Apuntes sobre «La hermana»

TEXTO PABLO RUSSO

¤ Especial FICER ¤

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Ursula Meier es una niña en el pequeño centro turístico a diez minutos de su casa, al pie de la cadena montañosa de Jura, en Francia. Su instructor de esquí le señala a otro nene que pasa y le dice que desconfíe de él, que se trata de un ladrón. La situación la impacta, la fascina. Ese niño, de su misma edad y de quién ni siquiera pudo ver su rostro ya que iba con máscara de esquí, se dedica a robar monederos y accesorios de los turistas. La situación ocurre a principio de los años ochenta y es, indudablemente, la fuente de inspiración de su segundo largometraje de ficción, La hermana (2012), cuya proyección será la función de apertura del 1.er Festival Internacional de Cine de Entre Ríos.

El personaje de Simón, protagonizado por Kacey Mottet Kleein, está basado en esta imagen de su infancia: un niño inteligente y marginal que sabe que abajo es más peligroso robar que arriba, donde pasa inadvertido entre los turistas de estación. El niño de arriba o el niño de lo alto sería la traducción literal del título original de esta obra, que en su distribución internacional lleva el nombre de la supuesta relación familiar con Louise, la protagonista femenina Léa Seydoux, con quien convive en un edificio de los suburbios. El contraste es entonces evidente, la diferencia de clases entre arriba y abajo, y el teleférico como conector de los dos mundos. Esto acerca al largometraje de esta directora nacida en el pueblo de Besançon, al este de Francia cerca de la frontera Suiza, con los clásicos del cine social europeo contemporáneo, como el británico Ken Loach o los hermanos belgas Jean-Pierre y Luc Dardenne. Pero hay más en La hermana que una/otra denuncia de la dicotomía riqueza/pobreza. A sus 12 años, en pleno tránsito de la infancia a la adolescencia, Simón se convierte en el sostén del hogar a partir de sus pequeños robos, mientras que su hermana es retratada como más interesada por sus conquistas amorosas que por el cuidado del niño. Simón, en cierta forma, paga por el cariño y la compañía de Louise. La carencia es material y afectiva, y la relación de Simón y Louise le da el tono a la película.

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Meier sostuvo —en varias entrevistas— que intentó evitar el miserabilismo y la complacencia respecto a la pobreza al momento de retratar el hábitat de sus protagonistas, a la vez que buscó mostrar el universo de los trabajadores extranjeros de los restaurantes y los hoteles de la clase alta. Junto a Agnés Godard, su directora de fotografía, decidieron utilizar luces azules para conseguir un aspecto de cuentos de hadas en los planos abiertos del mundo de abajo; mientras que arriba abundan los planos cerrados. Suiza sí, pero no de tarjeta postal.

La narración, por otra parte, a través de la información que nos va brindando complejiza el panorama con una revelación; y aunque la relación de los personajes y la historia seguirá siendo la misma, será el punto de vista del espectador el que pueda cambiar respecto a lo que ve.

Ursula Meier estudió cine en Bélgica. Su producción previa contiene un documental —Alrededor de Pinget, 1999—, un telefilm y algunos cortometrajes. Tanto en su primer largo de ficción, Home (2008), como en su reciente trabajo, Diario de mi mente (2017), incluye a Kacey Mottet Kleein en el reparto principal. En 2015, dirigió el largometraje Kacey Mottet Klein, nacimiento de un actor, centrado en el crecimiento físico y profesional de este artista. En Home (con Isabelle Huppert) la narración se centraba en una familia rural atravesada por una autopista. En Diario de mi mente (con Fanny Ardant) una profesora recibe las anotaciones de su alumno parricida. La hermana se podrá ver el miércoles 17 de octubre a las 19, en el Centro de Convenciones.

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