En los muros de Valencia

TEXTO PABLO RUSSO

FOTOGRAFÍAS GUSTAVO GERMANO

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Desde este lado del mundo, algunas imágenes que circulan por redes sociales captan nuestra atención. No las podemos ver en vivo, pero la ventanita que ofrece la pantalla nos permite asomarnos a ciertos pueblitos. Por ejemplo, en las calles de Beniarjó, Chelva, Marines, Olocau y Potries (España) tiene lugar el circuito expositivo de la instalación Ausencias y Distancias. Intervenciones urbanas en la Provincia de Valencia, del entrerriano Gustavo Germano. Este dispositivo visual fue planificado desde hace más de un año y puesto en práctica en abril de 2018. Se trata de dípticos fotográficos que conforman las series Ausencias (2006, 2012 y 2016) en relación a los desaparecidos de Argentina, Brasil y Uruguay; y Distancias (2008-2009), sobre el exilio republicano español. En este caso —‌a diferencia de como suelen circular en exhibiciones cerradas‌— las fotografías están impresas en gran formato y pegadas en los muros de los pueblos. «La idea me venía dando vueltas por la cabeza hacía mucho, tenía ganas de hacer esto de pegar fotos, los papeles en la calle. Ya había tenido una experiencia en Búsquedas, con el tema de niños robados, pero quería que tuviera otra escala», le cuenta Germano a 170 Escalones, desde la orilla de enfrente del océano.

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Ausencias y Distancias

Repasemos. Ausencias está compuesta por tres series que trabajan sobre desparecidos por las dictaduras cívico-militares, que fueron producidas en diferentes momentos y lugares: 2006, Argentina (la originaria); 2012 sobre los desaparecidos brasileros, y 2016 con los de Uruguay. «Ausencias se emparenta con lo que fue la Operación Cóndor: una visión de esa magnitud de la realidad regional en el marco de las dictaduras de los años setenta y ochenta, con esa perspectiva más amplia», explica el fotógrafo. Los dípticos exponen imágenes recopiladas de álbumes familiares y, junto a ellas, material fotográfico producido por Germano, quién décadas después regresa a los mismos lugares donde fueron tomadas aquellas primeras instantáneas para, en condiciones análogas, revivir la escena; pero esta vez, con la ausencia del ser querido.

Una muestra permanente de la serie que incluye a los entrerrianos puede verse en el primer piso de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, ingresando por la esquina de Urquiza y Corrientes, en Paraná. La primera exposición de Ausencias ocurrió en Barcelona, en octubre de 2007. Desde entonces, se han producido ensayos en diversas universidades (Colombia, EE. UU., Argentina); trabajos con alumnos que se realizaron en Francia, Rosario, Mar del Plata y La Plata; y parte de la serie ha sido incluida en libros de textos escolares de Brasil y Francia. Otro libro, que compila experiencias en torno a las visitas de estudiantes y docentes alrededor de esos pares fotográficos dispuestos en la UADER, se presentó en 2018, compiladas por María del Rosario Badano, bajo el título Ausencias, una arqueología de las presencias.

