11 de diciembre de 2019

El éxito invisible

TEXTO ALEJO PARIS

FOTOGRAFÍAS PABLO RUSSO

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«¡Linda noche para la práctica del fútbol. Huracán recibe, en el Tomás A. Ducó, al Racing Club de Avellaneda!», se oye en el relato que ilustra la transmisión del partido, mientras vemos cómo la cámara se abre paso entre el cielo de la noche porteña, dejando atrás alguna que otra nube, luego de que Guillermo Fracella sentenciara la icónica frase: «El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios. Pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión».

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Cuando Benjamín Espósito y Pablo Sandoval acudieron al Palacio Ducó en busca de Isidoro Gómez, hasta ese momento sospechado de violar y asesinar a Liliana Coloto, creían, pero no sabían que ese sería un punto cúlmine en la trama de El secreto de sus ojos. Aquella secuencia no solo sería de suma importancia en la trama del film, sino también en la vida profesional de quien ilustró la escena.

 


Pasaron nueve años desde el estreno del largometraje protagonizado por Ricardo Darín, dirigido por Juan José Campanella, escrito por Eduardo Sacheri, y ganador del Oscar a la mejor película extranjera. El éxito del film salpicó para todos lados y, como vidriera, la Academia puso en evidencia el gran trabajo realizado por todos los que participaron en él. Uno de ellos fue el paranaense Rodrigo Tomasso, al mando de los efectos visuales en la producción. La secuencia del estadio de Huracán, cuando el protagonista y su asistente persiguen al sospechoso, marcó un quiebre en la carrera de Tomasso: la manera de construir la escena con un elemento narrativo que se distingue en la película; el plano secuencia, donde no hay corte de cámara.

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Rodrigo Tomasso nació en Paraná, estudió la carrera de Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Entre Ríos, y luego se especializó en efectos visuales. Actualmente está al frente de Oner VFX, su propio estudio de efectos visuales, radicado en la ciudad de Buenos Aires.

Durante el segundo Festival Internacional de Cine de Entre Ríos (FICER) disertó sobre su experiencia, y luego conversó con 170 Escalones sobre algunas sensaciones que le dejó el festival. «Me voy contento, cuando la gente se acerca y te dice que la charla le sirvió, que le abrió la cabeza. Pasó con unos pibes de 18 años, inclusive chicos de otros rubros que también pudieron sacarle el jugo para su actividad», comentó.

Su recorrido ha quedado marcado por un crecimiento pronunciado a partir de su labor en El secreto de sus ojos, pero además de eso tiene una gran trayectoria en el plano audiovisual. Recientemente, las labores de Tomasso estuvieron abocadas a una producción titulada Resistance (Resistencia) que tiene en su estelar a Jesse Eisenberg (nominado al Oscar como mejor actor por su papel en The Social Network en 2010). El film – vendido a Warner y listo para estrenarse el año próximo – narrará la historia del mimo Marcel Marceau rescatando niños huérfanos judíos de las garras de un oficial nazi de alto rango conocido como «El carnicero de Lyon». «Es una historia verídica y no contada», indicó Tomasso.

Allí, su trabajo como supervisor de efectos visuales estuvo abocado a ayudar a contar la película desde la época en la que transcurre la historia: «Tuvimos que recrear estaciones de trenes, trenes en sí mismos, extensiones de ciudades con edificios de época, autos de época, gente. Tuvimos que recrear un campamento militar en el coliseo alemán que Hitler no terminó», dijo Rodrigo.

El supervisor de efectos visuales explicó su trabajo: «Tomamos un guión y lo desglosamos para hacer una devolución de eso en función de dónde podemos aportar algo, quizás para abaratar costos en términos de logística. Por ejemplo, una filmación dentro de un vagón que tiene un fondo de los Alpes suizos. No vamos a ir hasta los Alpes suizos, podemos filmar en cualquier vagón y nosotros agregar el resto digitalmente». Aunque la labor en efectos visuales encierra una paradoja filosófica: mientras mejor es el trabajo, menos se hace notar ¿Cómo se promociona el éxito de un trabajo que pretende ser invisible?

Cuando uno se refiere a efectos visuales, generalmente, se tiene una concepción orientada hacia lo fantástico pero Tomasso explicó que no siempre es así. El trabajo del mencionado plano secuencia en El secreto de sus ojos demuestra que mientras menos se noten los efectos visuales, mejor logrado está el trabajo. A tal punto ocurre esto, que Rodrigo mencionó una historia interesante y bastante reciente. «En la última película que hicimos con Campanella, El cuento de las comadrejas, hay una escena en donde juegan al pool, que está trucada, y ni la gente ni la prensa se dio cuenta. Hay una contradicción ahí porque lo que se busca es que sea imperceptible, pero después hay que salir a promocionar el trabajo realizado explicando cómo fue hecho», comparte Tomasso respecto a la paradoja del éxito invisible. «Creo que nuestra labor ayuda a que los mismos productores u otros directores puedan entender que se puede hacer ese tipo de utilización de los efectos visuales ya que muchas veces se relacionan los efectos visuales con naves espaciales, dinosaurios, extraterrestres o robots», agregó.

