15 de diciembre de 2018

Furia y festejo

TEXTO Y FOTOGRAFÍAS FRANCO GIORDA

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El colectivo de «travas, maricas y tortas en lucha» marcó un hito este viernes por la noche. La Mostra Varieté, encuentro realizado para aportar al Fondo de Emergencia Travesti-Trans, estuvo repleto de gente que festejó la disidencia y se manifestó contra el patriarcado. También fueron puestas en cuestión, con notable alegría, las alienaciones de la heteronormatividad e, incluso, del capitalismo. «La revolución será trava», dijo al micrófono Keili González, una de las principales activistas de la causa, en un momento pico de la fiesta.

«Nos encontramos todes para transformar el dolor en lucha, furia y deseo», manifestaron desde la organización. El dolor mencionado hace referencia a la restricción que padece esa comunidad para acceder al trabajo formal, a la vivienda y a la salud. «Reclamamos el acceso al taVajo», fue una de las consignas con provocadora aberración ortográfica.

La herida relatada no amedrenta a travestis y trans que con sus voces y cuerpos empoderados lograron sintetizar el reclamo de sus derechos junto al libre ejercicio del goce. Esa combinación explosiva (que alcanzó puntos de alta diversión) seguramente trascenderá el momento y seguirá detonando en muchos otros lugares.

Dentro de las variedades hubo, arriba y abajo del escenario, música, danza, performance, fotografía, poesía y plástica. La diferenciación entre el público y quienes expresaban su sensibilidad a través del arte no necesariamente fue tajante. Por ejemplo, el canto y el baile eran experiencias colectivas antes que individuales. Al mismo tiempo, los pañuelos verdes de la campaña por el aborto legal estuvieron siempre presentes.

La convocatoria se hizo bajo la leyenda «Orgullo, fuego y furia travesti». En ese marco se proclamó que «ante el abandono y la ausencia de políticas públicas del gobierno, nos organizamos y cuidamos entre nosotres». El encuentro tuvo lugar en Colón 59, sede de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).

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Maca, Iara, Keili y Tania hicieron relucir su identidad de género con canciones, interpretaciones, lecturas y danza. En el uso de la palabra y en sus movimientos se denotaba la voluntad de expresar tanto su íntima sensibilidad como el reclamo de lo propio. También las agrupaciones Danza Combate, Mar de Fueguitos Swing, Lumière-Tribal Bellydance y Las Mojarras pusieron energía y color a la reunión.

En diálogo con 170 Escalones, Keili contó que «cuando reclamamos por la conformación el Área de Diversidad Sexual (en la estructura del gobierno provincial) nos encontramos con que éramos pocas. Por supuesto que había integrantes de la Asamblea de Mujeres pero se pusieron sobre la mesa los limitantes partidarios y también que las cuerpas travas eran el límite del feminismo provincial. Entonces, frente a esa situación decidimos organizarnos para que nuestra consigna sea uno de los temas centrales de esta organización».

El Fondo de Emergencia empezó a constituirse con aportes de quienes conforman el colectivo y está destinado a atender las urgencias que puedan aparecer en cada caso. Una de las razones por las cuales este se constituyó es que varias «compañeras estaban atravesando por el sistema prostibulario y manifestaban que querían dejarlo. Frente a esa realidad comenzamos a organizar eventos, recaudar fondos y poder, frente a la enorme ausencia del Estado, poner un paliativo porque sabemos que esto no les va a solucionar la vida», expresó Keili.

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Marcia, otra integrante del colectivo, dijo que son muchos los problemas que debe afrontar una travesti. Ella puso el acento en las dificultades para acceder al alquiler de una vivienda y en la dura realidad que implica la prostitución, actividad a la que se dedica gran parte de la población trava-trans.

Otro de los temas de la charla fue la salud. «Habiendo una Ley de Identidad de Género no se garantiza, por ejemplo, la hormonización en las prácticas quirúrgicas. Eso es una enorme falencia. Nos hemos reunidos con la ministra de Salud y se comprometió a trabajarlo. Hay médicos comprometidos como Gustavo Terra o Federico Cecci que tiene las intenciones de realizar cirugías para las compañeras. La verdad es que encontramos enormes limitantes porque las autoridades no tienen esta perspectiva de género trava-trans. Cuando yo digo que tenemos una expectativa de vida de 34 años estamos diciendo eso. Hay un problema y por eso hay que interpelar», sostuvo Keili.

En cuanto a los lazos solidarios que se desarrollan dentro de la organización, esta representante del movimiento indicó que «en lo personal, empecé a militar pequeñísima, a los 13 años. En ese momento, no había compañeras en la calle militando. Tuvimos que comenzar a conquistar esos espacios que nos habían sido negados. Encima, generaban repulsión. Los cuerpos de los travas no eran legítimos para memoria, verdad y justicia. En aquel momento, la conocí a Iara repartiendo profilácticos y yo recorría la provincia. Me iba a Chajarí, Ubajay, Concepción del Uruguay, Diamante, Tala, Victoria, Paraná, siendo una niña. Así fui conociendo a las compañeras y nos organizamos. Ahora tenemos referentes en los diferentes departamentos. Así logramos la visibilización de los cuerpos travas como cuerpos políticos».

En la conversación con sus impulsoras, quedaron de manifiesto algunas de las razones que llevaron a la organización de la Varieté. El orgullo de la propia identidad y la conquista de justicia son motivaciones para sobreponerse a un estado de cosas adverso. Además, rescataron el grado de compromiso y la horizontalidad conquistada.

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