Distancias es un proyecto similar dedicado al exilio republicano español que el artista, nacido en Chajarí en 1964, encaró cuando se cumplían setenta años del gran éxodo. «Se habla genéricamente del exilio a partir de la caída de Barcelona. En diciembre de 1938 la gente empieza a huir hacia la frontera con Francia y la salida masiva se da el 5 de febrero de 1939. Hubo otras evacuaciones en 1937 y 1938, por el puerto de Valencia, por ejemplo, y por el norte, por Asturias y el País Vasco cuando cayeron en manos de los fascistas. Este proyecto también plantea un paralelo de imágenes donde tomamos una fotografía de aquella época, antes del exilio; y luego otra, setenta años después, en el lugar donde finalmente fueron acogidos», detalla. La investigación previa para saber cuáles fueron los destinos de este exilio masivo incluyeron a los niños que llegaron a Inglaterra, Bélgica, Francia y la URSS. Desde Francia se dispersaron luego a varios lugares, hubo incluso un barco famoso que organizó Pablo Neruda rumbo a Chile, y una iniciativa del presidente Lázaro Cárdenas por la que se calculan entre cuarenta y ochenta mil los españoles afincados en México. «Este proyecto lo empecé buscando hablar de las víctimas de las dictaduras no solo como en los casos de la desaparición forzada, el asesinato o la represión ilegal, que son las fórmulas más drásticas, sino de otras formas que tienen de eliminar a sus opositores políticos. El exilio republicano español me interesó porque ya hacía unos años que estaba viviendo aquí (desde 2001), y me llamaron la atención dos cosas que lo hacen realmente muy particular: su transversalidad y la duración», señala el autor de la serie. En cuanto a la transversalidad, indica que «el exilio incluye desde empresarios liberales, republicanos, gente del ejército, hasta anarquistas, comunistas; un espectro político y social tan grande que realmente es como media España. Durante la Guerra Civil hubo casi un millón de víctimas, 135 mil están todavía en las cunetas, como se dice acá; es decir que fueron fusilados en las afueras de los pueblos por los franquistas y siguen sin ser identificados. Entonces, en ese marco se da ese exilio, muy transversal política y socialmente». Sobre la duración, remarca que cuando el éxodo cruza a Francia los ponen en campos de concentración que se arman con alambrado en la arena de las playas, en pleno invierno. Unos meses después estalla la Segunda Guerra Mundial, y varios españoles son sacados por el gobierno francés para contener el avance alemán. Los hacen trabajar entre otras fortificaciones, en la famosa Línea Maginot. Muchos de ellos terminan en los campos nazis. «Cuando concluye la guerra, los exiliados están esperando que las democracias occidentales vayan a derrocar al último fascista que queda: Francisco Franco, aliado de [Benito] Mussolini y de [Adolf] Hitler. Pero por intereses geopolíticos lo dejan sobrevivir, y pasan los años y se muere en 1975, en su cama, tranquilamente. Entonces, el tiempo es un elemento crucial. Por eso una de las frases que resume el proyecto es de Tennessee Williams, y dice que “el tiempo es la distancia más larga entre dos lugares”», subraya Germano.

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Valencia

En diciembre de 2017 se concretó el relevamiento de los espacios —‌muros y fachadas, públicos y privados‌— viables de ser intervenidos en los pueblos seleccionados de Valencia. A partir de esa información, se realizó la edición de imágenes, se determinaron los formatos y los contenidos finales. Cada pueblo pasó a tener un relato expositivo propio, a la vez que formó un circuito mayor junto a los demás. El proyecto fue financiado por el Área de Cultura de la Diputación de Valencia, a través de su programa Cultura als Pobles, que desarrolla e implementa actividades artísticas adaptadas a las características y necesidades de aquellas poblaciones que, por su número de habitantes, su lejanía respecto de los grandes núcleos urbanos de la provincia o sus ajustados presupuestos, no pueden disfrutar de una oferta cultural diversa. «Esto vino por un escritor, novelista valenciano, Alfons Cervera, que conoció Ausencias en una muestra en Francia. Coincidimos en una charla y me puso en contacto para poder llevar el proyecto a Valencia», revela.

En cada localidad hay ocho dípticos con un relato diferente, conformado por dos de cada serie de Ausencias y dos de Distancias. «Para ver toda la obra tenés que ver los cinco pueblos. Son cinco exposiciones simultáneas. Hubo varios desafíos: qué tipo y gramaje  de papel utilizar al ser en color, hacer pruebas de impresión, de pegado, ver cómo reaccionaba con la intemperie, la luz, la lluvia… Después, preparar todo y salir con el material y andar quince días por los pueblos, con un promedio de tres días por cada uno, pegando esos doscientos metros cuadrados de papel con cola vinílica», resume Germano. A cada díptico lo acompaña un cartel con la historia. En ese proceso fue trabajando con su compañera, Vanina De Monte, y con el brasilero Luciano Piccoli, quien había estado a cargo de la producción de Ausencias en Brasil y en Uruguay. En Ausencias y Distancias. Intervenciones urbanas en la Provincia de Valencia, la memoria disputa su lugar en las calles, a través de las artes visuales, con los muros concretos como soporte de las obras, y los muros virtuales como propaladores de la experiencia.

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