encuentro itinerante y de los debates que allí se plantean. El paso por Paraná de este movimiento con más de 300 integrantes de 17 países tuvo su parada principal el martes 14 de mayo a orillas del río, en Bajada Grande.

«Este congreso retoma las viejas formas de trashumar para tomar contactos con las diversas realidades», comenta Ricardo Rodríguez, congresista e integrante de la Biblioteca Popular Caminantes de Paraná. Con el lema #Territorios para el buen vivir, el congreso se desarrolla entre el 10 y el 17 de mayo en Argentina: comenzó en Mendoza, pasó por San Francisco y luego de Entre Ríos habrá un cierre en Buenos Aires. El objetivo es visibilizar las expresiones culturales independientes y autogestivas, promoviendo una ley nacional que apoye a estar organizaciones.

 

 

En Bajada Grande, luego del almuerzo en una gran carpa frente al Paraná -cuyo caudal no deja de asombrar a los visitantes de lejanos territorios secos-, se armó un fuego y una ronda de inicio de actividades en el litoral. La diversidad de los grupos que componen el congreso es lo que aporta el colorido y contenido a los debates, que ocurren en los llamados «círculos de la palabra».

«Mi misión fue simplemente la de darles la bienvenida y un pequeño mensaje de amor entre pueblos hermanos, ya que la mayoría acá son descendientes de pueblos aborígenes de varios países», le dice a 170 Escalones Blas Jaime, último chaná parlante. «Esto es parte del llamado de los ancestro que están viniendo desde México y otros países a decirnos que salgamos de la sombra, a que sepan los blancos que existimos todavía y que de alguna manera nos ayuden a formar nuestros pueblos nuevamente. Acá, por ejemplo, los chaná como pueblo no existimos, aunque sabemos que somos muchos y estamos desperdigados», agrega Blas, de 86 años.

 

 

La impronta de los pueblos originarios es fuerte, pero también están los grupos de teatro, música, danza, medios alternativos, centros culturales, educativos y bibliotecas. Divididos en once temas, los círculos de la palabra se conformaron con los viajeros y los locales, que se ponen al tanto y enriquecen estas discusiones que se van sintetizando de cara a la elaboración de un documento final del congreso. Repartidos en el predio al final de Larramendi y Estrada, dentro de la carpa, en las mesas de cemento, debajo de los árboles o al borde del curso de agua, las diferentes grupalidades intercambiaron ideas sobre arte, cultura y comunicación; coyuntura latinoamericana; comunicación; infancias y juventudes; pueblos originarios; feminismos, géneros y diversidades; economía; educación; derechos humanos; salud y buen vivir; y organización. La Cultura Viva Comunitaria como eje de construcción y transformación social está en el trasfondo del compartir de todas estas prácticas.

 

 

Los antecedentes del colectivo de organizaciones se remontan a un primer encuentro en La Paz, Bolivia, en 2013, que siguió en El Salvador, en 2015, y en Ecuador, en 2017. La generación de herramientas legales a nivel local, regional y nacional para resguardar y apoyar las experiencias resulta un motor importante de este proceso activo.

 

 

En Bajada, los pibes corren detrás de una pelota como casi todos los días, un gurí pasa con su mochila galopando en su caballo y algunos amigos se juntan a tomar una cerveza en el muelle en el que nunca faltan los pescadores. El puesto de las tortafritas tuvo una tarde de felicidad, así como aquellos que se atrevieron a la típica degustación gastronómica. El sol brinda su espectáculo otoñal característico y el ocaso de la luz natural se corresponde con una pausa en las cuestiones tratadas en el congreso. Al día siguiente el encuentro tendrá continuidad dentro del Centro Cultural y de Convenciones La Vieja Usina, con visitas a proyectos comunitarios en Paraná (Humedales, Casita de los Gurises del Barrio Mosconi, Biblioteca Popular Caminantes), Villaguay (Escuela Popular Charrúa Etriek y Radio La Redota), Colón (Circuito Cultural del Río Uruguay: Centro Cultural La Fragua, La Botica, Fundación Arbolar, Radio Sapukay) y Victoria (Taller Flotante). Este paraje litoral pasó a formar parte, de esta manera, de este amplio camino colectivo, festivo y ambulante que tiene como horizonte la construcción de territorios para el buen vivir.

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