15 de diciembre de 2019

El salto de un antílope

TEXTO FRANCO GIORDA

FOTOGRAFIAS ANTÍLOPE – DIEGO PARAMO – SERGIO OTERO

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Sobre la cooperativa Antílope se pueden decir varias cosas: es un laboratorio de ideas, un espacio para gestar proyectos, una plataforma abierta a otros grupos, una herramienta para gestionar recursos. Esas definiciones surgieron en la charla mantenida con Simón Fischbach, Rocío Fernández Doval y Sergio Otero. Ellos son el elenco estable de esta iniciativa colectiva que hace dos años se constituyó formalmente para materializar confluencias en torno a diferentes expresiones artísticas.

Rocío puntualiza las razones que los llevan a estar unidos en pos de una idea y una tarea: «uno de los objetivos es hacer emerger una cultura que no está reconocida. Hay también una intencionalidad de que las actividades sean libres y gratuitas. Que el acceso a la cultura sea lo fundamental. Eso es el objetivo de máxima. Después hemos sacado la conclusión de que hay otras cosas que vamos a tener que empezar a gestionar que tienen que ver con juntar un mango para fortalecer nuestras propuestas».

Por su parte, Sergio amplía la idea: «tratamos de balancear; buscamos la sustentabilidad para sostener de manera libre y gratuita algunas actividades, pero por otro lado consideramos que es importante brindar otras alternativas que permitan un ingreso de dinero que no tengan que ver con un subsidio o alguna institución estatal».

La figura jurídica elegida les sirve como respaldo institucional para cumplir con las formalidades necesarias a la hora de llevar adelante las acciones que desarrollan en diferentes ámbitos de la geografía paranaense. Esto ha implicado una específica dinámica de trabajo que han venido sosteniendo con perseverancia. «La cooperativa también tiene su razón en la necesidad de profesionalizar ese trabajo de gestión que llevamos adelante y de generar ingresos», subraya Otero.

El Encuentro del cuarto tipo es el proyecto más reconocible y ambicioso que la cooperativa organiza anualmente. Se trata de un festival gratuito en el que se reúnen durante varios días diversas manifestaciones de la sensibilidad humana. Este suceso tiene lugar en el Parque Urquiza, en la zona del Puente de los Suspiros.

 

Además, han puesto su sapiencia y labor en otras movidas: «En 2017 hicimos El gran ficus que consistió en talleres. Por ejemplo, uno estuvo dedicado al circuit bending, que consiste en la modificación de juguetes infantiles con propósitos musicales a partir de la incorporación de circuitos electrónicos y sonoros. También realizamos Antílopes en el espacio que se trató de una feria y de una muestra de diferentes disciplinas artísticas» indicó Simón y luego agregó «esto habla del perfil de la cooperativa. Trabajamos con lo emergente e intentamos impulsar esos pequeños atisbos o destellos que aparecen».

Además de los señalado también han participado en la presentación de libros y de encuentros virtuales organizados, estos últimos, desde la Secretaría de Extensión de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UNER.

Sin ir más lejos, este sábado 6, por ejemplo, son parte de la producción de una Jam del Club del Dibujo donde habrá performances y sets de música y visuales. Esta actividad se realizará desde las 20 en el Casal de Catalunya (Nogoyá 123).

Para junio, tienen planeado la realización de más talleres. Al respecto, Rocío contó que «queremos fortalecer lo referido a capación y formación, pero también tenemos ganas de que sea propositivo y artístico. Entonces, surgió la propuesta de hacer algo sobre la fotografía relacionada al conflicto social, al registro de lo que tiene lugar en la calle, a las manifestaciones, al activismo visual; también a la cultura libre, a la liberación de las imágenes y a producir un relato y una narración propia». En este marco, convocarán a Cora Gamarnik, una docente de la UBA especializada en fotoperiodismo. Paralelamente, habrá otro ámbito relacionado al activismo performático y a la investigación corporal. «La idea es que se crucen en el espacio público los performers y las personas que vayan a fotografiar y que haya una intervención pública» explicó Fernández Doval. Esta actividad es coorganizada con la cátedra de Comunicación y Conocimiento de la carrera de Comunicación Social.

 

CRITERIO. La voluntad grupal no es montarse a una inercia de gestión que les permita hacer las tareas más o menos de memoria, sino que el entusiasmo pasa por renovarse en cruces con otros actores y otras formas organizativas. «Al abrir el juego uno tiene que predisponerse a querer modificar su propia dinámica», dijo Otero al respecto. «Nosotros creemos que es necesario ir renovando las ideas y la participación de las personas que se involucran. Por eso nos parece importante que la gente se arrime porque acá no hay una sola manera de trabajar. A la propuesta individual se le va dando una forma grupal» indicó en otro pasaje de la conversación. En este sentido, también hizo alusión a la reciente incorporación de Rocío: «la participación de ella logró eso: refrescar ciertas ideas y aportar nuevas perspectivas de trabajo».

Antes de la presente conformación, la idea germinó con la participación del Enrique Flaco López, Victoria Ruíz Díaz y Aitor Aramberri. «Ellos siguen participando, pero de otra forma. Estamos viendo que también se sume gente que fuimos conociendo en el trayecto de la Tecnicatura de Gestión Cultural», explica Sergio. La mención de esa carrera de la FCE de la UNER se debe a que Simón y Sergio son estudiantes y Rocío es docente.

 

VÍNCULOS. Los cooperativistas explicaron que al momento de constituirse se llevaban a cabo las modificaciones del Código Civil. «Entonces, todo lo que nosotros fuimos pensando como objetivo e intenciones tuvimos que achicarlas un poco, darle un formato más concreto porque lo exigía el nuevo Código» señaló Otero y Fischbach agregó que «el ejercicio administrativo de la cooperativa lo tuvimos que encarar con el asesoramiento de contadores porque todos los años hay que renovar el ejercicio».

La decisión de respetar pautas de funcionamiento y regulaciones legales, «nos sirvió para salir adelante con el Encuentro del cuarto tipo, con la organización de talleres, con los vínculos con otras instituciones de características similares o de la universidad misma» sostuvieron.

Entre esas relaciones establecidas con otras organizaciones hicieron hincapié en aquellas con carácter comunitario o territorial como Barriletes o la vecinal del Barrio Mitre, entre otras. «Consideramos que lo rico está en los vínculos», afirmaron.

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