 

 

Inicios

«En la conferencia que di en el FICER, comenté que desde chico tuve acceso a la tecnología y crecí con la evolución de la computación hogareña», ilustró Tomasso sobre la génesis de lo que hoy es su actividad profesional. «En mi adolescencia recién empezó a aparecer lo que es el video dentro de la computadora, pero recién tuve acceso a esa tecnología cuando ingresé en la facultad. Después que terminé la tecnicatura, me compré una placa de video y empecé a hacer trabajos locales en Paraná. No eran bien pagos, pero yo los hacía como si fueran para el exterior, y con esos trabajos pude hacer un demo y mostrarlo en Buenos Aires. Desde chiquito sabía que me gustaba mucho todo lo que tuviera que ver con brillitos, chispitas y esas cosas en películas de ciencia ficción», reconoció.

 

Carrera profesional

«El 80% de las cosas que sé lo aprendí de forma autodidacta, gracias a internet», subraya Tomasso, valorando la tecnología y la autogestión del conocimiento. A partir de 2002, empezó su periplo por una carrera en ascenso. Fue en Buenos Aires, en la primera casa posproductora con tecnología de cine digital. Posteriormente, trabajando en realización de comerciales de manera free lance, hasta que llegó a un estudio donde había llevado un trabajo por un contacto con Polka. Allí conoció a Juan José Campanella, haciendo la miniserie Vientos de agua. Después de eso, Campanella le ofreció asociarse a la productora 100 bares. Fue ahí que creó el departamento de efectos visuales y eso decantó en El secreto de sus ojos.

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En diciembre de 2019, se cumplirán 10 años desde que inició con su propio estudio (Oner VFX), Tomasso manifestó que «mirando para atrás, claramente, el punto de quiebre fue el film Manos de piedra, en 2016 (largometraje que retrata la carrera boxística del pugilista panameño Roberto Durán), porque fue la primera producción grande, una película de Hollywood con más de 760 tomas de efectos visuales. Fue importante porque hasta ese momento el registro de mayor cantidad de tomas de efectos era de 700».

 

 

El día a día

¿Cómo se lleva adelante un estudio? ¿Cómo se sale de la zona de confort de una sociedad que permitió un gran salto profesional? Tomasso repasó: «Después de abrirme de la sociedad de 100 bares, visioné tener un espacio de trabajo porque ya había experimentado trabajar en mi casa y no me gustó. Necesitaba tener una plataforma de trabajo en donde pudiera armar un equipo y supervisarlo de cara a las metas de los proyectos. Así nació la idea de montar estudio, y eso permitió también entrar en programas de emprendedores que nos ayudaron a crecer».
El supervisor de efectos visuales, además, comenta cómo es su organización de trabajo en relación a la «dicotomía» economía-prestigio: «Hoy por hoy conviene tener un equipo armado, pero en Argentina es muy difícil. Sostener un equipo de gente implica hacer comerciales de yogurt para pagar sueldos y, como las personas con las que trabajamos son artistas, se aburren de esto. Por eso nosotros tratamos de mantener cierto prestigio de proyectos, en donde la gente sabe que si viene a trabajar con nosotros va a tener una gran toma para mostrar su capacidad. Privilegiamos eso en lugar del dinero», manifestó.
Tomasso dijo que su recorrido le permite mirar hacia atrás y valorar el camino y lo cosechado en relación a su presente profesional: «Recibimos un guión de uno de los directores con quien ya hemos trabajado y él ya nos considera parte de su riñón, no piensa sus películas sin nosotros. Eso está buenísimo, y lo hemos conseguido después de 10 años de trabajo».

 

Proyección

La carrera de Rodrigo Tomasso viene en ascenso desde hace 10 años aproximadamente, pero se muestra tranquilo de cara al futuro. «Lo que tenga que venir, vendrá. Por suerte, ya tenemos una marquita puesta. Quizás sea por la edad, pero lo que estoy intentando es balancear un poco todo, intento disfrutarlo, porque no es fácil llevar adelante un estudio cuando los recursos escasean. Desde que empezamos, el esquema principal siempre fue apuntar al cine independiente.
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